miércoles, 26 de mayo de 2010

Capítulo 26 - BURNED (Quemada)

Stark
Traducido por Ana

Stark retrocedió, tambaleandose, instintivamente cogio su propio sable, así que por accidente y por instinto desvió el golpe del Otro, que era el mismo, pero a la vez no lo era.
“¿Por qué estás haciendo esto?” gritó Stark.
“Ya te lo dije. La única forma de que logres entrar aquí, es matandome, y no voy a morir.”
Los dos Guerreros se rodearon con cautela. “¿Sobre qué diablos hablas? Eres yo. Así que si entro ahí, ¿cómo puedes morir?”
“Soy parte de ti. Esa parte no-tan-buena. O tú eres una parte de mí, la parte buena, y odio decir eso siquiera. No actúes como un idiota. No es como si no supieras sobre mí. Me sacaste de ti y te juraste a esa puta santurrona. Nos conocíamos mucho mejor.”
Stark miró, viendo el tinte de rojo en sus ojos y la fuerte sonrisa de su propia cara. La sonrisa todavía estaba ahí, pero la altanería se había vuelto cruel, haciendo sus rasgos familiares y desconocidos al mismo tiempo.
“Eres mi yo malo”
“¿Malo? Eso solo es cuestión de en qué lado estás, ¿no? Y desde el lado en el que estoy ahora mismo, no parezco tan malo”. Riendo, el Otro continuó. “’Malo’ es una palabra que ni se acerca a describir mi potencial. La maldad es un lujo. Mi mundo está lleno de cosas que estan más allá de tu imaginación.”
Stark empezó a negar con su cabeza, queriendo negar lo que estaba oyendo, y su concentración decayó. El Otro le golpeó otra vez, cortando un surco bajo su bícep derecho.
Stark alzó el sable defensivamente, sorprendido de que hubiera una extraña quemadura que no dolía, en su brazo.
“Sí, no duele mucho, ¿no? Aún. Eso es porque la hoja es demasiado afilada para dañar. Pero compruébalo, estás sangrando. Mucho. Es solo cuestión de tiempo que no puedas mantener levantada esa espada. Entonces estarás listo, y me ocuparé de ti de una vez por todas”. El Otro continuó. “O quizás juguemos. ¿Qué te parece que me divierta y te despelleje vivo, trozo a trozo hasta que no seas más que una carcasa sangrante a mis pies?”
Desde su visión periférica, Stark pudo ver que el calor que sentía era la calidez de la sangre que estaba bombeando de las dos heridas.
El Otro tenía razón. Estaba perdiendo.
Pero el tenía que luchar, y tenía que hacerlo ahora. Si seguía dudando, si continuara a la defensiva, él moriría.
Con una acción totalmente instintiva, Stark arremetió, contra su viva imagen, con todo, buscando una abertura en su guardia, pero la versión de ojos rojos bloqueó cada movimiento fácilmente. Y entonces, como una cobra, contraatacó, deslizándose a través de las defensas de Stark y abriendo una gran herida en un muslo.
“No puedes vencerme. Conozco todos tus movimientos. Soy todo lo que tú no eres. Esa mierda de la bondad te ha hecho débil. Por eso no podras proteger a Zoey. Amarla te hizo débil”.
“¡No! Amar a Zoey es lo mejor que he hecho en mi vida”.
“Sí, bueno, será lo último que hayas hecho en tu vida, eso es por…”
Stark había vuelto a su cuerpo. Abrió los ojos para ver a Seoras sobre él, con un puñal en una mano, y la otra contra su frente.
“¡No! ¡Tengo que regresar!” chilló. Sintió como si su cuerpo ardiera. El dolor en sus costados era increíble, su fuerza bombeó adrenalina por su sistema. Su primer instinto fue ¡moverse! ¡Alejarse! ¡Luchar!
“No, chico. Recuerda que no puedes moverte” dijo Seoras.
El aliento de Stark venía rápido y difícil mientras obligaba a su cuerpo a permanecer ahí — quedarse ahí.
“Hazme volver,” le dijo al Guardián. “Tengo que volver.”
“Stark, escúchame”. De repente la cara de Afrodita estaba sobre él. “Heath es la llave. Tienes que llegar hasta él antes de ver a Zoey. Dile que tiene que seguir adelante. Tiene que dejar a Zoey en el Otro mundo, o ella nunca volverá.”
“¿Qué? ¿Afrodita?”
Ella agarró su brazo y puso su cara muy cerca de la suya. Pudo ver la sangre en sus ojos y se sacudió al darse cuenta de que debía de haber tenido una visión.
“Confía en mí. Llega hasta Heath. Haz que se vaya. Si no lo haces, no habrá nadie que detenga a Neferet y Kalona, y todo se acabará para todos nosotros”.
“Si va a volver, debe irse ahora,” dijo Seoras.
“Devuélvele allí,” dijo Sgiach.
Los lados brillantes alrededor de la visión de Stark empezaron a ponerse grises, y luchó contra ser expulsado otra vez.
“¡Espera! Dime. ¿Cómo—cómo lucho contra mí mismo?” Stark se las arregló para jadear.
“Ach, es muy simple. El Guerrero en ti debe morir para dejar nacer al Chamán”
Stark no podía decir si las palabras de Seoras eran una respuesta a su pregunta o si venían de su memoria, y no había tenido tiempo para darse cuenta.
En menos de un latido, Seoras agarró su cabeza tan fuerte que parecía un tornillo y arrastró la hoja a través de los párpados de Stark. En un abrasador y deslumbrante flash, él estaba una vez más enfrentándose a sí mismo como si nunca se hubiera ido. Aunque algo desorientado por el dolor del último corte del Guardián, Stark se dio cuenta de que su cuerpo estaba reaccionando más rápido de lo que su mente podía comprender, y se estaba defendiendo fácilmente del ataque de su propio yo. Era como si la línea del último corte hubiera revelado una geometría de líneas en el corazón del Otro que Stark no había conocido nunca antes, y, porque no lo había sabido, quizá el Otro tampoco lo sabía. Si era así, tenía una oportunidad, sólo una.
“Puedo hacer esto todo el día. Tú no puedes. Maldición, mi culo es demasiado fácil de patear.” El Stark de ojos rojos se rió arrogantemente.
Mientras reía, Stark embistió, siguiendo una línea de golpe que el dolor y la necesidad había revelado, alcazando el exterior del antebrazo de aquel que tenia su propia cara.
“¡Joder! Me has sacado sangre. ¡Crei que nunca ibas a lograrlo!”
“Sí, bueno, ese es uno de tus problemas, eres demasiado arrogante.” Stark vio la duda que ondeó en su contendiente, su propio yo; y un atisbo de comprensión susurró en su mente. Siguió ese pensamiento tan naturalmente mientras alzaba el sable a la defensiva y alcanzó a ver las líneas de golpe en su cuerpo. “No, no es que seas demasiado arrogante. Soy yo. Yo soy arrogante.”
Su imagen identica se tambaleó. Entonces Stark comprendió completamente, y siguió avanzando. “Tambien soy egoísta. Así es como maté a mi mentor. Era demasiado egoísta para dejar que alguien me venza en nada”
“¡No!” El Stark de ojos rojos gritó. “Ese no eres tú, ese soy yo.”
Viendo la abertura, Stark golpeó otra vez, cortando un lado del Otro. “Estás equivocado y lo sabes. Eres lo malo sobre mí, pero aún eres yo. El Guerrero no sería capaz de admitirlo, pero el Chamán que hay en mí está empezando a entenderlo.” Mientras Stark hablaba, avanzó implacablemente hacia adelante, golpeando a su imagen identica. “Somos arrogantes. Somos egoístas. A veces somos malos. Tenemos un maldito temperamento, y cuando nos enfadamos, guardamos rencor.”
Las palabras de Stark parecieron provocar algo en el Otro, y respondió con una velocidad casi más allá de lo creíble, atacando a Stark con una habilidad y ganas incontenibles. Oh, Diosa, no. No dejes que mi boca haya estropeado esto.
Mientras Stark apenas se defendía del violento ataque, se dio cuenta de que estaba actuando de forma demasiado racional, demasiado predecible. La única forma posible de derrotarse era hacer lo que el Otro no esperaría.
Tengo que darle una oportunidad para que me mate.
Mientras el Otro daba golpes para vencerle, Stark sabía lo que debía hacer. Eso. Fingió caerse hacia su izquierda. Sin parar un momento, el Otro fue a por esa debilidad, lanzándose hacia adelante y haciéndose—por un instante— incluso más vulnerable que Stark.
Stark vio la línea de golpe, la geometría de la verdadera abertura y con una ferocidad de la que no se creía capaz, clavó la espada en el esqueleto del otro.
El otro yo de Stark cayó a sus rodillas. Jadeando por aire, apenas era capaz de coger el sable más tiempo.
“Así que ahora me matas, entras en el Otro mundo y consigues a la chica.”
“No. Ahora te acepto porque no importa cómo de prudente o bueno me las arregle para ser, siempre estarás en mi interior.”
Los ojos rojos se encontraron con los marrones una vez más. El Otro tiró su espada, y con un rápido movimiento se tiró hacia adelante, llevando el sable de Stark a su pecho. Con la cruda intimidad del momento el Otro exhaló, tan cerca de él que Stark respiró el último dulce aliento del Otro.
El estomago de Stark se revolvió y presiono con fuerza. ¡A sí mismo! ¡Se había matado a sí mismo! Sacudiendo la cabeza en terrible comprensión, chilló, “¡No! Yo…” Incluso cuando gritó la negación, el Stark de ojos rojos sonrió de manera cómplice, y a través de los labios manchados de sangre susurró, “Volveré a verte, Guerrero, antes de lo que piensas”.
Stark bajó al Otro a sus rodillas, arrancando la gran espada simultáneamente de su pecho.
El tiempo se detuvo mientras la divina luz del reino de Nyx se concentraba en la espada, brillando con su sangre y cegando a Stark, exactamente como el último corte de Seoras, que había abrasado su visión, y milagrosamente, por un momento, era como si el viejo Guardián estuviera a su lado y también del Otro, mientras los tres miraban hacia la espada.
Seoras habló sin despegar los ojos de la empuñadura. “Aye, esa espada sera la que te forje como Guardian, chico, una espada forjada en caliente sangre y húmeda, será utilizada sólo en defensa del honor, blandida por un hombre que ha elegido proteger a una Ace, una bann ri, una reina. Tu espada es tan afilada, que será capaz de cortar sin causar dolor, y el Guardián que coja esta hoja golpeará sin compasión, miedo ni desgracia, contra aquellos que profanen nuestro gran linaje.”
Anonadado, Stark toco la claymore
[1], permitiendo a la empuñadura llena de joyas atrapar la luz mientras el Guardián de Sgiach continuaba, “Los cinco cristales, colocados en cuatro esquinas, y el quinto en el centro con una piedra de corazón, crean un pulso constante en sincronía con el latido del corazón de su Guardián, si es un Guerrero elegido que guarda el honor sobre la vida.” Seoras paró, por fin desviando la vista del claymore. “¿Eres ese Guerrero, chico? ¿Serás un verdadero Guardían?”.
“Quiero serlo,” dijo Stark, intentando tocar la espada, y que se acompase a los latidos de su corazón.
“Entonces siempre debes actuar con honor y enviar al que has derrotado a un lugar mejor. Si puedes hacer esto como un Guardián y no como un chico… si tienes sangre, alma y espíritu verdaderos, hijo, encontrarás que el último horror será la facilidad con la que aceptaras y ejecutaras este servicio eterno. Pero tienes que saber que no hay vuelta atrás, pues esta es la ley y orden para muchos Guardianes puros, sin rencillas, malicia, prejuicios ni venganza, sólo tu fe inquebrantable en tu honor puede ser tu recompensa, sin garantía de amor, felicidad ni recompensas. Después de nosotros no hay nada.” En los ojos de Seoras, Stark vio resignación eterna. “Llevarás esto por toda la eternidad, ¿a quién protegerás como Guardián? Ahora que ya sabes la verdad. Decide, hijo”.
La imagen de Seoras desapareció, y el tiempo empezó otra vez. El Otro estaba sobre sus rodillas delante de él, mirándole fijamente con ojos que tenían miedo y aceptación.
Muerte con honor. Mientras Stark pensó las palabras, la empuñadura del claymore se calentó en sus manos con un latido que reflejó los de su corazón. Cerró su otra mano en el puño, deleitándose con la sensación.
Entonces el peso de la hoja se convirtió en una fuerza vital, muy aparte de la suya, llenando a Stark con una terrible y maravillosa fuerza y sabiduría. Sin pensar, sin emoción, utilizó el arco de una luna creciente para distribuir el golpe de muerte, clavando la hoja de forma escalofriante en el Otro, cortándole limpiamente desde la entrepierna.
Hubo un gran suspiro, y el cuerpo desapareció.
Toda la extensión de la brutalidad de Stark cayó sobre él. Tiró el claymore y cayó sobre sus rodillas.
“¡Diosa! ¿Cómo pude hacer eso y ser honorable?”
Su cabeza daba vueltas, Stark se arrodilló en el suelo, respirando fuerte. Miró a su cuerpo, esperando encontrar enormes heridas en su carne, y sangre, mucha sangre.
Pero estaba equivocado. Estaba totalmente libre de cualquier herida física. La única sangre que vio, estaba en la tierra de debajo de él. La única herida que quedaba era la memoria de lo que acababa de hacer.
Casi por su voluntad, su mano encontró la empuñadura de la gran espada. Viendo en su memoria el golpe mortal que había repartido, la mano de Stark tembló, pero lo agarró fuertemente, encontrando calidez y el eco del latido de su corazón.
“Soy un Guardián”, susurró. Y con esas palabras vino una verdadera aceptación de sí mismo, y finalmente, comprensión. No se trataba de matar al mal, nunca era sobre eso. Era sobre controlarlo. Eso era lo que un verdadero Guardián hacía. No negaba la brutalidad, la ejercía con honor
Stark inclinó la cabeza de forma que esta, descansara sobre el claymore de Guardian.
“Zoey, mi As, mi bann ri shi’, mi reyna—elijo aceptar todo esto y seguir el camino del honor. Esa es la única forma de ser el Guerrero que necesitas que sea. Lo juro.”
Con el juramento de Stark todavía flotando en el aire a su alrededor, el corredor abovedado que era el límite del Otro mundo de Nyx desapareció, junto con el claymore de Guardián, dejando a Stark solo, desarmado, y de rodillas enfrente del bosquecillo de la diosa y la etérea belleza del árbol colgante.
Stark se levantó con gran dificultad, caminando automáticamente hacia el bosque. Su único pensamiento fue que tenía que encontrarla, a su reina, su Zoey.
Pero a medida que se acercaba al bosque, Stark aflojó el paso y finalmente se detuvo.
No. Estaba empezando mal. Otra vez.
No tenía que encontrar a Zoey, sino a Heath. Por más ‘dolor-en-el-culo’ que Afrodita pudiera ser, sabía que sus visiones eran reales. ¿Qué demonios dijo? Algo sobre que Heath tenía que ocuparse de que Zoey volviera.
Stark pensó en eso. Por mucho que le doliera admitirlo, podía entender por qué lo que Afrodita había visto era la verdad. Zoey había estado con Heath desde que eran niños. Ella le había visto morir, lo que había dañado tanto, que su alma se hizo añicos. Si pudiera estar aquí, entera y con Heath…
Stark miró alrededor, y como ya estaba conectado al claymore, este le ayudo a ver la verdad. El reino de Nyx era increíble. El bosque estaba directamente enfrente de él, aunque podía sentir la extensión del lugar, y supo que el reino de Nyx era más grande que este sitio. Pero, honestamente, por sí mismo el bosque era suficiente, verde y acogedor, era como un refugio para su espíritu.
Incluso después de haber llegado aquí, conociendo sus responsabilidades como Guardián de Zoey, y entendiendo que su misión estaba lejos de terminar, Stark quería entrar en el bosque, respirar profundamente y dejar a su paz llenarle. Añade la presencia de Zoey a todo eso y estaría más que contento de estar ahí por al menos un poco de la gran eternidad.
Así que, sí Heath era quien devolvería a Zoey, ella no iba a dejarle ir. Stark pasó una mano por su cara. Odiaba admitirlo, le rompia el corazón admitirlo, pero Zoey amaba a Heath, quizá más de lo que le amaba a él.
Stark se agitó mentalmente. ¡El amor que sentía por Heath no importaba! Zoey tenía que volver, hasta la visión de Afrodita decía eso. Y seguro, si Heath no estuviera involucrado, probablemente sería capaz de convencerla de volver con él. Era ese tipo de chica, se preocupaba más por sus amigos de lo que se preocupaba por sí misma.
Eso era exactamente por qué Heath tendría que dejarla ir, y no a la inversa.
Así que debía encontrar a Heath y convencerle de devolver a la unica chica que él alguna vez había querido. Por siempre.
Mierda.
Imposible.
Pero también había sido imposible derrotarse a sí mismo y aceptar todo lo que eso significaba.
Así que piensa, ¡maldición! Piensa como un Guardián y no sólo actúes y reacciones como un niño estúpido.
Podía encontrar a Zoey. Lo había hecho antes. Y una vez encontrase a Zoey, Heath también estaría ahí.
La mirada de Stark se dirigió al árbol colgante. Este era más grande que el de Skye, y los trozos de tela que estaban atados a sus ramas siguieron cambiando de color y longitudes mientras se movían suavemente con la templada brisa
El árbol colgante se trataba de sueños, deseos y amor.
Bueno, él amaba a Zoey.
Stark cerró los ojos y se concentró en Zoey, en cuánto la quería y la echaba de menos.
El tiempo pasó… minutos, quizá horas. Nada. Ni una maldita cosa. Ni un vago presentimiento sobre dónde podría estar. No podía sentirla.
No puedes rendirte. Piensa como un Guardián.
Si el amor no lo conducía hasta Zoey, ¿qué lo haría? ¿Qué era más fuerte que el amor?
Stark parpadeó con sorpresa. Ya tenía la respuesta. Le habían dado el título de Guardián y el claymore místico.
“Para un Guardián, el honor es más fuerte que el amor” dijo Stark en voz alta.
Apenas terminó de decir las palabras, un lazo dorado apareció directamente sobre él, en el árbol colgante. Brilló con una luminiscencia metálica, recordándole a Stark el par de muñequeras doradas que Seoras llevaba.
Cuando el lazo se desenredó, flotó libre del árbol y entró en el bosque, Stark no lo dudó. Siguio lo que indicaba su estomago y al pequeño recordatorio de honor, y camino con grandes pasos, tras él.


[1] Claymore: No se ha encontrado referencia, pero hemos decidido dejarle con ese nombre. Desde ahora, asi se le llamará a la espada o sable que Stark lleve.

lunes, 24 de mayo de 2010

SPIRIT BOUND - VAMPIRE ACADEMY (RICHELLE MEAD)

Argumento

Dimitri dio a Rose la última opción. Pero eligió mal... Después de un largo y desgarrador viaje al lugar de nacimiento de Dimitri en Siberia, Rose Hathaway, finalmente ha vuelto a St. Vladimir con su mejor amiga Lissa. Es casi la graduación, y las chicas no pueden esperar a que comience su vida real más allá de las puertas de hierro de la Academia.
Pero el corazón de Rose todavía sufre por Dimitri, y ella sabe que está ahí fuera, en alguna parte. Ella no pudo matarlo cuando tuvo la oportunidad. Y ahora sus peores temores están a punto de hacerse realidad, Dimitri ha probado su sangre, y ahora es presa de ello. Sólo que esta vez, no va a descansar hasta que Rose se una a él... para siempre.

Capítulo 25 - BURNED (Quemada)

Afrodita
Traducido por Daniela


“Si, las luces están encendidas pero definitivamente no hay nadie en casa.” Afrodita agitó su mano en frente de los abiertos pero ciegos ojos de Stark. Entonces tubo que quitar su mano del camino mientras Seoras, ignorando que había estado cerca de cortarla también, hizo otra herida de cuchillo en el ya ensangrentado costado de Stark.
“Él ya se ve como una hamburguesa. ¿Tienes que seguir haciendo eso?” preguntó Afrodita al Guardián. No había un amor perdido entre ella y Stark, pero eso no significaba que estuviera de acuerdo con observar mientras él era cortado en pedacitos.
Seoras pareció no oírla. Él estaba completamente centrado en el chico que yacía frente a él.
“Ellos están unidos por esta búsqueda,” dijo Sgiach. Ella había dejado su trono para pararse al lado de Afrodita.
“Pero tu Guardián está consciente y presente en su propio cuerpo,” dijo Darius, estudiando a Seoras.
“Si. Su consciencia está aquí. También está tan completamente en sintonía con el chico que puede oír el latido de su corazón – sentir su respiración. Seoras sabe exactamente que tan cerca esta Stark de su muerte física. Es en la cúspide entre la vida y la muerte en la que mi Guardián debe mantenerlo. Demasiado hacia un lado, y su alma regresará a su cuerpo y se despertará. Demasiado hacia el otro lado, su alma nunca regresará.”
“¿Cuándo sabrá cuando terminar esto?” preguntó Afrodita, encogiéndose involuntariamente mientras la daga de Seoras cortaba la carne de Stark otra vez.
“Stark se despertará, o morirá. De cualquier forma será voluntad de Stark y no de mi Guardián. Lo que hace Seoras ahora permite al chico tomar sus propias decisiones.” Sgiach le habló a Afrodita, pero sus ojos nunca dejaron a Seoras. “Tu deberías hacer lo mismo.”
“¿Cortarlo?” Afrodita le frunció el ceño a la reina, quien sonrió, pero continuó observando a su Guardián.
“Dijiste que eras la Profetisa de Nyx, ¿o no?”
“Soy su Profetisa.”
“Entonces considera manejar tu don para ayudar al muchacho también.”
“Lo haría si tuviera una maldita idea de cómo hacerlo.”
“Afrodita, tal vez deberías—” comenzó Darius, tomando el brazo de Afrodita y alejándola de Sgiach, obviamente preocupado de que ella hubiera molestado a la reina demasiado.
“No, Guerrero. No necesitas alejarla. Una cosa que aprenderás al estar unido a una mujer fuerte es que a menudo sus palabras la meterán en problemas de los que no puedes protegerla. Porque son sus propias palabras, y por lo tanto sus propias consecuencias:” Sgiach finalmente miró a Afrodita. “Usa algo de la fuerza que convierten tus palabras en dagas y busca tus propias respuestas. Una verdadera Profetisa consigue muy poca orientación en este mundo, excepto a través de su don; pero la fuerza, mediada por la sabiduría y la paciencia, te enseñarán a usarlo adecuadamente.”
La reina alzó su mano y gesticuló elegantemente hacia uno de los vampiros en las sombras. “Muéstrenle a la Profetisa y a su Guardián su cámara. Denles descanso y privacidad.” Sin una palabra más, Sgiach regresó a su trono, su mirada enfocada una vez más solamente en su Guardián.
Afrodita apretó sus labios y siguió al gigante pelirrojo cuyos tatuajes eran una serie de intrincadas espirales que parecían estar hechos de pequeños puntos de zafiros. Volvieron sobre sus pasos al camino de regreso a la escalera doble y subieron hacia un vestíbulo donde las paredes estaban adornadas con espadas enjoyadas que brillaron a la luz de las antorchas. Una escalera más pequeña los guió finalmente hacia una puerta de madera en arco, la cual el guerrero abrió y gesticuló para que entraran a la habitación.
“¿Se asegurará de que alguien me llame inmediatamente si Stark cambia de algún modo?” preguntó Afrodita antes de que él cerrara la puerta.
“Si,” dijo el guerrero en una sorprendentemente gentil voz antes de dejarlos solos.
Afrodita se giró hacia Darius. “¿Piensas que mi boca me mete en problemas?”.
Las cejas se su Guerrero subieron. “Por su puesto que lo pienso.”
Ella le frunció el ceño. ”Ok, mira, no estoy bromeando.”
“Yo tampoco”
“¿Por qué? ¿Porque digo lo que pienso?”
“No, mi belleza, porque tu usas tus palabras como una daga, y una daga exhausta a menudo causa problemas:”
Ella resopló y se sentó en la enorme cama imperial. “Si sueno como una daga, entonces ¿por qué rayos te gusto?”
Darius se sentó al lado de ella y le tomó la mano. “¿Has olvidado que lanzar dagas es mi arma favorita?”
Afrodita encontró sus ojos, sintiéndose súbitamente vulnerable a pesar de su tono gentil. “En serio, soy una perra. No debería gustarte. No creo que le guste a mucha gente.”
“Le gustas a las personas que te conocen. La verdadera tu. Y lo que yo siento por ti va mucho más allá de gustarme. Te amo, Afrodita. Amo tu fortaleza, tu sentido del humor, la profundidad del cuidado que le muestras a tus amigos. Y amo eso que estaba roto en tu interior y que hasta ahora está empezando a sanar.”
Afrodita continuó encontrándose con su mirada aunque estaba parpadeando fuertemente para luchar en contra de las lágrimas. “Todo lo que me convierte en una terrible perra.”
“Todo lo que te hace ser lo que eres.” Él levantó la mano de ella hacia sus labios, la beso suavemente, y después dijo, “También te hace lo suficientemente fuerte para ayudar a Stark.”
“¡Pero no se cómo!”
“Usaste tu don para sentir la ausencia de Zoey, al igual que la de Kalona. ¿No podrías usar el mismo camino que seguiste antes para sentir a Stark?”
“Todo lo que hice antes fue ver si sus almas seguían dentro de sus cuerpos o no. Nosotros ya sabemos que Stark no está.”
“Entonces no deberías tener que tocarlo igual que con los otros dos.”
Afrodita suspiró. “El mismo camino, ¿eh?”
“Si.”
Ella subió su mirada hacia él, apretando su mano fuertemente. “¿De verdad piensas que puedo hacerlo?”
“Creo que hay muy poco que no puedas hacer una vez que pones tu mente en ello, mi belleza.”
Afrodita asintió, apretando su mano antes de soltarlo. Ella bajó la cremallera de sus botas negras de cuero con tacón de aguja y se recosto hacia atrás en la cama, descansando contra el montón de almohadas apiladas.
“¿Me protegerás mientras no estoy?” le preguntó a su Guerrero.
“Siempre,” dijo Darius.
Él se movió para pararse al lado de la cama, lo que le hizo recordar mucho a Afrodita la forma en que Seoras se paró al lado del trono de su reina. Sacando fuerza de saber que su corazón y su cuerpo siempre estarían a salvo con Darius, ella cerró sus ojos y se dispuso a relajarse. Después tomó tres profundas y limpias respiraciones y enfocó sus pensamientos en su diosa.
Nyx, soy yo. Afrodita. Tu Profetisa. Casi añade ‘por lo menos así es como todos me están llamando,’ pero se contuvo. Aspirando otra vez profundamente, Afrodita continuó: Estoy pidiendo tu ayuda. Ya sabes que no estoy muy segura de cómo funciona este asunto de la Profetisa, entonces no te sorprenderá oír que no se cómo usar el don que me has dado para ayudar a Stark- pero él realmente necesita mi ayuda. Digo, el chico está siendo rebanado y guiado hacia tu mundo, por ahí tratando de usar poesía y las palabras confusas de un viejo para ayudar a Z, en otro. Solo entre nosotras, a veces pienso que Stark es más músculos y obviamente un buen cabello que cerebro. Claramente, necesita ayuda, y por el bien de Zoey, quiero dársela. Entonces, por favor, Nyx, muéstrame cómo ayudar.
Entrégate a mí, hija.
La voz de Nix en su mente fue como el agitar de una diáfana cortina de seda, transparente, etérea y hermosa más allá de lo creíble.
“¡Si!” La respuesta de Afrodita fue instantánea. Se abrió en corazón, alma y mente a su Diosa.
Contempla mi reino.
El espíritu de Afrodita voló sobre el Otro mundo de Nyx. Era casi indescriptiblemente adorable, con infinitas variaciones de verdes y brillantes flores que se sacudían como si fueran música, y lagos chispeantes. Afrodita pensó alcanzar a ver caballos salvajes y un flash multicolor de pavos reales en vuelo.
Y a través de todo el reino, espíritus oscilaban dentro y fuera de la vista, bailando, riendo y amando.
“¿Aquí es a donde vamos cuando morimos?” preguntó Afrodita, alucinada.
A veces.
“¿Cómo que a veces? ¿Te refieres a que si somos buenos?” Afrodita tenía una ahogante sensación de que si ser bueno era el criterio para llegar a este sitio, ella probablemente nunca lo lograría.
La risa de la diosa fue como magia. Soy tu Diosa, hija, no tu juez. El bien es un ideal multifacético. Por un instante, observa una faceta del bien.
El viaje del alma de Afrodita se hizo más lento, llevándola a lo alto sobre una asombrosa arboleda. Parpadeó con sorpresa mientras la estudiaba y se daba cuenta de que le recordaba a la arboleda cerca al castillo de Sgiach. Mientras hacía la comparación, Afrodita se hundió suavemente a través del pabellón de hojas muy unidas para apenas reclinarse sobre la gruesa alfombra de musgo que cubría la tierra.
“¡Escúchame, Zo! Tu puedes hacerlo.”
Al sonido de la voz de Heath, Afrodita se giró para ver a Zoey, tan pálida que estaba casi traslúcida, y a Heath. Z estaba caminando y caminando en un círculo, viéndose totalmente espeluznante, mientras Heath se quedaba quieto, observándola con una expresión increíblemente triste.
“¡Zoey! ¡Al fin! Ok, escúchame. Tienes que reagruparte y regresar a tu cuerpo.”
Ignorándola por completo, Zoey reventó en lágrimas, aunque no dejó de caminar. “No puedo, Heath. Ha pasado mucho tiempo. No puedo reunir mi alma. No puedo recordar cosas, no puedo concentrarme. Lo único de lo que estoy segura es que me merezco esto.”
“Oh, pura mierda. ¡ZOEY! ¡Para de berrear y pon atención!”
“¡No te mereces esto!” Heath se paró cerca de Zoey y puso sus manos en sus hombros, forzándola a quedarse quieta. “Y puedes hacerlo, Zo. Tienes que hacerlo. Si lo haces, podremos estar juntos.”
“Genial. Soy como el fantasma de Chrismas Carol-ing
[1] y los malditos fantasmas de la navidad pasada, presente y lo que sea. ¡No pueden oír ni una sola palabra de lo que estoy diciendo!”
Entonces tal vez, hija, deberías escuchar para variar.
Afrodita sofocó su suspiro de frustración e hizo lo que le aconsejó su Diosa, aunque se sentía como una enredadera mirando estúpidamente a través de la ventana de la habitación de alguien.
“¿Lo dices en serio, Heath?” Zoey miró fijamente a Heath, viéndose como ella misma por un instante en vez de esa cosa fantasmal espeluznante que no podía quedarse quieta. “¿Realmente querrías quedarte aquí?” ella le sonrío tentativamente a Heath, mientras su cuerpo se retorcía incansablemente bajo sus manos.
Él la besó, y después dijo, “Nena, donde quiera que estés es donde yo quiero estar, para siempre.”
Con un gemido de dolor, Zoey se separó de los brazos de Heath. “Lo siento, los siento,” dijo, caminando y llorando otra vez. “No puedo quedarme quieta. No puedo descansar.”
“Por eso es que tienes que reunir tu alma de nuevo. No puedes estar conmigo si no lo haces, Zo, no puedes ser nada si no lo haces. Seguirás moviéndote y moviéndote y perdiendo partes de ti misma hasta que te desvanezcas por completo.”
“Fue mi culpa que tu murieras; es mi culpa que tu estés aquí donde no perteneces. ¿Cómo puedes amarme todavía?” Ella retiró su delgado cabello de su cara mientras comenzaba a circular alrededor y alrededor de Heath, nunca quieta, nunca descansando.
“¡No es tu culpa! Kalona me mató. No hay nada más que eso. De cualquier forma, ¿que hace la diferencia el lugar donde estemos, hasta si estamos vivos o muertos, mientras estemos juntos?”
“¿Lo dices en serio? ¿De verdad?”
“Te amo, Zoey. Lo he hecho desde el primer día que te conocí, y te amaré por siempre. Lo prometo. Si estás completa otra vez, estaremos juntos por siempre.”
“Por siempre,” Zoey susurró la palabra. “¿Y tu realmente me perdonas?”
“Bebe, no hay nada que perdonar.”
Con lo que obviamente fue un gran esfuerzo, Zoey paró de moverse, y dijo, “Entonces, por ti, trataré de hacerlo.” Extendió sus brazos y dejó caer su cabeza hacia atrás.
Su pálido cuerpo empezó a brillar, primero con una pequeña, tentativa luz desde dentro. Zoey empezó a llamar nombres, y…
Afrodita fue sacada de la visión y levantada fuera de la arboleda tan rápidamente que su estómago dio una sacudida nauseabunda. “¡Oh, ugh! Demasiado lejos, demasiado rápido. Podría vomitar.”
Un cálido viento pasó sobre ella, calmando su mareo. Cuando comenzó a moverse otra vez, su nausea se había ido, pero no su confusión.
“Ok, no entiendo. ¿Z se reúne nuevamente, pero se queda aquí con Heath en vez de regresar a su cuerpo?”
En esta versión del futuro, si.
Afrodita dudó y entonces, renuentemente, pregunto, “¿Pero ella es feliz?”
Si. Zoey y Heath son felices juntos en el Otro mundo por toda la eternidad.
Afrodita sintió su tristeza, pesada y gruesa, pero tenía que continuar, “Entonces tal vez Z deba quedarse donde está. La extrañaremos. Yo la extrañaré.” Afrodita dudó, calmando un inesperado impulso de llorar antes de continuar. “Definitivamente todo eso apestaría para Stark, pero si aquí es donde ella debe estar, entonces Zoey debería quedarse.”
El destino de cada persona cambia con sus decisiones. Esta es solo una versión del futuro de Zoey, y como muchas de las decisiones que son hechas en el Otro mundo, las de ella tienen hilos que cambian la tapicería del futuro en la tierra. Si Zoey escoge quedarse, observa el nuevo futuro de la tierra.
Afrodita fue absorbida hacia una escena que era toda muy familiar. Ella estaba en el medio del campo en el que había estado durante su última visión. Justo como antes, ella era uno con las personas que se estaban quemando- humanos, vampiros, y novatos. Ella reexperimentó el dolor del fuego, junto con la agonía abstracta que la había envuelto durante la visión original. Como durante la visión anterior, Afrodita miró hacia arriba para ver a Kalona parado frente a todos ellos, solo que esta vez, Zoey no estaba con él, besándose o diciéndole lo que fuera que le había dicho en la segunda parte de la visión que lo había destruido. En vez de eso, Neferet entró en la escena. Ella se acerco a Kalona, observando a las personas en llamas. Entonces, comenzó a trazar intrincados patrones en el aire a su alrededor, y mientras lo hacía, la Oscuridad floreció a su alrededor. Propagándose desde ella, manchó el campo, extinguiendo el fuego, pero sin quitar el dolor.
“¡No, no los mataré!” gesticuló con un dedo, y un racimo de enredaderas se envolvió alrededor del cuerpo de Kalona. “Ayúdame a hacerlos míos.”
Kalona los absorbió. Afrodita se concentró en él y, como un espejismo materializándose, las enredaderas de Oscuridad que encarcelaban el cuerpo del inmortal se hicieron visibles. Se retorcieron, causando que la piel del inmortal caído se crispara y estremeciera. Kalona jadeó, y Afrodita no pudo decir si él sentía placer o dolor, pero él sonrió gravemente a Neferet, extendió ampliamente sus brazos para aceptar la Oscuridad, y dijo, “Como desees, mi Diosa.”
Cubierto en enredaderas, Kalona se movió de forma que quedó en frente de ella, y entonces el inmortal caído, se dejó caer en sus rodillas y descubrió su cuello.
Afrodita observó a Neferet inclinarse, lamer la piel de Kalona, y con una ferocidad codiciosa que era espantosa, ella hundió sus dientes en Kalona y se alimentó de él.
Las enredaderas de Oscuridad temblaron, palpitaron y se multiplicaron.
Completamente asqueada, Afrodita desvió la mirada para ver a Stevie Rae entrar al campo.
¿Stevie Rae?
Una cosa oscura se movió a su lado, y Afrodita se dio cuenta de que Stevie Rae estaba parada al lado de un Cuervo Mocker, justo a su lado- tan cerca que parecían ‘juntos’.
¿QUÉ MIERDA?
El ala del Cuervo Mocker se extendió, y después se enroscó alrededor de Stevie Rae, como si estuviera sosteniéndola en un abrazo. Stevie Rae suspiró y se movió todavía más cerca de la criatura, de forma que su ala la envolvía totalmente. Afrodita estaba tan impresionada por la visión que no vio de donde vino ese chico Hindú – él estaba ahí de repente, justo en frente del Cuervo Mocker.
A pesar del dolor y la sorpresa causados por su visión, Afrodita pudo apreciar lo increíblemente maravilloso que este chico nuevo era. Su cuerpo era asombroso, y estaba mayormente desnudo, entonces había mucho a la vista. Su pelo era grueso y largo, y tan negro como las plumas de cuervo que estaban trenzadas en toda su longitud. Era alto y musculoso y simplemente súper caliente en general.
Él ignoró al Cuervo Mocker y sostuvo sus manos hacia Stevie Rae, diciendo, “Acéptame, y él se irá.”
Stevie Rae dio un paso fuera del abrazo alado de la criatura, pero no tomo la mano del chico. En vez de eso ella dijo, “No es tan simple.”
Todavía de rodillas en frente de Neferet, Kalona gritó, “¡Rephaim! ¡No me traiciones otra vez, hijo mío!”
Las palabras del inmortal sirvieron como un pinchazo al Cuervo Mocker. Atacó al chico Hindú. Los dos empezaron a batallar entre ellos brutalmente, mientras Stevie Rae se quedó ahí parada, sin hacer nada excepto mirar fijamente al Cuervo Mocker y llorar quebradamente. A través de sus sollozos, Afrodita podía oírla decir, “No me dejes, Rephaim. Por favor, por favor no me dejes.”
En el horizonte distante detrás de todos ellos, Afrodita vio lo que ella pensó que era un ardiente sol naciente, pero mientras bizqueaba por el brillo, se dio cuenta de que no era el sol en absoluto, sino un enorme toro blanco escalando sobre el cuerpo asesinado de un toro negro mientras trataba de proteger, y fallaba, los restos de lo que una vez fue el mundo moderno.
Afrodita fue sacada de su visión. Nyx la sostuvo en una brisa acariciadora mientras su alma temblaba. “Oh, Diosa,” ella susurró. “No, por favor no. ¿Una elección hecha por una adolescente es capaz de dañar el equilibrio entre la Luz y Oscuridad en todo el mundo? ¿Cómo puede ser eso posible?”
Considera que tu elección abrió un camino para que existiera una completamente nueva casta de vampiros.
“¿Los novatos rojos? Pero ellos ya existían antes de que yo hiciera algo.”
Si, pero el camino para reencontrar su humanidad estaba cerrado hasta tu sacrificio-tu elección- lo abrió. ¿Y no eres tú una simple adolescente?
“Oh, mierda. Zoey tiene que regresar.”
Y después Heath tiene que continuar de mi reino del Otro mundo. Esa es la única forma en la que Zoey escogerá regresar a su cuerpo si su alma se completa de nuevo.
“¿Cómo me aseguro de que eso pase?”
Todo lo que puedes hacer es darles el conocimiento, hija. La elección debe estar en Heath, Zoey y Stark.
Con una sacudida, Afrodita fue tirada hacia atrás. Jadeando, ella abrió los ojos y parpadeó a través del dolor y la neblina de lágrimas rojas, para ver a Darius inclinarse sobre ella.
“¿Has regresado a mí?”
Afrodita se sentó. Estaba mareada, y su cabeza latía detrás de sus ojos con un dolor que ella conocía muy bien. Peinó su cabello para quitarlo de su cara, sorprendida de que tan horriblemente estaba temblando.
“Toma esto, mi belleza. Debes asentarte después de un viaje espiritual.” Él le entregó un cáliz y le ayudo a llevárselo a sus labios.
Afrodita tragó el vino, y entonces dijo, “Ayúdame a llegar a Stark.”
“Pero tus ojos… ¡debes descansar!”
“Si descanso, corro el riesgo de que todo el maldito mundo se vaya al infierno. Literalmente.”
“Entonces te llevaré a donde Stark.”
Sintiéndose débil y fuera de su cabeza, Afrodita se apoyó en su Guerrero mientras regresaban al Fianna Foil, donde muy poco había cambiado. Sgiach todavía estaba mirando a su Guardián mientras él lenta y metódicamente continuaba cortando a Stark.
Afrodita no perdió tiempo. Fue directamente a Sgiach.
“Tengo que hablar con Stark. Ahora.”
Sgiach la miró, notando su cuerpo tembloroso y sus ojos llenos de sangre. “¿Has usado tu don?”
“Si, y tengo que decirle algo a Stark, o será algo malo. Para todos. Muy malo.”
La reina asintió le indicó a Afrodita con un gesto que la siguiera hacia el Seol ne Gigh.
“Solo tendrás un momento. Háblale rápida y claramente a Stark. Si lo retienes aquí mucho tiempo, él no será capaz de regresar sobre sus pasos en su camino al Otro mundo hasta que se haya recuperado del viaje de hoy, y debes entender que esa recuperación podría tardarle semanas.”
“Lo entiendo. Tengo una sola oportunidad en esto. Estoy lista,” dijo Afrodita.
Sgiach tocó el antebrazo de su Guardián. Fue la más suave de las caricias, pero causó una onda de reacción a través del cuerpo de Seoras. Él paró en medio de una estocada vertical hacia otro corte. Su mirada se mantuvo sobre Stark, pero con una voz como gravilla, dijo, “¿Mo bann ri? ¿Mi reina?”
“Llámalo de regreso. La Profetisa debe hablar con él.”
Los ojos de Seoras se cerraron como si sus palabras lo hirieran, pero cuando los abrió, él replicó con un gruñido bajo, y solamente dijo, “Si, mujer…como desees.” Él puso la mano que no estaba sosteniendo su daga en la frente de Stark. “Escúchame, chico. Debes regresar.”


[1] Cristmas Carol: Los fantasmas de Carol, se le presentan tres fantasmas: Pasado, presente y futuro. El ve todo y habla, pero no puede hacer que los demás le escuchen.

Capítulo 24 - BURNED (Quemada)

Stark
Traducido por Kmila


“Sé que podría matarme entrar al Otro Mundo, pero yo no quiero vivir en este mundo sin ella.” Stark se mantenía a sí mismo de gritar, pero no pudo evitar que su frustración bullera en su voz. “Así que solo muéstrame que debo hacer para llegar a donde Zoey está, y yo la traeré de vuelta.”
“¿Por qué quieres a Zoey de regreso?” Sgiach le preguntó.
Stark pasó su mano por el pelo. El cansancio que venía con la luz del día tiró de él, desgastando sus nervios y confundiendo sus pensamientos, y él espetó la única respuesta que se formó en su mente, “Porque la amo.”
La reina parecía no reaccionar a esta declaración; al contrario, ella lo estaba estudiando con una expresión de consideración. “Siento que la Oscuridad te ha tocado.”
“Sí,” asintió Stark, aunque su declaración lo confundió. “Pero cuando elegí estar con Zoey, elegí Luz.”
“Sí, ¿pero seguirás eligiéndolo si eso significa perder lo que más amas?” Dijo Seoras.
“Espera, el punto de que Stark vaya al Otro Mundo es que él puede proteger a Zoey. Luego ella será capaz de juntar su alma destrozada y volver a su cuerpo. ¿No?” Dijo Afrodita.
“Sí, ella puede elegir volver si su alma está entera de nuevo.”
“Entonces no entiendo tu pregunta. Si Z vuelve, él no la perderá,” ella dijo.
“Mi Guardián está explicando que Zoey estará cambiada si regresa del Otro Mundo,” dijo Sgiach. “¿Qué pasa si el cambio la pone a ella en un camino que la aleja de Stark?”
“Soy su Guerrero. Eso no va a cambiar, lo que significa que estaré a su lado,” dijo Stark.
“Sí, chico, como su Guerrero seguro, pero tal vez no como su amor,” dijo Seoras.
Stark sintió una puñalada en el estómago. Sin embargo, sin vacilación, el dijo. “Yo moriría por traerla de vuelta. No importan las consecuencias.”
“Nuestras emociones más profundas a veces están separadas solo por el tipo de seres humanos que somos en nuestros corazones,” dijo la reina. “Lujuria y compasión, generosidad y obsesión, amor y odio. Muchas veces ellos están muy cerca el uno del otro. Tú dices que amas a tu reina lo suficiente como para morir por ese sentimiento; pero que pasa si ella ya no te ama más, ¿de qué color será tu mundo entonces?”
Oscuro. La palabra vino inmediatamente a la mente de Stark, pero sabía que no debía decirla.
Por suerte, la gran boca de Afrodita lo salvó.
“Si Z no quiere estar con él, como un chico con una chica, apestaría para Stark. Eso es pan comido. Eso no significa que deba irse al Lado Oscuro, y yo sé que tú sabes qué significa eso, porque tu chico conoce Star Trek
[1], y un tonto va de la mano[2] con otro. Como sea, no es verdad que lo que Stark haga en una no-ocurrida, inventada, Zoey-dando-vuelta-en tu-escenario o situación, todo esto es en realidad entre Stark, Zoey y Nyx. En serio. La diosa sabe que no quiero sonar como una perra, pero tú eres una reina, no una diosa. Hay alguna mierda que tú simplemente no puedes controlar.”
Stark contuvo la respiración, esperando que Sgiach usara Star Trek, o Star Wars
[3], o lo que demonios sea, y acabara con Afrodita en millones de pequeñas piezas. Sin embargo, la reina rió, lo que la hizo parecer, inesperadamente niña.
“Estoy feliz de no ser una diosa, joven profetisa. El pequeño trozo de mundo que controlo es más que suficiente para mí.”
“¿Por qué te preocupas tanto acerca de lo que Stark podría o no hacer?” Afrodita le preguntó a la reina, a pesar de que Darius le estaba dando lo que Stark pensó era una mirada de “Para de hablar ahora.”
Sgiach y su Guardián compartieron una larga mirada, y Stark vio al Guerrero asentir levemente, como si ambos acabaran de hacer un acuerdo
La reina Sgiach dijo, “El balance de la Luz y la Oscuridad en el mundo podría cambiar tan solo con un simple acto. Como Stark es un Guerrero único, sus acciones tienen el poder de afectar a muchos.”
“Y este mundo no necesita otro poderoso Guerrero que luche en el lado de la Oscuridad.”
“Yo sé eso, y nunca volveré a pelear en el lado de la Oscuridad,” dijo Stark sombríamente. “Vi el alma de Zoey destrozarse por un simple acto, así que entiendo eso, también.”
“Entonces, analiza tus acciones con cuidado,” la reina le dijo. “En el Otro Mundo y en este mundo. Y considera esto – el joven e ingenuo amor es la fuerza más poderosa en el universo. Aquellos de nosotros que somos más – como decirlo – realistas sabemos que la voluntad de una sola persona, fortificada con integridad y resolución, puede ser más poderosa que una veintena de románticos enamorados.”
“Lo recordaré. Lo prometo.” Stark apenas escuchaba sus propias palabras. Habría jurado cortarse su propio brazo si eso era lo que Sgiach necesitaba escuchar para echar la maldita bola a rodar y enviarlo al Otro Mundo.
Como si pudiera leer su mente la reina movió su cabeza tristemente y dijo, “Muy bien, entonces. Dejemos que tu búsqueda comience.” Luego ella levanto la mano y ordenó, “Elévate al Seol ne Gight.”
Hubo un silbido y una serie de chasquidos. El suelo en frente de la tarima de la reina, solo un poco más allá de donde Zoey descansaba, se abrió, y una losa de piedra de color rojizo salió de debajo del suelo. De alto era como hasta su cintura, de ancho y largo suficiente para que un vampiro adulto reposara en su superficie plana. Vio que la roca estaba cubierta con elaborados entrelazados, y a cada lado del piso, rodeándola, había dos surcos que estaban curvados casi como un arco. Eran más gruesos en un extremo que en el otro, y la parte angosta formaba puntas afiladas. Estudiándola, Stark repentinamente se dio cuenta dos cosas.
Los surcos parecían cuernos enormes.
La roca no era en verdad rojiza. Era blanco mármol. El color rojizo era una mancha. Una mancha de sangre.
“Esto es el Seol ne Gigh, el Asiento del Espíritu,” dijo Sgiach. “Es un antiguo lugar de sacrificio y adoración. Por más tiempo del que podemos recordar, ha sido el conducto hacia la Oscuridad y la Luz—a los toros blanco y negro que forman la base del poder de los Guardianes.”
“Sacrificio y adoración,” dijo Afrodita, acercándose a la piedra. “¿A qué tipo de sacrificio te refieres?”
“Sí, bueno, eso depende de qué es lo que buscas, ¿no es así?” Dijo Seoras.
“Esa no es una respuesta,” dijo Afrodita.
“Claro que lo es, mujer,” dijo el Guardián, sonriéndole sombríamente. “Y lo sabes, lo vas a ser en tu mente, aceptes o no”
“Sacrificio está bien para mí,” dijo Stark, frotando una mano contra su frente con cansancio. “Díganme qué, o a quién”—lanzó una mirada de reojo a Afrodita, sin preocuparse de si Darius se erizaba – “debo agarrar y usar como sacrificio, y lo haré.”
“El sacrificio serás tu, chico,” dijo Seoras.
“Creo que ayudará que el esté debilitado durante las horas de la luz del día. Será más fácil para su espíritu salir de su cuerpo.” Sgiach le habló a su Guardián, casi como si Stark no estuviera en la habitación.
“Sí, tienes un punto. La mayoría de los Guerreros luchan al dejar el cuerpo. Si está debilitado, esa parte será más fácil,” Seoras concordó.
“¿Así que qué tengo que hacer? ¿Encontrar a una virgen o algo?” El no miró a Afrodita porque ella claramente no calzaba en esa categoría.
“Tu eres el sacrificio Guerrero. La sangre de otro no serviría. Esta es tu búsqueda, desde el principio al final. ¿Sigues queriendo empezar, Stark?” Dijo Sgiach.
“Sí.” Stark no lo dudó.
“Entonces recuéstate en el Seol ne Gigh, joven Guardián de MacUallis. Tu jefe te sacará sangre, llevándote a un lugar entre la vida y la muerte. La piedra tomará tu ofrenda. El toro blanco ha hablado, y tú has sido aceptado. El guiará tu espíritu a la entrada del Otro Mundo. Y depende de ti merecer entrar allí, y roguemos a la diosa que tenga clemencia con tu alma,” dijo la reina.
“Está bien. Bien. Hagamos esto.” Pero Stark no fue derecho al Seol ne Gigh. En lugar de eso, se arrodillo junto a Zoey. Ignorando el hecho de que todos lo estaban observando, tomó su rostro, y lo besó gentilmente, susurrando contra sus labios, “Vengo por ti. Esta vez no te defraudaré.” Luego se paró, tiró sus hombros hacia atrás, y se dirigió a la gran piedra.
Seoras se había movido de su lugar al lado de la reina y se había colocado a la cabeza de la piedra. Encontrando continuamente la mirada de Stark, él desenvaino un horrible y afilado puñal que había estado guardado en una funda deteriorada de cuero en su cintura.
“¡Aguanta, Aguanta!” Increíblemente, Afrodita estaba revolviendo todo en su anormalmente grande bolso metálico de cuero que había traído desde Venecia.
Stark fue serio con ella, “Afrodita, este no es el momento.”
“Oh, maldita mierda, al fin. Sabía que no podía perder algo de este tamaño y hedor.” Ella sacó una bolsita plástica llena de ramitas marrones y acículas
[4], e hizo un gesto a uno de los Guerreros que estaban de pie alrededor del perímetro de la habitación, chasqueando los dedos y luciendo más espléndida de lo que Stark podría admitir en voz alta. Tenía al hombre de aspecto corpulento casi corriendo a tomar las cosas mientras ella decía, “Antes de que empieces lo que estoy segura va a ser un muy poco atractivo por todo eso del derramamiento de sangre, alguien debe quemar esto, como incienso, por aquí, cerca de Stark.”
“¿Qué demonios?” Dijo Stark, sacudiendo la cabeza hacia Afrodita, sorprendido, no por primera vez, de que la chica estuviera realmente mal de la cabeza.
Ella puso los ojos en blanco, “La abuela Redbird le dijo a Stevie Rae, quien me dijo a mí, que quemar cedro es una especie de poderoso hechizo Cherokee en el mundo de los espíritus. “
“¿Cedro?” dijo Stark.
“Sí. Inhálalo y mantenlo contigo mientras vas al Otro Mundo. Y, por favor, cierra tu boca y prepárate para sangrar,” dijo Afrodita. Ella cambió su atención a Sgiach, “Creo que deberías considerar a la abuela Redbird una Chamán
[5]. Ella es sabia y definitivamente esta dentro de toda la cosa de la-tierra-tiene-un-alma. Ella dijo que el cedro sería bueno para Stark.”
El Guerrero al que le había dado la bolsita miró a la Reina. Ella se encogió de hombros y asintió. “No hará daño.” Luego de haber encendido el brasero de metal y haber colocado unas cuantas acículas, Afrodita sonrió, inclinando la cabeza ligeramente hacia Seoras, y dijo, “Bien, ahora terminemos esta cosa.”
Stark se trago las palabras que quería gritar para molestar a Afrodita. Necesitaba concentrarse. Él recordaría inhalar el cedro por que la abuela Redbird sabía de estas cosas, y el punto más importante de todo esto es que necesitaba llegar a Zoey y protegerla. Stark se pasó la mano por la frente, deseando poder limpiar la cansadora bruma que con la luz del día cubría su cerebro.
“No luches contra ella. Necesitas sentirte ‘fuera de sí’ para que puedas separar tu alma de tu cuerpo. Esto no es algo que un Guerrero hace normalmente.” Seoras usó su puñal para apuntar a la superficie plana de la gran piedra. “Desnuda tu pecho y recuéstate aquí.”
Stark se quitó la sudadera y la polera que tenía debajo, y luego se tendió en la piedra.
“Veo que tu ya has sido marcado,” dijo Seoras, apuntando a la rosada cicatriz de quemadura de una flecha rota que cubría el lado izquierdo de su pecho.
“Sí. Por Zoey.”
“Sí, bueno, entonces lo correcto es que seas de nuevo marcado por ella.”
Stark se preparó, colocándose tieso contra la piedra manchada de sangre. Debía haber estado frio y muerto, pero el momento en que su piel toco la superficie de mármol, el calor comenzó a aumentar debajo de él. El calor irradiaba rítmicamente desde dentro de la piedra.
“Ahi, sí, puedes sentirlo,” dijo el Guardián anciano.
“Está caliente,” dijo Stark, levantando la mirada hacia él.
“Para aquellos de nosotros que somos Guardianes, vive. ¿Confías en mí, muchacho?”
Stark parpadeó, sorprendido por la pregunta de Seoras, pero su respuesta fue sin vacilaciones. “Sí.”
“Voy a llevarte al lugar antes de la muerte. Tú necesitas confiar en mí para poder llevarte.”
“Confío en ti,” dijo Stark. Había algo acerca del Guerrero que resonaba profundamente dentro de él. Confiar en él se sentía como si fuera lo correcto.
“Esto no va a ser placentero para ninguno de nosotros, pero es necesario. El cuerpo deberá soltarse para concederle al espíritu la libertad de partir. Solo el dolor y la sangre pueden hacer eso. ¿Estás listo?”
Stark asintió. Presionó sus manos contra la caliente superficie de la piedra, y aspiró profundamente el aroma a cedro.
“¡Espera! Antes de que lo cortes, dile algo que podría ayudarlo. No dejes a su alma simplemente flotar erráticamente en el Otro Mundo. Eres un Chamán, así que ‘Chamanízalo.’ “
Seoras miró a Afrodita y luego pasó de ella a su reina. Stark no podía ver a Sgiach, pero sea lo que fuese que pasara entre ellos dos hizo que los labios de su Guardián se curvaran en el menor indicio de una sonrisa mientras sus ojos volvían a Afrodita.
“Bueno, pequeña reina. Le voy a decir a tu amigo esto: Cuando el alma de verdad quiere conocer el bien, y me refiero a puramente bueno por razones nada egoístas, ahí es cuando lo más bajo de nuestra naturaleza cede ante el amor, la paz y la armonía. Esa rendición es una fuerza muy poderosa.”
“Eso es demasiado poético para mí, pero Stark es un lector. Tal vez él tenga una pista acerca de qué estas hablando,” dijo Afrodita.
“Afrodita, ¿podrías hacerme un favor?” Preguntó Stark.
“Tal vez.”
“Para. De. Hablar.” Levantó la vista a Seoras. “Gracias por el consejo. Lo recordaré.”
Seoras encontró su mirada. “Deberías hacer esto tu mismo, muchacho. A veces no puedo mantenerte. Si no puedes soportarlo, no podrás entrar de todos modos, y mejor terminar esto ahora, antes de que comenzemos.”
“No voy a moverme,” dijo Stark.
“El latido del Seol ne Gigh te guiará al Otro Mundo. Regresar, bueno, esa será una ruta que deberás encontrar tu mismo.”
Stark asintió y extendió sus manos en la superficie de mármol, tratando de absorber el calor en su repentinamente frío cuerpo.
Stark automáticamente luchó. Sabía que no podía moverse pero seguía esforzándose por mantener la conciencia. Si la dejo ir, moriré.
“Confía en mí, muchacho. Déjala ir.”
Seoras estaba de pie encima de él, doblándose una y otra vez para cortarlo, sin embargo la voz del Guardián era un ancla distante, apenas perceptible.
“Confía en mí…”
Él ya había hecho su elección. Todo lo que tenía que hacer era seguir adelante.
“Confío,” se oyó a si mismo susurrar. El mundo se tornó gris, luego escarlata y luego negro. Todo Stark era consciente del calor, del dolor y de lo líquido de su sangre. Los dos se fusionaron, y repentinamente estaba fuera de su cuerpo, hundiéndose en la piedra, chorreando en los lados tallados y bañándose en los cuernos.
Rodeado solo por dolor y oscuridad, Stark luchó contra el pánico, pero extrañamente, después de solo un momento, el terror fue reemplazado por aceptación, que en cierto modo era reconfortante. Pensándolo bien, la oscuridad no estaba tan mal. Al menos el dolor se iba. En realidad, el dolor parecía casi un recuerdo…
“¡No te des una mierda por vencido, imbécil! ¡Zoey te necesita!”
¿La voz de Afrodita? Diosa, era irritante, que incluso separado de su cuerpo, ella siguiera molestándolo.
Separado de mi cuerpo. ¡Lo logró! La alegría que venía con la realización fue rápidamente seguida por la confusión.
Él estaba fuera de su cuerpo.
Él no podía ver nada. Sentir nada. Oír nada. La negrura era absoluta.
Stark no tenía idea de donde estaba. Su espíritu revoloteaba como un pájaro enjaulado, golpeándose contra nada.
¿Qué le había dicho Seoras? ¿Qué consejo le había dado?
…la rendición es una fuerza poderosa.
Stark paró de luchar y tranquilizó a su espíritu, y un pequeño recuerdo brilló a través de la negrura, de su alma, derramándose en dos canales con forma de cuernos.
Cuernos.
Stark se concentró en la única idea tangible que había en su mente, y se imaginó a sí mismo agarrándose de los cuernos.
La criatura vino de la absoluta oscuridad. Era un negro diferente del que había envuelto a Stark. Él era el negro de un cielo de luna nueva – profundo, como agua en una noche en reposo – y sueños de medianoche casi olvidados.
Acepto tu sacrificio de sangre, Guerrero. Enfréntame y sigue, si te atreves.
Me atrevo. Gritó Stark, aceptando el desafío.
El toro lo embistió. Actuando puramente por instinto, Stark no corrió. No saltó a un lado. Al contrario, encaró al toro, de frente.
Gritando todo su enojo, rabia y miedo, Stark corrió hacia el toro. La criatura bajó su enorme cabeza como si fuera a cornearlo.
¡No! Stark saltó hacia el toro, y con un movimiento que era de ensueño, agarró sus cuernos. En el mismo momento la criatura levantó su cabeza y Stark saltó por encima de su cuerpo. Sintió como si estuviera saltando de un acantilado imposiblemente alto mientras él se arrojaba y se alejaba más y más, y en algún lugar, detrás de él en la desalmada oscuridad, escuchó la voz del toro haciendo eco de tres palabras: Bien hecho, Guardián…
Luego hubo una explosión de luz alrededor de él, justo antes de que cayera encima de un apisonado trozo de tierra. Stark se levantó lentamente, pesando en cuan extraño era que aunque no fuese nada más que espíritu, seguía teniendo la forma y sensación de su cuerpo, y miró alrededor.
En frente de él había una arboleda, idéntica a la que crecía cerca del castillo de Sgiach. Había incluso un árbol colgante antes que esta, decorado con tiras de tela demasiado numerosas para contarlas. Mientras el observaba, las tiras iban cambiando, tomando diferentes colores y largos, brillando como un árbol de navidad.
El Otro Mundo – esta debe ser la entrada al reino de Nyx. Nada más podría lucir así de mágico.
Antes de seguir adelante, Stark miró detrás de él pensando que nada podría ser así de fácil y esperaba que el toro negro gigante apareciera y lo corneara esta vez de verdad.
Todo lo que había detrás de él era la negra nada de donde había venido. Si eso no era lo suficientemente horripilante, el segmento de tierra donde había sido arrojado era una mancha pequeña en forma de medio círculo de tierra roja que le recordaba inesperadamente a Oklahoma, y en el centro de la mancha una reluciente espada estaba estancada a media altura de la empuñadura. Usó las dos manos para dejar la espada libre, y luego, mientras Stark secaba automáticamente la otra parte de la inmaculada hoja para dejarla limpia, se dio cuenta de que al igual que el Seol ne Gigh, el color original de la tierra había sido tintado de sangre.
Terminó de secar la hoja rápidamente, y por alguna razón no le gustaba la idea de que estuviera teñida de sangre, y luego cambió su atención al lugar qué estaba enfrente de él. Ahí era adonde necesitaba ir. Su mente, corazón y espíritu lo sabían.
“Zoey, estoy aquí. Vine por ti,” dijo, siguiendo adelante, corriendo a través de una barrera invisible tan dura como un muro de ladrillos. “¿Qué demonios?”Murmuró, retrocediendo y levantando la vista para observar que un arco de piedra había aparecido repentinamente.
Hubo una explosión de una fría luz blanca que dio a Stark la horripilante imagen de la puerta abierta de un congelador mostrando carne muerta.
Parpadeando, su mirada bajó, y lo que vio frente a él lo sorprendió hasta sus entrañas.
Stark se estaba mirando a sí mismo.
Al principio pensó que el arco de plata podría tener un espejo, pero no había negrura reflejada detrás de él, y su otro yo estaba sonriendo con una familiar y engreída sonrisa. Stark definitivamente no estaba sonriendo. Luego él habló, desvaneciendo todos los pensamientos de imágenes en un espejo y explicaciones racionales.
“Sí, cabrón, eres tú. Tú eres yo. Para entrar a este lugar, tendrás que matarme, lo cual no va a pasar ya que no estoy tan interesado en morir. Lo que va a pasar es que yo voy a patear tu trasero y te dejare, a ti, muerto”.
Mientras Stark se quedó ahí, sin habla, mirándose a sí mismo, su reflejo se abalanzó, atacando con un sable igual al que Stark había tenido, y trazó una línea de sangre a lo largo de su brazo.
“Sip, esto será tan fácil como pensé,” dijo su otro yo, y se abalanzó sobre Stark de nuevo.


[1] Star trek o viaje a las estrellas es una serie de ciencia ficción.
[2] Hand in Hand: Habla de que se apoyan el uno al otro.
[3] Star Wars o la Guerra de las galaxias es una saga de 6 películas de ciencia ficción. En la oración se nombra por el juego de palabras “Star trek y Star Wars.
[4] Acículas son hojas, por ejemplo de pino, que tienen forma de agujas.
[5] Hechicero que posee grandes conocimientos acerca de sanación, espíritus, etc.

Capítulo 23 - BURNED (Quemada)

Rephaim
Traducido por Elena & Erick


Rephaim sintió su ira y se preguntó si sería capaz de decir si estaba o no dirigida a él. A propósito centró sus reflexiones en Stevie Rae, permitiendo que el hilo de sangre que los unía se fortaleciera. Más rabia. Se vertía a través de su enlace, y la fuerza de su ira lo sorprendió a pesar de que sentía que ella estaba tratando de mantenerse bajo control.
No. Su furia no estaba dirigida a él. Otra persona la despertaba, otra persona era el foco de su agresividad.
Se compadeció del pobre tonto. Si hubiera sido un ser inferior, se habría reído sarcásticamente y deseado suerte al desdichado personaje.
Era hora de expulsar a Stevie Rae de su mente.
Rephaim se mantuvo volando hacia el este, disfrutando de la noche con sus poderosas alas, gozando de su libertad.
No la necesitaba ahora. Estaba sano y salvo. Estaba fuerte. Era él nuevamente.
Rephaim no necesitaba a la Roja. Era solamente el recipiente por el cual él se había salvado. Ella había reaccionado al verle entero nuevamente, demostrándole que el lazo que mantenian debía de ser cortado.
Rephaim desaceleró, sintiéndose repentinamente agobiado por sus pensamientos. Se posó sobre una suave elevación de terreno cubierto de robles viejos y pinos. De pie sobre la loma, miró de nuevo por donde había venido, pensando…
¿Por qué me rechaza?
¿La había asustado? Eso no parecía posible. Ella lo había visto todo cuando entró en el círculo. Había sido sanado por completo cuando se enfrentó a la Oscuridad.
¡Por ella él había enfrentado la Oscuridad!
Distraídamente, Rephaim se estiró y se frotó la base de sus alas. Su piel se sentía suave bajo sus dedos. No había ninguna herida física. Stevie Rae le había sanado por completo de la ira de la Oscuridad.
Y luego ella le volvió la espalda como si repentinamente lo viera como un monstruo y no como un hombre.
¡Pero no soy un hombre! Los pensamientos estallaban por la mente de Rephaim. ¡Ella sabía lo que era! ¿Por qué me daba la espalda después de todo lo que hemos pasado?
Su comportamiento le desconcertaba por completo. Ella lo había llamado cuando estaba aterrada por su vida – asustada más allá de lo imaginable, Stevie Rae le había llamado.
Había respondido a su llamada y fue con ella, la salvó.
La reclamé como de mi propiedad.
Y entonces, llorando, había huido de él. Sí, había visto sus lágrimas, pero él no sabía que lo había causado.
Con un grito profundo de frustración, lanzó sus manos al aire, como si quisiera librarse de los pensamientos de ella, y la luna se reflejo en sus manos. Rephaim se tranquilizó. Manteniendo en alto sus brazos, los miró como si les viera por primera vez. Tenía los brazos de un hombre. Ella le había sujetado las manos. Lo había acunado en sus brazos, aunque sólo había sido brevemente como si se hubieran escapado de la inmolación en la azotea. Su piel no era tan diferente como la suya. La suya era morena, tal vez, pero sólo un poco. Y sus brazos eran fuertes… bien hechos…
¿Por todos los dioses, que estaba mal en él? No importaba lo que sus brazos parecían. Nunca sería realmente suya. ¿Cómo podía siquiera imaginarlo? Estaba más allá de todo pensamiento—más allá incluso de lo más salvaje de sus sueños.
Espontáneamente, las palabras de la Oscuridad hicieron eco en su mente: Eres el hijo de tu padre. Al igual que él, has sido elegido defender a un ser que nunca te podrá dar más de lo que pretendes.
“Mi Padre defendió a Nyx”, Rephaim le habló a la noche. “Ella lo rechazó. Y ahora, también, he defendido a alguien que me rechaza”.
Rephaim se lanzó hacia el cielo. Sus alas se batían incansablemente. Quería tocar la luna, esa media luna que simbolizaba a la Diosa que había roto el corazón de su padre y se dedicó a la secuencia de eventos que lo habían creado. Tal vez si alcanzara a la luna, su Diosa le daría una explicación con sentido, lo que sería un bálsamo para su corazón, porque la Oscuridad estaba en lo cierto. Lo que más busco, Stevie Rae nunca me lo podrá dar.
Lo que más buscaba era amor…
Rephaim no podía hablar en voz alta, pero los pensamientos le quemaban. Él había sido concebido en la violencia a través de una mezcla de lujuria, miedo y odio. Por encima de todo el odio, siempre el odio.
Sus alas acariciaban el cielo, elevándolo cada vez más.
El amor no podría ser posible para él. Ni siquiera debería desearlo—ni siquiera pensar en ello.
Pero lo hizo. Desde que Stevie Rae había tocado su vida, Rephaim había empezado a pensar en el amor.
Ella le había mostrado la bondad, y él nunca antes había conocido la bondad.
Había sido amable con él, vendando sus heridas y cuidando de su cuerpo. Él nunca había sido bien atendido antes de la noche en que lo había ayudado a salir de la gélida y sangrienta oscuridad. Compasión… ella había introducido la compasión en su vida.
Y él nunca había sonriedo antes de conocerla.
Miraba fijamente a la luna, el viento jugueteaba con sus alas, pensó en su incesante parloteo y la forma en que sus ojos centellaban con humor, aun cuando él no sabía lo que había hecho para divertirla, y tuvo que contener de nuevo la risa inesperada que nacia en él.
Stevie Rae le hacía reír.
A ella no parecía importarle que él fuera el poderoso hijo de un inmortal indestructible. Stevie Rae le había mangoneado como si él fuera cualquier otra persona en su vida, alguien que era normal, mortal, capaz de amar, de reír y tener emociones reales.
¡Pero sí tenía emociones verdaderas! Debido a lo que Stevie Rae le hizo sentir.
¿Habría sido ese su plan desde el principio? Cuando ella le liberó de la Abadía, había dicho que debía tomar una decisión. ¿Era esto lo que quería decir, que él podría elegir una vida donde la risa, la compasión y tal vez incluso el amor realmente existen?
Entonces, ¿qué pasaría con su padre? ¿Qué pasaría si Rephaim eligiera una nueva vida, y Kalona volviese a este mundo?
Tal vez eso era algo de lo que preocuparse cuando sucediese. Si ocurriera.
Antes que se diera cuenta de lo que estaba haciendo, Rephaim desaceleró. No podía tocar la luna, era tan imposible como sería que una criatura como él fuera amado. Y entonces Rephaim se dio cuenta que ya no estaba volando hacia el este. Había dado vuelta y volvía a trazar su ruta. Rephaim volvía a Tulsa.
Trató de no pensar como volaba. Trató de mantener su mente totalmente clara. Sólo quería sentir la noche debajo de sus alas, para que el aire fresco y dulce cepillara su cuerpo.
Pero Stevie Rae le invadió de nuevo.
Su tristeza le llegó. Rephaim sabía que ella estaba llorando. Podía sentir su llanto como si estuviera en su propio cuerpo.
Voló más rápido. ¿Qué la había hecho llorar? ¿Estaba llorando por él otra vez?
Rephaim voló pasando Gilcrease sin vacilar. Ella no estaba allí. Sentía que estaba lejos, más hacia el sur.
A medida que sus alas batían el aire de la noche, fue que la tristeza de Stevie Rae cambió, pasando a algo que al principio le confundió, y luego, cuando Rephaim se dio cuenta de lo que era, su sangre hiervió.
¡Deseo!
¡Stevie Rae estaba en los brazos de otra persona!
Rephaim no se detuvo a pensar como una criatura de dos mundos que no era ni hombre ni bestia. No recordó que había nacido de la violación y condenado a saber nada más que de oscuridad, violencia y servicio a su padre impulsado por el odio. Rephaim no pensaba en nada. Sólo sentía. Si Stevie Rae se entregaba a otro, la perdería para siempre.
Y si la perdía para siempre, su mundo volvería a ser el mismo que era antes de conocerla, oscuridad, soledad y sin alegría.
Rephaim no podría soportarlo.
Él no invocó a la sangre de su padre para llevarle a Stevie Rae. Rephaim hizo lo contrario. Desde lo más profundo de su ser, evocaba una imagen de una joven Cherokee de cara dulce que no merecía morir en un mar de sangre y dolor. Manteniendo a la chica que él la soñaba como su madre en su mente, voló instintivamente, siguiendo su corazón.
El corazó de Rephaim lo llevó al depósito.
La visión de aquel lugar le enfermó. No sólo porque se acordó de la azotea y lo cerca que Stevie Rae había estado de la muerte. Detestaba el lugar por como se sentía allí-en el interior-bajo de la tierra, y él sabía que ella estaba en brazos de otro.
Rephaim arrancó la reja de la entrada. Sin dudarlo, se dirigió por el sótano. Siguiendo el vínculo que le unía a ella, entró en los familiares túneles. Su respiración era fuerte y rápida. Su sangre latía a través de su cuerpo, alimentando su ira y desesperación.
Cuando finalmente la encontró, el chico estaba encima de ella, bramando sobre Stevie Rae, indiferente a todo lo demás en el mundo. ¡Qué tonto era! Rephaim debería haberle arrebatado de ella. Él quería. El Cuervo Mocker en él quería estampar contra la pared al novato una y otra vez hasta que quedara destrozado y ensangrentado y ya no fuera una amenaza.
El hombre dentro de él tenía ganas de llorar.
Inundado con sentimientos que no podía entender ni controlar, se encontró congelado en el lugar, mirando con horror y odio, así como también deseo y desesperación. Mientras observaba, Stevie Rae se disponía a beber la sangre del chico, y Rephaim con certeza absoluta sabía dos cosas: en primer lugar, lo que estaba haciendo rompería su imprenta. En segundo lugar, no quería que su imprenta se rompiera.
Sin pensamiento consciente, gritó, “¡No nos hagas esto, Stevie Rae!”
La respuesta del muchacho fue más rápida que Stevie Rae. Se levantó de un salto, empujando su cuerpo desnudo tras él.
“¡Vete de este maldito lugar, monstruo!” El muchacho se mantuvo entre Rephaim y Stevie Rae.
La mirada del novato escudando y protegiendo a su Stevie Rae de él, envió una oleada de posesiva furia a través de Rephaim.
“¡Vete, muchacho! ¡No eres necesario aquí!” Rephaim se agachó a la defensiva y comenzó a moverse lentamente hacia él.
“¿Qué demonios—?” Dijo Stevie Rae, moviendo la cabeza como si tratara de aclararse mientras agarraba la camisa de Dallas desde el suelo y se apresuró a cubrirse.
“Quédate detrás de mí, Stevie Rae. No lo dejaré llegar a tí”.
Rephaim acechaba al muchacho, que le seguía mientras retrocedía, empujando a Stevie Rae con él. Rephaim advirtió que sus ojos se ensanchan a medida ella miraba con atención alrededor del chico y finalmente verdaderamente le vio.
“¡No!” Exclamó. “¡No, no puedes estar aquí!”
Sus palabras le apuñalaron.
“¡Pero estoy aquí!” Su ira se encontraba en el punto de ebullición. El chico siguió retrocediendo, manteniendo a Stevie Rae detrás de él. Siguiéndolos, Rephaim entró en la cocina. Mientras lo hacía, un movimiento vacilante le llamó la atención, y miró hacia arriba.
La oscuridad se retorcía en un enfermizo charco negro que se aferraba al techo.
Rephaim quitó su atención de Stevie Rae y el novato. Él no pensaba en la Oscuridad ahora. Ni siquiera podía considerar en la posibilidad de que el toro blanco volvía a reclamar el resto de su deuda.
“¡Atrás!” Exclamó el chico. Increíblemente, el joven hizo un movimiento espantando a Rephaim, como si fuera un molesto pájaro que había revoloteado en la casa de alguien.
“¡Aaapartete! ¡Me estás alejando de lo que es mío!” Rephaim odiaba oír el bestial silbido de su voz, pero no podía evitarlo. El maldito niño le empujaba hacia el borde de su paciencia.
“Rephaim, sólo tienes que irte. Estoy bien. Dallas no me está haciendo nada malo”
“¿Irme? ¿Dejarte?”, las palabras de Rephaim estallaron. “¿Cómo puedo?”
“¡Se supone que no debes estar aquí!” gritó Stevie Rae, mirando como si estuviera al borde de las lágrimas.
“¿Cómo no voy a estar? ¿Cómo puedes creer que no sabría lo que estabas a punto de hacer?”
“¡Vete de aquí!”
“¿Quieres decir que huya? ¿Así como lo hiciste tú de mí? No. Yo no haré eso, Stevie Rae. Opto por no hacerlo”
El muchacho había llegado a la pared. Mientras él miraba de Rephaim a Stevie Rae, trataba de tocar unos cables que asomaban de un agujero que había sido cincelado allí detrás de él.
“Ustedes se conocen. De verdad”, dijo el chico.
“¡Por sssupuesto que sí, tonto!” Siseó nuevamente Rephaim, odiando la ingobernable bestia en su voz.
“¿Cómo?” El novato lanzó la pregunta a Stevie Rae.
“Dallas, puedo explicarlo”
“Bueno” gritó Rephaim como si ella hablara con él y no con el novato. “Estoy deseando que me expliques lo que pasó hoy”.
“Rephaim” Stevie Rae miró de Dallas a él y le negó con la cabeza como si estuviera más allá de la frustración. “Este no es el momento oportuno”
“Ustedes se conocen”
Rephaim notó el cambio en la voz del chico antes que Stevie Rae lo hiciera. El tono del joven se había endurecido—se había vuelto frío y cruel. La Oscuridad por encima de ellos se estremeció con jubilosa anticipación.
“Sííí, está bien, nos conocemos. Pero puedo explicarlo. Veras, él—”
“Has estado con él todo este tiempo”
Stevie Rae frunció el ceño. “¿Todo este tiempo? No. Sólo me lo encontré cuando estaba gravemente herido; yo no sabía qué—”
“Todo este tiempo que he estado tratándote como una especie de reina o algo así, como si fueras una verdadera Alta Sacerdotisa”, interrumpió a Stevie Rae nuevamente.
Stevie Rae parecía conmocionada y herida. “Yo soy una verdadera sacerdotisa. Pero como estaba tratando de decirte, me encontré a Rephaim cuando estaba mal herido, y no podía dejarlo morir”.
Aprovechando la circunstancia que la atención del joven se centró por completo en Stevie Rae, Rephaim se acercó un poco más.
La Oscuridad por encima de ellos se espesaba.
“¡Él era parte de lo que casi te mató en el círculo!”
“¡Era lo que me salvó en el círculo!” Stevie Rae le gritó a Dallas. “Si no hubiera aparecido, ese toro blanco me habría drenado completamente la energía”
Sus palabras no perturbaron al muchacho. “¡Has estado guardando esto en secreto! ¡Nos has estado mintiendo a todos!”
“¡Bueno, diablos, Dallas! ¡No sabía qué más hacer!”
“¡Me mentiste, puta!”
“¡No te atrevas a hablarme así!” Stevie Rae le dio una dura bofetada.
Dallas se tambaleó hacia atrás medio paso. “¿Qué mierda te ha hecho?”
“¿Quieres decir que además de salvarme dos veces la vida? ¡Nada!” gritó ella.
“¡El te ha perturbado completamente!” Gritó Dallas. La Oscuridad por encima de ellos caía desde el techo, como si hubiese encontrado de pronto un punto débil en una presa. Se acicaló alrededor de Dallas, para cubrir su cabeza y hombros, girando alrededor de la cintura con una familiaridad repugnante que le recordó a Rephaim una serpiente afilada. Pero la oscuridad no cortó a Dallas. En cambio, parecía indiferente a la brillante negrura que ahora lo recubría.
“Yo controlo mi propia mente. Él no me ha hecho nada”, dijo Stevie Rae. Sus ojos se ensancharon, como si finalmente notara a la Oscuridad. Ella dio un paso atrás del muchacho, como si ella no quisiera ser manchada por lo que lo cubría. “Dallas, escúchame. Piensa. Tú me conoces. Esto no es lo que parece”
Rephaim podía ver venir el cambio en Dallas. Era esa retirada de él y junto con la influencia de la Oscuridad que lo envolvía. Totalmente encolerizado, el joven gritó: “¡Ha hecho de ti una puta maldita y mentirosa! ¡Necesitas que te golpeen para que entres en razón, chica!” Dallas levantó la mano como si fuera a golpear a Stevie Rae.
Rephaim no vaciló. Saltó, cerrando el espacio entre él y el chico, alejándolo de Stevie Rae y tomando su lugar.
“¡No le hagas daño!” dijo Stevie Rae mientras agarraba el brazo de Rephaim impidiéndole que golpeara al muchacho. “No está en sus cabales. En realidad no me haría daño”.
Rephaim permitió que ella lo jalara. Volviéndose a ella, dijo, “Creo que subestimas al chico”
“¡Con mil demonios! seguro que lo hace”, dijo desagradablemente Dallas.
Rephaim no supo de dónde provenía el dolor. Sólo supo del calor blanco brillante de la misma. Su cuerpo se convulsionó. Su espalda se inclinó en agonía. Vagamente, a través de un velo gris, podía ver a Dallas, sus ojos resplandecían con un color escarlata que era imposiblemente brillante, sujetando uno de los alambres que sobresalían de la pared.
“Rephaim” exclamó Stevie Rae.
Ella trató de acercarse a él, pero Rephaim la vio retroceder. Y en su lugar, correr hacia Dallas.
“¡Ya basta! ¡Déjalo ir!”, le dijo al chico, tirando de su brazo.
Sus ojos rojos ensangrentados la atravesaron. “Voy a freírlo. Y entonces ese extraño control que tiene sobre ti va a desaparecer. Tú y yo podremos estar juntos, y no le voy a decir una mierda a nadie de lo que pasó aquí, siempre y cuando tú seas mi chica”
Con un sentido abstraído de comprensión, Rephaim notó que la oscuridad ya no estaba presente en el cuerpo del muchacho. Se había empapado en él—le había reclamado. Aumentó no importa qué fuerza que el novato ejerció.
Rephaim estaba seguro que Dallas iba a matarlo.
“Tierra, ven a mí. Te necesito”.
Él oyó las palabras de Stevie Rae a través de un parpadeo de conciencia, como si fuera luz de las velas tratando de llegar a él a través de un vendaval. Con un gran esfuerzo, Rephaim centró su vista en ella. Sus ojos se encontraron, y sus palabras le llegaron, repentinamente claras, fuertes y seguras.
“Protégelo de Dallas porque Rephaim me pertenece”
Ella hizo un movimiento hacia Rephaim, como si estuviera lanzándole algo—y así fue. Una luz verde se estrelló contra su cuerpo, arrojándolo hacia atrás y rompiendo lo que fuera que Dallas había estado canalizando sobre él. Jadeando, se tendió en el suelo, encogido como un ovillo, absorbiendo lo que se estaba convirtiendo en el familiar y amable toque de la tierra sanándolo.
Dallas enfrentó a Stevie Rae.
“Acabas de decir que esa cosa te pertenece”
La voz del joven era como de muerte. Rephaim se presionó contra el suelo, abriendo su conmocionado cuerpo a la tierra, dispuesto a entrar en ella—para que lo sanara lo suficiente y así pudiera llegar a Stevie Rae.
“Sí. Lo es. Es difícil de explicar, y me da que estés enojado. Pero Rephaim me pertenece”. Sus ojos evitaron los de Dallas y se reunieron con los de él nuevamente. “Y supongo que le perteneces a él, suena extraño”
“No suena raro. Suena malditamente enfermizo”
Antes que Rephaim pudiera ponerse de pie, Dallas le señaló con el dedo. Se oyó un chasquido ensordecedor, y Stevie Rae estaba súbitamente de pie en medio de un círculo verde brillante. Frunció el ceño, y sacudió la cabeza lentamente hacia adelante y hacia atrás. “¿Trataste de darme una descarga eléctrica? ¿De verdad querías hacerme daño, Dallas?”
“¡Escogiste a esa cosa por sobre mí!”, le gritó a ella.
“¡Hice lo que pensé era lo correcto!”
“¿Sabes qué?, ¡si eso es lo correcto, no quiero tener nada que ver con eso! ¡Yo quiero lo contrario!”
Tan pronto como Dallas dijo estas palabras, exclamó y, dejando caer el cable que había estado apretando en su puño, el joven cayó de rodillas y se desplomó boca abajo.
“¿Dallas? ¿Estás bien?” Stevie Rae hizo un movimiento vacilante hacia él.
“Mantente alejado de él”, jadeó Rephaim a medida que se ponía de pie laboriosamente.
Stevie Rae hizo una pausa, y entonces en vez de ir donde Dallas, se apresuró sobre Rephaim, jalándole el brazo por sobre sus hombros. “¿Estás bien? Te ves un poco frito”.
“¿Frito?” A pesar de todo, ella le producía ganas de reír. “¿Qué quieres decir con eso?”
“Esto”. Stevie Rae tocó una de las plumas del pecho. Se sorprendió al ver que parecía chamuscada. “Tienes los bordes un poco crujiente”
“Lo tocas. ¡Probablemente también jodes con él! Mierda, me alegro de que me detuviera antes de terminar haciéndolo. ¡No voy a ser jamás el segundón de un monstruo!”
“Dallas, eso es sólo una carga para—” comenzó Stevie Rae, pero cuando miró a Dallas, sus palabras se detuvieron en seco.
“Sí, es cierto. No soy más un estúpido novato”, dijo.
Tatuajes de color rojo completamente nuevos con la forma de golpes de látigo enmarcaban la cara de Dallas. Rephaim pensó que se parecían inquietantemente a las tijeras de la Oscuridad que le habían atrapado a él y a Stevie Rae dentro del círculo. Sus ojos resplandecían de un rojo aún más brillante, y su cuerpo parecía hacerse más grande, recargado por el nuevo poder.
“¡Oh mi Santa Diosa!”, dijo Stevie Rae, “¡Has cambiado!”
“¡En un montón de formas diferentes!”
“Dallas, tienes que escucharme. ¿Recuerdas la Oscuridad? La vi rodeandote. Por favor, trata de razonar. Por favor, no dejes que te atrape”
“¿Me atrapó? ¿Quieres decir que cuando estás de pie junto a esa cosa? ¡Ah, demonios, no! ¡Nunca voy a escuchar tus mentiras de nuevo! ¡Y voy a asegurarme de que nadie más lo haga, también!” Le dijo con desprecio esas palabras a ella, su voz llena de ira y odio.
A medida que se ponía de pie y trataba de alcanzar los cables que había utilizado antes para canalizar el poder, Stevie Rae se movió. Jalando a Rephaim con ella, Stevie Rae retrocediendo de la cocina. Dando un paso fuera de la entrada, levantó su mano, respiró profundo y dijo: “Tierra, cierra esto por mí, por favor”
“¡No!” Gritó Dallas.
Rephaim lo vislumbró brevemente agarrando el alambre y apuntándoles, y luego con un ruido del viento susurrante entre las ramas de otoño, la tierra hizo llover en frente de ellos, cerrando la entrada del túnel a la cocina y protegiéndolos de la ira de la Oscuridad.
“¿Puedes caminar?”, Preguntó Stevie Rae.
“Sí. No estoy mal herido. O al menos ya no. Tu tierra se encargó de eso”, dijo él, mirándola hacia abajo donde estaba, pequeña, pero orgullosa y poderosa en el círculo de su brazo.
“Muy bien, entonces. Tenemos que salir de aquí”. Stevie Rae dio un paso de su lado y comenzó a apresurarse por el túnel. “Hay otra manera de escapar de la cocina. Él estará fuera en cualquier momento, y necesitamos irnos de aquí para entonces”
“¿Por qué no sellas la otra salida, también?”, Preguntó él, siguiéndola.
La mirada que le dio le molestó visiblemente. “¿Qué?, ¿Y matarlo? Uh, no. En realidad él no es tan malo, Rephaim. Simplemente perdió la chaveta porque la Oscuridad se entrometió con él, y se enteró de tú y yo”
“Tú y yo…”
Rephaim deseaba agarrarse de las palabras que los ligaban entre sí, pero no podía. No había tiempo para tales cosas. Rephaim sacudió la cabeza. “No, Stevie Rae. La oscuridad no sólo estaba jugando con él. Dallas eligió abrazarla”
Pensó que ella discutiría con él. En cambio, la vio bajar los hombros. Ella no le devolvió la mirada, en cambio dijo: “Sí, te escuché”
Subieron la escalera en silencio y se dirigían por el sótano, cuando un sonido flotó suavemente hacia Rephaim por la torcida puerta abierta. Estaba pensando que le parecía familiar cuando Stevie Rae se quedó sin aliento, “¡Él tomó el Escarabajo!” Y ella corrió hacia afuera con Rephaim pisándole los talones.
Salieron a tiempo de ver el pequeño auto azul saliendo de la playa de estacionamiento.
“Bueno, eso apesta como Roadkill”, dijo Stevie Rae.
Los penetrantes ojos de Rephaim se dirigieron al horizonte oriental, que empezaba a ir del negro a un gris amanecer.
“Tienes que volver a los túneles”, dijo.
“No se puede. Lenobia y los chicos vendrán aquí rápido y locos si no vuelvo al amanecer”
“Voy a salir”, dijo. “Volveré a Gilcrease. Entonces podrás estar en el subterraneo, y tus amigos te encontrarán. Estarás a salvo”
“¿Qué pasa si Dallas corrió de vuelta a la Casa de la Noche? Él les dirá acerca de nosotros”
Rephaim vaciló un momento. “Entonces, haz lo que debes. Sabes dónde estaré”. Se volvió para salir.
“Llévame contigo”.
Sus palabras hicieron que su cuerpo se congelara. No la miró. “Está próximo a amanecer”
“Estás curado, ¿no?”
“Lo estoy”
“¿Estas lo suficientemente fuerte como para volar y llevarme?”
-Sí, lo estoy”
“Entonces llévame de regreso a Gilcrease contigo. Apuesto a que esa vieja casona dispone de un sótano”
“¿Qué pasa con tus amigos—los otros novatos rojos?”, Dijo.
“Voy a llamar y decirle Kramisha que Dallas ha perdido la razón, y que estoy a salvo, pero no en los túneles, y que voy a explicarle las cosas mañana”
“Cuando se enteren de mí, van a pensar que me estás eligiendo sobre ellos”
“Lo que estoy eligiendo es tomar un tiempo para pensar antes de tener que hacer frente a la tormenta de mierda que Dallas está preparando”, dijo ella. Luego, con voz mucho más suave, añadió, “A menos que tú no quieras que yo vaya contigo. Podrías largarte de aquí, entonces no tendrás que lidiar con el desastre que está por venir”
“¿Soy o no soy tu consorte?”, Preguntó Rephaim antes de que poder detenerse.
“Sí. Eres mi consorte”
No sabía que estaba conteniendo la respiración hasta que la soltó con un largo suspiro, aliviado. Rephaim abrió los brazos hacia ella. “Entonces tienes que venir conmigo. Hoy te veré descansar tranquila”
“Gracias”, dijo, y entonces la Alta Sacerdotisa de Rephaim entró en sus brazos. Él la abrazó con fuerza mientras sus poderosas alas se elevaban hacia el cielo.
Stevie Rae tenía razón. Había un sótano en la vieja mansión. Tenía paredes de piedra y piso de tierra apisonada, y era sorprendentemente seco y cómodo. Con un suspiro de alivio, Stevie Rae se sentó, con las piernas cruzadas, apoyada contra la pared de cemento, y sacó su teléfono celular. Rephaim se quedó allí, sin saber qué debía hacer, mientras que llamó a la joven llamada Kramisha y comenzó un diálogo de explicaciones apresuradas y superficiales de por qué no iba a regresar a la escuela: Dallas ha perdido la maldita chaveta… la electricidad debe haber afectado su buen sentido… me pateó fuera del coche de Z camino de regreso a la Casa de la Noche… no, estoy bien… probablemente esté de vuelta mañana por la noche…
Sintiéndose como un intruso, Rephaim la dejó hablar con su novata en privado. Regresó a la buhardilla y se paseó delante de la puerta abierta del armario que había transformado en un nido.
Estaba cansado. A pesar de que había sido sanado totalmente, la carrera contra la salida del sol llevando a Stevie Rae le había agotado sus reservas de fuerza. Él debería retirarse al armario y descansar durante las horas diurnas. Stevie Rae no dejaría el sótano hasta el atardecer.
Stevie Rae no podía salir del sótano.
Ella podría ser herida durante el día. Es verdad que los novatos rojos eran vulnerables entre el amanecer y el atardecer, por lo que Dallas no era una amenaza hasta el anochecer. Pero ¿y si un ser humano tropezaba con ella?
Poco a poco, Rephaim reunió las mantas y alimentos de primera necesidad que había acumulado y comenzó a llevarlos a la planta baja. Era completamente de día cuando hizo su último viaje por las escaleras. Ella había terminado la llamada telefónica y se acurrucó en un rincón. Stevie Rae apenas se movió cuando la cubrió con una manta. Y se acomodó a su lado. No tan cerca para tocarla, pero tampoco tan lejos para no verla de inmediato cuando se despertara. Y se aseguró de que estaba situado entre ella y la puerta. Si una persona trataba de entrar, tendría que pasar por encima de él antes de alcanzarla.
El último pensamiento de Rephaim antes de dormirse fue que por fin entendía la sensación de rabia y desasosiego siempre presente que rondaban a su padre. Si realmente Stevie Rae lo hubiese rechazado hoy y lo hubiese echado, su mundo se habría visto influido para siempre por la pérdida de ella. Y esa comprensión le infundió más terror que la posibilidad de tener que enfrentarse a la Oscuridad nuevamente.
No quiero vivir en un mundo sin ella. Completamente agotado por los sentimientos que apenas podía comprender, el Cuervo Mocker se durmió.

domingo, 23 de mayo de 2010

Shadow Souls 6 ( Cronicas Vampiricas )

Capitulo 2


Elena estallo fuera del asiento trasero del Jaguar y corrió un pequeño camino desde el carroantes de voltearse a ver que había caído en el techo. Lo que había caído era Matt. El estaba en el proceso de luchar para levantarse de su espalda.“Matt— ¡Oh, Dios mio! ¿Estás bien? ¿Estás herido?” Elena lloro al mismo tiempo en que Matt leestaba disparando en tonos de angustia:“Elena— ¡Oh, Dios mio! ¿El Jag está bien? ¿Está herido?”“Matt, ¿estás loco? ¿Te golpeaste la cabeza?” “¿Acaso le quedaron rayones? ¿El techo lunar todavía funciona?”“No hay rayones. El techo lunar está bien.” Elena no tenía idea si el techo lunar funcionaba,pero ella se dio cuenta de que Matt estaba delirando en su mente. El estabaintentando bajarse sin ensuciar el Jag, pero estaba minusválido porque suspiernas y pies estaban cubiertos de lodo. Bajarse del carro sin usar sus piesestaba probando ser difícil.Mientras tanto, Elena estaba viendo todo a su alrededor. Ella misma una vez había caído delcielo, si, pero ella había estado muerta por seis meses primero y habíaaterrizado desnuda, y Matt no cumplía ninguno de esos requisitos. Ella teníauna explicación más prosaica en mente. Y ahí estaba,descansando contra un árbol de madera amarilla y mirando la escena con una muyligera, malvada sonrisa. Damon. El era compacto; no tan alto como Stefan, pero con una indefinible aura de amenaza que más quelo compensaba. El estaba tan inmaculadamente vestido como siempre: jeans Armaninegros, camiseta negra, chaqueta negra de cuero, y botas negras, y todocombinaba con su cabello oscuro descuidado por el viento y sus ojos negros.Ahora mismo, el hizo a Elena agudamente consciente de que ella estaba usando un largo camisónblanco que había traído con la idea de que podría cambiar sus ropas de abajo sifuera necesario mientras ellos estaban acampando. El problema era que ellausualmente solo hacia esto al amanecer, y haber escrito hoy en su diario lahabía distraído. Y de todos modos el camisón no era la vestimenta adecuada para una pelea temprana-en-la-mañana con Damon. No era puro, porque era más similar a tela de franela que a la de nylon, pero era de encaje, especialmente alrededor del cuello. Encaje alrededor de un cuello bonito para un vampiro—como Damon le había dicho—era como una capa roja ondeando en frente de un toro furioso.Elena cruzo sus brazos encima de su pecho. Ella también intento asegurarse de que su auraestaba retraída en decoro. “Te ves como Wendy,” Damon dijo, y su sonrisa era malvada, brillante, y definitivamenteapreciativa. El inclino la cabeza a un lado con zalamería. Elena se rehusó a ser rogada. “¿Wendy quien?” ella dijo, y justo en ese momento recordó elnombre de la joven chica en Peter Pan,e hizo una mueca por dentro. Elena siempre había sido buena con las replicasagudas de este tipo. El problema era que Damon era mejor.“Quien, Wendy… Querida,” Damon dijo, y su voz era una caricia.Elena sintió y tembló por dentro. Damon le había prometido no influenciarla—usar sus poderestelepáticos para nublar o manipular su mente. Pero algunas veces sentía como siél se aproximara aterradoramente a la línea. Si, era definitivamente culpa deDamon, Elena pensó. Ella no tenía sentimientos por él que fueran—bueno, quefueran alguna otra diferente a algo fraternal. Pero Damon nunca se rendía, noimporta cuántas veces ella lo había rechazado.Detrás de Elena estaban un pulgar y un silenciador que sin duda significaban que Matt por finse había bajado del techo del Jag. El salto a la lucha de inmediato.“¡No llames a Elena, Elena querida!” el disparo,continuado mientras se volteaba hacia Elena, “Wendy es probablemente el nombrede su ultima pequeña novia. Y—y— ¿Y sabes lo que él hizo? ¿Cómo me despertó esta mañana?”Matt estaba temblando con indignación.“¿El te recogió y te tiro al techo del carro?” Elena aventuro. Ella le hablo por encima de suhombro a Matt porque había una débil briza mañanera que atentaba con moldear sucamisón a su cuerpo. Ella no quería que Damon detrás de ella supiera.“¡No! Digo, ¡Sí! ¡No y si! Pero—cuando él lo hizo, ¡nisiquiera se molesto en usar sus manos! El solo hizo algo así”—Matt sacudió unbrazo—“y primero me caí en un agujero de lodo y después lo último que supe esque fui tirado en el Jag. Podría haber roto el techo lunar— ¡o a mí mismo! Y ahora estoy todo lodoso.” Matt agrego, examinándose a sí mismocon disgusto, como si solo le hubiera pasado a él. Damon hablo. “¿Y porque te levante y te baje de nuevo?¿Qué estabas haciendo realmente en el momento en que puse algo de distancia entrenosotros?” Matt enrojeció hasta las raíces de su rubio cabello. Sus normalmente tranquilos ojos azulesestaban ardiendo. Estaba sosteniendo un palo,” el dijo desafiante.“Un palo. ¿Un palo del tipo que encuentras solo al lado de la carretera? ¿Ese tipo de palo?”“Yo si lo recogí de al lado de la carretera, ¡Sí!” todavía desafiante. “Pero entonces algo extraño parece haberle pasado.” De ningún lugar que Elena podría ver,Damon repentinamente produjo una estaca muy larga, que se veía muy resistente,con un extremo que había sido tallado a un punto extremadamente afilado.Definitivamente había sido tallado de madera dura: roble por lo que parecía. Mientras Damon estaba examinando su “palo” desde todos lados con una mirada de penetranteblasfemia, Elena se volteo a un chisporroteante Matt. “¡Matt!” ella dijo con reproche. Esto era definitivamente un golpe bajo de la guerra fríaentre los dos chicos. “Yo solo pensé,” Matt continuo tercamente, “que tal vez sería una buena idea. Ya que estoydurmiendo afuera en la noche y… otro vampiro tal vez venga solo.”Elena ya se había volteado de nuevo y le estaba haciendo sonidos de queja a Damon cuandoMatt estallo de nuevo.“¡Dile como me despertaste en realidad!” el dijo explosivamente. Luego, sin darle a Damon unaoportunidad de decir nada, el continuo, “¡Yo solo estaba abriendo los ojoscuando él me lanzo esto!” Matt anduvo hacia Elena, sosteniendo algohacia arriba. Elena, verdaderamente perdida, lo tomo de él, volteándolo.Parecía ser un lápiz, pero estabadecolorado en un oscuro rojo y marrón. “El me tiro eso y dijo ‘sirvió para dos’,” Matt dijo. “El mato a dos personas— ¡y estabaalardeando de ello!”Elena repentinamente no quería estar sosteniendo más el lápiz. “¡Damon!” ella dijo en un llanto dereal angustia, mientras trataba haceralgo con su expresión de no-expresión. “Damon—tu no—no realmente—”“No le ruegues, Elena. Lo que tenemos que hacer es—”“Si alguien me deja decir una palabra,” Damon dijo,ahora sonando verdaderamente exasperado. “Podría mencionar que antes de quepueda explicarme acerca del lápiz, alguienatento con estacarme en el punto, incluso antes de salirse de su bolsa dedormir. Y lo que yo iba a decir después era que ellos no eran personas. Elloseran vampiros, duros, con grandes músculos—pero estos estaban poseídos por losmalach de Shinichi. Y ellos estaban en nuestro tráiler. Ellosllegaron tan lejos como Warren Kentucky, probablemente haciendo preguntasacerca del carro. Nosotros definitivamente tendremos que deshacernos de él.”“¡No!” Matt disparo defensivamente. “Este carro—este carro significa algo para Stefan yElena.”“Este carro significa algo para ti,” corrigióDamon. “Y podría señalar que tuve que dejar mi Ferrari en una cueva solo paraque pudiéramos tomarte a ti en estapequeña expedición.” Elena sostuvo su cabeza. Ella no quería oír mas nada. Ella si tenía sentimientos por el carro.Era grande y brillantemente rojo y luminoso y llamativo—y expresaba como ella yStefan se habían estado sintiendo en el día en que él lo compro para ella,celebrando el comienzo de su nueva vida juntos. Solo mirar el carro la hizorecordar el día, y el peso de los brazos de Stefan alrededor de sus hombros yla manera en que él vio abajo hacia ella, cuando ella vio hacia arriba a él—susojos verdes brillando con la dicha y alegría de haberle regalado algo que ellarealmente quería.Para la vergüenza y furia de Elena, ella se dio cuenta de que estaba temblandoligeramente, y que sus propios ojos estaban llenos de lagrimas.“Viste,” Matt dijo, mirando a Damon. “Ahora la hiciste llorar.” “¿Yo? Yo no soy el que menciono a mi querido desaparecido hermano menor,” Damon dijo casualmente.“¡Solo deténganse! ¡Ahora mismo! Ambos paren,” Elena disparo, intentando encontrar su compostura. “Y yo no quiero este lápiz, si no les importa,” ella agrego, sosteniéndolo con los brazos abiertos. Cuando Damon lo tomo, Elena sacudió sus manos en su camisón, sintiéndose vagamente con lacabeza ligera. Ella tembló, pensando en los vampiros del tráiler.Y luego, repentinamente, mientras ella exclamaba, ahí estaba un cálido, fuerte brazoalrededor de ella y la voz de Damonestaba detrás de ella diciendo, “Lo que ella necesita es un poco de airefresco, y yo se lo voy a dar.” Abruptamente Elena estaba sin peso y en los brazos de Damon y ellos estaban yendo másarriba. “Damon, ¿podrías por favor bajarme?” “¿Justo ahora, querida? Hay mucha distancia…”Elena continúo subiendo con Damon, pero ella podía decir que el la había ayudado. Y el airefrío de la mañana estaba despejandosu cabeza un poco, aunque también la hizo temblar.Ella intento detener su temblor, pero ella no podía evitarlo.Damon miro hacia abajo a ella y para su sorpresa, pareciendo completamente serio, empezó a haceruna posición como si se fuera a quitar su chaqueta. Elena embriagada dijo, “No, no—tu solo maneja—vuela, me refiero, y yo me sostendré.” “Y cuidado con las gaviotas que vuelan bajo,” Damon dijo solemnemente, pero con una sonrisa aun lado de su boca. Elena tuvo que voltear su cara lejos porque ella estaba enpeligro de ponerse a reír.“Así que, ¿Cuándo aprendiste a levantar a la gente y arrojarlos a los carros?” ellainquirió. “Oh, recientemente. Fue como volar: un desafío. Y sabes que me gustan los desafíos.”El estaba mirándola con dicha en sus ojos, esos ojos negros sobre negro con esas largaspestañas que se veían pasadas para un chico. Elena se sintió tan ligera como siella fuera el viento, pero también un poco con la cabeza ligera, casi borracha.Ella estaba mucho más cálida ahora, porque—ella se dio cuenta— Damon la había envuelto ensu aura, la cual era cálida. No solo en temperatura, tampoco, si no con unacálida, embriagadora, casi emborrachadora apreciación, mientras él la tomabadentro, los ojos de ella y su cara y su cabello flotaban ligeramente en unanube de oro alrededor de sus hombros. Elena no pudo evitar su sonrojo, y ellacasi oyó los pensamientos de él, queel rubor combinaba muy bien, rosa pálido contra su tez clara. Y justo como sonrojarse era una repuesta física involuntaria a su calidez y apreciación,Elena sintió una repuesta emocional involuntaria—de agradecimiento por lo queél había hecho, gratitud por su apreciación, y una intencional apreciación paraDamon en sí mismo. Él había salvado su vida esta noche, si ella sabía algoacerca de los vampiros poseídos por loa malash de Shinichi , los vampiros queeran duros para empezar. Ella ni siquiera podía imaginar lo que esas criaturasle harían a ella, y tampoco quería saber. Ella solo podía estar alegre de queDamon había sido lo suficientemente listo y, si, lo suficientemente rudo parahacerse cargo de ellos antes de que llegaran a ella.Y ella tendría que estar siega y solo completamente estúpida para no apreciar el hecho de queDamon era hermoso. Después de haber muerto dos veces, este hecho no le habíaafectado como lo haría a la mayoría de otras chicas, pero todavía era un hecho,ya sea que Damon fuera pensativo o le dedicara una de esas raras y genuinassonrisas que parecía tener solo para Elena.El problema con esto era que Damon es un vampiro y podía, por lo tanto leer su mente,especialmente con Elena estando tan cerca, con sus auras mezcladas. Y Damonapreciaba la apreciación de Elena, y se convirtió un poco en un ciclo deretroalimentación, todo por sí mismo. Antes de que Elena pudiera concentrarseella se estaba derritiendo, su cuerpo ligero se sentía más pesado como si sehubiera moldeado a si misma a los brazos de Damon.Y el otro problema era que Damon no estaba influenciándola, el estaba tan atrapado en laretroalimentación como lo estaba Elena—incluso más, porque él no tenía barrerascontra eso. Elena si las tenía, pero ellas estaban borrosas, disolviéndose.Ella no podía pensar con propiedad.Damon estaba mirándola con maravilla y una mirada que ella estaba acostumbradaa ver—pero ella no podía recordar donde.Elena había perdido el poder de analizar. Ella estaba simplemente deleitándose en el cálidoresplandor de ser querida, ser sostenida y amada y que se preocuparan por ellacon una intensidad que la estremeció hasta los huesos.Y cuando Elena daba algo de sí misma, ella lo daba completamente. Casi sin esfuerzoconsciente, ella arqueo su cabeza hacia atrás para exponer su garganta y cerrosus ojos. Damon gentilmente posiciono su cabeza diferentemente, sosteniéndola con una mano, y la beso.