sábado, 15 de mayo de 2010

Capítulo 14 - BURNED (Quemada)


Stevie Rae
Traducido por Glad



Dallas casi cargaba y arrastraba a Stevie Rae hacia la esquina mas alejada de la escuela, mientras discutía con ella, acerca de ir a la enfermería en lugar de simplemente ir de regreso a su habitación, cuando Kramisha y Lenobia, quienes caminaba hacia el Templo de Nyx, les divisaron.
“¡Dulce Niño Jesús llorón, estas hecha un desastre!” Kramisha gritó, tropezando antes de hacer una pausa
“¡Dallas, déjenos llevarla a la enfermería!” dijo Lenobia. Quien a diferencia de Kramisha, no se congeló por ver a Stevie Rae ensangrentada; en lugar de eso, ella corrió al otro lado y ayudó a Dallas a soportar su peso, guiándoles automáticamente hacia la entrada de la enfermería.
“Escuchen, ¡no! Simplemente llévenme a mi habitación. Necesito un teléfono, no a un doctor. No puedo encontrar mi maldito móvil.”
“No puedes encontrarle porque esa cosa-pájaro te arrancó casi a rasgones todas tus ropas, junto con tu piel. Probablemente tú móvil esta en ese asqueroso parque, en el suelo que aun esta empapado con tu sangre. Tienes que ir a la maldita enfermería.”
“Tengo un móvil. Puedes usar el mío”, dijo Kramisha, adelantándoseles.
“Podrás usar el móvil de Kramisha, pero Dallas tiene razón. Ni siquiera puedes permanecer de pie por ti misma. Iras a la enfermería”, Lenobia dijo firmemente.
“Bien. Lo que sea. Lléveme hacia una silla o algo por el estilo así puedo hacer una llamada. Tienes el numero de Afrodita, ¿verdad?” Ella le preguntó a Kramisha
“Sí. Pero no pienses que eso nos hace amigas o cualquier cosa”, murmuro Kramisha.
Mientras se dirigían a la enfermería, la fija mirada afilada de Lenobia fulmino el estropeado cuerpo de Stevie Rae. “Estas muy mal. De nuevo”, ella dijo. Y es allí que las palabras de Dallas parecieron alcanzarla, y los ojos grises de la Amante de los Caballo se ampliaron en estado de shock. “¿Dijiste que un pájaro hizo esto?”
“¡Una cosa-pájaro! O algo así” Dallas dijo, al mismo tiempo que Stevie Rae dijo, “¡No!”
“Dallas, no tengo tiempo o energía para discutir contigo en este mismo momento.”
“¿Eso quiere decir que no viste lo que le sucedió a ella?” Lenobia preguntó.
“No. Había mucho humo y oscuridad; No podía verla, y no podía meterme en el círculo para ayudarla. Y cuando todo se despejó ella ya estaba como esta y con una cosa-pájaro de cuclillas sobre ella.”
“¡Dallas!, deja de hablar de mí como si no estuviera aquí. Y él no estaba de cuclillas sobre mí. Él estaba en el suelo junto a mí.”
Lenobia comenzó a hablar, pero ya habían llegado a la enfermería, y Sapphire, la alta y rubia enfermera que había sido promovida para dirigir la enfermería por la falta de una sanadora, los saludó con su usual expresión agria, que rápidamente cambió por una de shock. “¡Llévenla dentro!” Ella hizo el pedido enérgicamente, señalando hacia una habitación vacía, que lucia como una de algún hospital.
Colocaron a Stevie Rae sobre la cama, y Sapphire comenzó a sacar bruscamente algunas cosas de uno de los gabinetes de metal. Una de las cosas que ella agarró era una bolsa de sangre que lanzó a Lenobia. “Haga que beba esto inmediatamente.”
Nadie dijo nada durante los pocos segundos que le tomó a Lenobia abrir de un tirón la bolsa de sangre y ayudar a las temblantes manos de Stevie Rae sostener la bolsa mientras ella la llevaba hacia su boca y la bebía ávidamente.
“Voy a necesitar un poco más de eso”, dijo Stevie Rae. “Y, como dije, también un móvil. Ya.”
“Necesito ver los cortes de tu cuerpo, lo que ha hecho que pierdas demasiada sangre, la cuál necesitas reemplazar de inmediato, y averiguar porque tu sangre que aun esta chorreando, huele ‘mal’” dijo Sapphire.
“¡Cuervo Mocker! Así es como ustedes le dicen” dijo Dallas.
“¿Un Cuervo Mocker la atacó?” dijo Lenobia.
“No. Y eso es lo que yo he estado intentando que el duro cráneo de Dallas entendiera. La oscuridad me atacó y también al Cuervo Mocker.”
“Lo que digas, pero eso no tiene un maldito sentido. Yo vi, a esa cosa-pájaro. Vi tu sangre. Esos cortes definitivamente parecen hechos por el pico de un ave, por él. ¡Yo no vi nada más!” Dallas prácticamente gritó.
“¡No viste nada porque la Oscuridad lo cubría todo dentro del círculo, incluida yo y el Cuervo Mocker mientras nos atacaba a ambos!” Stevie Rae gritó con frustración hacia él.
“¿Por qué parece que estas defendiendo a eso?” dijo Dallas, levantando sus manos.
“Sabes qué, Dallas, ¡bésame el trasero!. No estoy defendiendo a nadie, excepto a mi misma. ¡No es como si hubieras logrado entrar en el círculo para echarme una mano–tuve que hacerlo por mí misma”
Hubo un largo silencio mientras Dallas clavaba los ojos en ella, claramente llenos de dolor, entonces Sapphire habló con su despreciable voz afilada, al lado de la cama, “Dallas, necesitas irte. Voy a cortar lo que le queda de ropa, y no es apropiado que estés aquí dentro.”
“Pero yo – ”
“Has traído a casa a tu Alta Sacerdotisa. Lo has hecho bien”, le dijo Lenobia, posando una mano sobre su brazo. “Ahora cuidaremos de ella.”
“Dallas, uh, ¿por qué no vas por algo de comer? Estaré bien”, dijo Stevie Rae, realmente apenada por haber removido la frustración, miedo y culpabilidad en él.
“Ok, está bien. Voy.”
“Hey, Lenobia tiene razón”, dijo Stevie Rae mientras el salía de la habitación acongojado. “Hiciste un buen trabajo al traerme a casa.”
Él miró por encima su hombro hacia ella, poco antes de cerrar la puerta, y ella pensó que nunca había visto aquella mirada tan amarga en sus ojos. “Cualquier cosa por ti, chica.”
La puerta apenas se cerró a sus espaldas, cuando la voz de Lenobia salió disparada. “Explique acerca del Cuervo Mocker.”
“Sí, creí que todos ellos se fueron”, dijo Kramisha.
“Ustedes dos pueden quedarse. Margareta ha ido al Hospital de San Juan, para reabastecer nuestros suministros, así es que necesitare algunas manos adicionales, pero tendrán que hablar mientras me ayudan”, Sapphire les dijo, dándole a Lenobia otro bolsa de sangre. “Abra esto para ella. Kramisha, vaya allí, lávese las manos, y comience a pasarme las bolitas de algodón remojadas en alcohol.”
Kramisha le disparó a Sapphire una mirada fulminante, pero ella fue hacia el lavatorio. Lenobia abrió de un tirón la bolsa y se la dio a Stevie Rae, quien bebió lentamente, tomándose su tiempo.
Con un sonido de algo desgarrándose que pareció demasiado fuerte para la habitación, Sapphire partió en pedazos lo que quedó de los vaqueros de Stevie Rae y camiseta de ‘No odie a 918’.
Stevie Rae sintió que todos los ojos se clavaban en su cuerpo. Ella deseo llevar puesto un mejor corpiño, y se removió nerviosamente, mientras decía, “Demonios, amaba esos vaqueros de Cowgirl U. Odio pensar que tengo que volver a la Treinta-y-uno a ‘Memorias de Drysdales’ para conseguirme otro par. El tráfico siempre es una mierda en esa parte del pueblo.”
“Tal vez es tiempo de que expandas tu sentido de la moda. ‘El pequeño vestido Negro’ en la Calle Cherry está más cerca, y podemos conseguirte algunos lindos pantalones vaqueros que no sean de los años noventa”, dijo Kramisha.
Tres que pares de ojos se desviaron por un momento hacia ella.
“¿Qué?” Ella se encogió de hombros. “Todo el mundo sabe que Stevie Rae necesita un cambio”.
“Gracias, Kramisha. Eso me hace sentir mucho mejor, lucir de la misma manera como morí y todo lo demás”. Stevie Rae puso sus ojos en blanco hacia Kramisha mientras ella, reprimía una sonrisa. Pero la verdad era que Kramisha la había hecho sentirse mejor–casi normal. Y es allí cuando Stevie Rae se dio cuenta de que ella estaba, verdaderamente, sintiéndose mejor. Su sangre estaba caliente, y ya no se sentía tan débil como hace unos minutos antes. La verdad era que, había un zumbido en su interior, como si su sangre estuviera siendo combinada y cambiada a todo lo largo de su cuerpo. Es la sangre de Rephaim–esta mezclándose con la mía, cambiando la sangre humana y dándome poder.
“Stevie Rae, pareces más despierta y consciente”, dijo Lenobia.
Stevie Rae reenfocó la atención en el mundo externo, para encontrar a la Amante de los Caballos estudiándola cuidadosamente. “Sí, definitivamente estoy sintiéndome mejor, y necesito un teléfono. Kramisha, prestame—”
“Primero limpiare tus heridas, y te advierto que no podrás hablar por teléfono mientras hago eso”, dijo Sapphire con lo que Stevie Rae pensó era demasiada satisfacción presumida.
“Solo espere a que hable con Afrodita, y después podrás entrometerte conmigo”, dijo Stevie Rae. “Kramisha, busca en tu gigantesco bolso, y dame tu maldito teléfono.”
“Esto no puede esperar”, Sapphire chasqueó. “Tus heridas son severas. Tienes cortes en tus tobillos y tu cintura. Necesitan ser limpiados. Muchos de ellos necesitan puntadas. Necesitas beber más sangre. En verdad, sería preferible si traemos a uno de los humanos-voluntarios, para que bebas de él directamente– eso ayudaría en el proceso cicatrizante.”
“¿Humano? ¿Voluntario?” Stevie Rae tragó saliva. ¿Aquellas que caminaban fuera de la Casa de la Noche?
“No luzcas como una inocente nena”, fue todo lo que Sapphire dijo.
“¡No bebo de desconocidos!” dijo Stevie Rae con más vehemencia de la que tenia que mostrar, causando que Lenobia y Kramisha elevaran una de sus cejas. “Lo que quiero decir es-estaré bien con las bolsas de sangre. Es demasiado extraño pensar que tengo que beber de alguien a quien no conozco, especialmente en tan poco tiempo, bien, ya saben. . .” Ella se giro completamente. Las tres mujeres pensaron que ella hablaba de su reciente ruptura de imprenta con Afrodita.
Pero ella no pensaba en Afrodita–eso era ridículo.
Stevie Rae solo pensaba, que del único que quería, y necesitaba beber era de, Rephaim.
“Tu sangre huele muy mal”, dijo Lenobia.
Los pensamientos de Stevie Rae se aclararon, y su mirada fija inmediatamente se dirigió hacia la Amante de los Caballos. “¿Mal? ¿Cómo asi?”
“Hay algo malo en ella” Sapphire estuvo de acuerdo con Lenobia, mientras empezaba a limpiar los profundos cortes con los algodones empapados de alcohol, que Kramisha le daba.
Stevie Rae aspiro un respiro de dolor. A través de los dientes apretados, ella dijo, “Soy una vampiresa roja. Mi sangre es diferente a la tuya”.
“No, ellas tienes razon. Tu sangre huele mal”, dijo Kramisha, alejando sus ojos de las heridas de Stevie Rae y arrugando su nariz.
Stevie Rae pensó rápidamente, y dijo, “Es porque él bebió de mí.”
“¿Quién? ¡El Cuervo Mocker!” dijo Lenobia.
“¡No!” Stevie Rae negó, entonces agregó rápidamente. “Así como estuve intentando decirle a Dallas, el Cuervo Mocker no me hizo nada. Él también fue una víctima.”
“Stevie Rae, ¿qué te pasó?” Lenobia preguntó.
Stevie Rae inspiró profundamente y se adentró en una historia, en su mayor parte verdadera. “Fui al parque, porque estaba tratando de buscar información de la tierra para ayudar a Zoey porque Afrodita me lo pidió. Hay estas antiguas creencias de los vampiros, basado en guerreros, ella piensa que eso puede ayudar a Stark llegar hacia Zoey en el Otro Mundo.”
“Pero Stark no puede entrar en el Otro Mundo, sin morir”, dijo Lenobia.
“Ok, eso es lo que todo el mundo dice, pero recientemente Afrodita y yo, nos hemos enterado de estas antiguas cosas, que podrían ayudarle a llegar vivo. Religión, o cualquier cosa que deseen llamarle, esta supuestamente representada por vacas–quiero decir toros. Uno blanco y uno negro.” Al recordar, Stevie Rae se estremeció. “Afrodita, siendo el dolor de culo que siempre es, fracasó en decirme que el toro blanco, era el malditamente blanco y el toro negro era el malditamente bueno, así que evoque al toro malo, por accidente.”
La cara de Lenobia pasó a ser lívida, tanto que parecía transparente. “¡Oh, Diosa! ¿Evocaste a la Oscuridad?”
“¿Sabes de todo eso?” preguntó Stevie Rae.
En lo que parecia un movimiento inconsciente, una de las manos de Lenobia se elevo para tocar la parte trasera de su cuello. “Sé un poco de Oscuridad, y como Amante de los Caballos, sé un poco más acerca de bestias.”
En ese instante, Saphire, paso una bola de algodón por el costado de Stevie rae, haciéndola respingar. “¡Ah, mierda, eso duele!” Ella cerró sus ojos por un momento, intentando enfocarse a través del dolor. Cuando ella los abrió, vio que Lenobia la estudiaba con una expresión que no podía leer, pero antes de que Stevie Rae formulara su pregunta, la Amante de los Caballos le preguntó.
“¿Qué estaba haciendo el Cuervo Mocker allí? Dijiste que no te atacó, pero ciertamente no tenia ninguna razón para atacar a la Oscuridad.”
“Porque ellos están en el mismo lado” sumo Kramisha, asintiendo pensativamente.
“No se nada de lados y todo lo demás, pero el toro malo ataco al Cuervo Mocker.” Stevie Rae inspiró profundamente, y continuó, “La verdad es que, la aparición del Cuervo Mocker me salvo. Él simplemente bajo del cielo y distrajo lo suficiente al toro, como para que yo tome el poder de la tierra y así llamar al toro bueno.” Stevie Rae no podía dejar de sonreír cuando habló de la asombrosa bestia. “Nunca había nada igual a él, antes. Era tan hermoso y amable y muy sabio. Él fue tras el toro blanco, y ambos desaparecieron. Fue allí que Dallas pudo entrar en el círculo, y el Cuervo Mocker emprendió el vuelo.”
“Estas diciendo que antes de que el Cuervo Mocker llegara, ¿el toro blanco bebió tu sangre?” dijo Lenobia.
Stevie Rae tuvo que suprimir otro estremecimiento de repulsión al recordar. “Sí. Él dijo tenia que pagarle, porque el contesto mi pregunta. Probablemente es por eso que mi sangre huele mal, porque aun pueden olerle en mí, y déjenme decirles, él apestaba. Y es por eso, que necesito hacer esa llamada telefónica. El toro contestó mi pregunta, y voy a hablar con Afrodita.”
“Debería dejarle de hacer la llamada. Ella ya no necesita puntadas de cualquier manera. Sus cortes ya están cerrando” Kramisha dijo, señalando los primeros corte que la Oscuridad le había hecho, alrededor de sus tobillos.
Stevie Rae miro hacia abajo, sabia lo que iba a ver, incluso antes de dirigir su mirada hacia allí. Ella realmente podía sentir, la caliente y reparadora sangre de Rephaim recorriendo su cuerpo, sanando sus cortes, y reconfortándola.
“Eso es increíblemente inusual. Es casi la misma rapidez con la tus quemaduras se curaron”, dijo Sapphire.
Stevie Rae se obligó a encontrarse con la fija mirada de la vampiresa enfermera. “Soy una Roja Alta Sacerdotisa Vampira. Nunca antes había existido alguien como yo, así que puedo decir, que tienes q aprender de mí. Podemos curarnos rápido.” Ella tiro del borde de la sabana sobre su cuerpo, y entonces tendió su mano hacia Kramisha. “Necesito tu teléfono ahora.”
Sin otra palabra, Kramisha caminó hacia donde había dejado caer su bolso, busco su móvil, y se lo dio a Stevie Rae. “Afrodita esta debajo de la B.”
Stevie Rae presiono las teclas. Afrodita contesto a la tercera llamada.
“Sí, es muy malditamente temprano para llamar por teléfono, y no, no me importa el estúpido poema que acabas de escribir, Kramisha.”
“Soy yo.”
El tono sarcástico de Afrodita automáticamente, cambio. “¿Qué pasa?”
“¿Sabias que el toro blanco era el malo, y el toro negro el bueno?”
“Sí. ¿No te dije esa parte?” dijo Afrodita.
“No, lo cual es realmente una mierda, porque convoque al toro blanco a mi círculo.”
“Uh-oh. Eso realmente, no es bueno. ¿Qué pasó?”
“¿No es bueno? Intenta entender algo, ¡maldita sea!, Afrodita. Fue muy malo. Realmente, realmente muy malo.” Stevie Rae quería decirle a Lenobia y Sapphire que junto a Kramisha pudieran irse, así ella podría hablar con Afrodita en privado, y entonces, allí empezaría lo bueno porque podría regañar a Afrodita muy fuerte, tanto que se le saldrían los ojos; pero sabía que ellas necesitaban oír, lo que ella iba a decir. Lamentablemente las cosas malas, no debían de ser ignoradas. “Afrodita, fue tan malo, como nada que he visto antes. Hace parecer a Neferet como un niño de dulce-o-truco.” Ella ignoró el bufido inapropiado que Sapphire dio, y siguió hablando rápidamente. “Y es mucho más poderoso de lo que puedas creer. No pude combatirlo. Pienso que nada más puede hacerle frente, solo el otro toro.”
“¿Entonces como lograste salir de eso?” Afrodita hizo una pausa que duro la mitad del latido de un corazón, y entonces agrego, “Eres tu, ¿verdad? No estas bajo algún hechizo, para hacerme creer que eres tu, y solo eres un títere con un acento patán, ¿verdad?”
“Eso es muy tonto, Afrodita.”
“Aun así, dime algo que pruebe que eres tu.”
“Me llamaste retardad la ultima vez que hablamos. Más de una vez. Y me dijiste que era una estupi-tonta, la cual, no se considera una palabra. Aun te digo, que eso no es nada simpático”.
“Bien. Eres tú. ¿Cómo lograste librarte del toro?”
“Logre llamar al otro toro, el bueno, y él era realmente, realmente muy bien tanto como el otro era malo. Él le combatió, y ambos desaparecieron.”
“¿Así que no conseguiste nada?”
“Sip, lo hice.” Stevie Rae entrecerró sus ojos tratando de concentrarse, quería recordar claramente, palabra por palabra de lo que el toro blanco le había dicho. “Pregunté cómo Stark podría llegar a Zoey para poder protegerle mientras ella reúne sus partes, y regresa aquí. Esto es lo que el toro dijo: 'El Guerrero debe mirar hacia su sangre para descubrir el puente que le ayudara a entrar en la Isla de las Mujeres, y después deberá derrotarse a sí mismo para entrar en la arena. Sólo aceptando a su otra parte el se reunirá con su Sacerdotisa. Después de que él llegue a ella, será su elección y no la de él, si ella regresa’.”
“¿Él hablo de la Isla de las Mujeres? ¿Estas segura de eso?”
“Sip, positivo. Eso es exactamente lo que él dijo.”
“Ok. Ok. Uh, espérate, escribiré todo, antes de olvidarlo.”
Stevie Rae podía oír a Afrodita escribiendo sobre una hoja de papel. Cuando finalmente termino, su voz estaba llena de excitación. “¡Esto quiere decir que estamos en el camino correcto! ¿Pero cómo demonios Stark descubrirá un puente de sangre? ¿Y qué significa eso, de que tiene que derrotarse a si mismo?”
Stevie Rae suspiró. Un macizo dolor de cabeza había comenzado a latir su sien. “No tengo más pistas, pero recibir esa respuesta casi me mata, así es que debe de significar algo importante.”
“Es mejor que Stark logre descifrar todo esto.” Afrodita vaciló antes de decir, “Si el toro negro, es el súper bueno, por qué no simplemente vuelves a invocarle de nuevo y—”
“¡No!” Stevie Rae habló con tanta fuerza que todos en la habitación saltaron. “Nunca más. Y usted no deberías dejar que nadie más invoque a esos toros. El precio es demasiado.”
“¿Cómo que el precio es demasiado?” Afrodita dijo.
“Quiero decir que son demasiado poderosos. No pueden controlarse, ya sea el bueno o el malo. Afrodita, hay algunas cosas que se supone no deben de atravesar este mundo, y esos toros son dos de esas cosas. Además, no estoy segura que se pueda llamar a un toro, sin llamar al otro, y me puedes creer, que nunca, alguna vez querrás conocer a ese toro blanco.”
“Ok, ok–relájate. Entiendo lo que dices, y puedo decirte que tengo un presentimiento un poco espeluznante de tan solo hablar de esos toros. Pienso que estas en lo correcto. No te estreses. Nadie hará nada, excepto intentar ayudar a Stark, descubrir el puente de sangre que nos lleve a la Isla Skye.”
“Afrodita, no pienso que se trate de un puente de sangre. No suena muy bien.” Stevie Rae frotó su cara y estaba sorprendida de ver que su mano temblaba.
“Suficiente por ahora”, Lenobia susurró. “Eres fuerte, pero no eres inmortal.”
Stevie Rae fijo su mirada en Lenobia, pero no vio nada en los ojos grises de la Amante de los Caballos excepto preocupación.
“Hey, uh, tengo que irme. No me siento tan bien.”
“Oh, mierda. No estas casi-muriéndote de nuevo, ¿verdad? Es seriamente un inconveniente si estas haciendo eso.”
“No, no me estoy casi-muriendo. Ya no más. Y tú no eres casi-agradable. No, del todo. Te llamare más tarde. Dile a todos que dije hola.”
“Ok, les daré tus saludos. Adiós, estúpida.”
“Adiós”. Stevie rae presiono el botón de FIN DE LA LLAMADA, y le entrego a Kramisha su teléfono, después se reclinó pesadamente sobre su almohada. “Uh, ¿no les importa si duermo por algún rato?”
“Bebe uno más de estos.” Saphire le dio a Stevie Rae otra bolsa de sangre. “Después duerma. Las dos necesitan salir y dejarle descansar.” La enfermera vampira puso las ensangrentadas bolitas de algodón en una bolsa de basura, junto a sus guantes de látex, mientras caminaba hacia la puerta, donde se detuvo, golpeando ligeramente su pie y dándoles a Lenobia y a Kramisha una mirada de odio.
“Regresaré y conversare contigo después de hayas descansado”, dijo Lenobia.
“Eso suena bien”. Stevie Rae le sonrió.
Lenobia presiono su mano suavemente antes de salir. Cuándo Kramisha se agacho hacia ella, Stevie Rae pensó por un torpe segundo, horrorizada que la chica iba a abrazarla–o peor, tal vez besarla. En lugar de eso, Kramisha la miro y susurró:
“Ve con el alma y no con tus ojos porque para bailar con las bestias deberás entender su disfraz.”
Stevie Rae repentinamente tuvo frío. “Supongo que debí de haberte escuchado mejor. Tal vez así hubiera sabido que estaba llamando a la vaca equivocada”, ella susurró de regreso.
La mirada fija de Kramisha fue afilada y evaluadora. “Tal vez aun deberías. Algo dentro de mí dice que aun no estas cansada de bailar con bestias.” Después ella se enderezó, y en una voz normal, dijo, “Duerme un poco. Necesitas estar en tus cabales, mañana.”
Cuando la puerta se cerró, dejándole a solas, Stevie Rae infundió un suspiro exhausto de alivio. Cuidadosamente, ella bebió la última bolsa de sangre y después levantó la sabana de hospital, a la altura de su cuello, giró a un costado y, con un suspiro, lentamente hizo girar uno de sus rubios rizos alrededor de uno de sus dedos. Ella estaba completamente exhausta.
Aparentemente todo el poder de la sangre de Rephaim la había agotado mientras había sacado toda la mierda y el dolor fuera de su cuerpo.
Rephaim. . .
Stevie Rae nunca, olvidaría lo que el parecía cuando se había enfrentado a la Oscuridad por ella. Él había sido tan fuerte, valiente y bueno. No importaba lo que Dallas y Lenobia y todo el maldito mundo creyeran que el estaba del lado de la Oscuridad. No importaba que su padre fuera el Guerrero caído de Nyx y que había escogido a la maldad, siglos atrás. Nada tenia importancia. Ella había visto la verdad. Él voluntariamente se había sacrificado por ella. No había escogido la Luz, pero definitivamente había desechado Oscuridad.
Había estado bien salvarle aquel día, fuera de la Abadia, y también había sido correcto llamar al toro blanco y salvarle hoy–sin importar el costo para ella.
Rephaim era digno de ser salvado.
¿Lo era?
Tenia que serlo. Después de lo que sucedió hoy, él tenia que serlo.
Su dedo se detuvo, y sus ojos comenzaron a cerrarse, si bien ella ya no quería pensar más ya o soñar–no quería recordar a la aterradora Oscuridad ni el dolor que había sido inimaginable.
Entonces sus ojos cerraron, y el recuerdo de la Oscuridad y lo que le había hecho a ella vino. Mientras ella luchaba contra el tirón inquebrantable de excesivo cansancio, en medio de su círculo de terror, Stevie Rae oyó su voz otra vez: “Estoy aquí porque ella está aquí, y ella me pertenece.” Y esa declaración simplemente alejo su miedo, dejando que el recuerdo de la Oscuridad fuera reemplazada por la Luz.
Poco antes de que Stevie Rae cayera en un profundo sueño, sin sueños, ella pensó en el hermoso toro negro y el pago que él había exigido, y, otra vez, las palabras de Rephaim jugaron atravesando su mente: “Estoy aquí porque ella está aquí, y ella me pertenece.”
Con su último pensamiento consciente, ella se preguntó si Rephaim alguna vez sabría cómo habían llegado a ser, repentina e irónicamente verdad aquellas palabras, para ambos…

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