martes, 8 de diciembre de 2009

CAPITULO 38 - Tempted (TENTADA)

ZOEY

“¡Stevie Rae! ¿En verdad estas bien?” Apreté el celular en mis manos, deseando que pudiera teletransportarme hasta Tulsa y pudiera ver con mis propios ojos que mi mejor amiga estaba viva y sana.
“¡Z! Suenas muy preocupada. ¡No lo estés! Estoy bien, lo prometo. Fue un tonto accidente. Diosa, soy una tonta.”
“¿Qué pasó?”
“Pues, salí tarde de la Casa de la Noche. Soy tan estúpida. Debí de haberme quedado aquí y esperar hasta mañana para ir a los túneles. Pero de cualquier manera fui. Y después, escucha esto— ¡creí escuchar a alguien en el techo! Así que subí rápido porque estaba a punto de amanecer y pensé que tal vez algún novato rojo estaba atrapado. Diosa, necesito checarme los oídos. Era un gato. Un gran, gordo y calicó gato maullando en el techo. Pero cuando ya me iba, como cualquier no porrista y con lo descoordinada que soy, me caí y me pegué tan duro en la cabeza que me desmayé. No me creerías toda la sangre que había. Totalmente horrible. ”
“¿Te noqueaste a ti misma en el techo? ¿Justo antes del amanecer?” Quería meterme al teléfono y ahorcarla.
“Sí, yo sé. No es lo más inteligente que he hecho. Especialmente porque me desperté con el sol brillando encima de mí.”
“¿Te quemaste?” Mi estómago se revolvió. “Quiero decir, ¿estás todavía, uh, lastimada?”
“Bueno, sí, me empecé a quemar, y muy probablemente eso me despertó. Y todavía estoy bastante bronceada. Podría haber sido peor. Por suerte, tuve tiempo de correr a ese árbol que está al lado del techo. ¿Te acuerdas de él?”
Conocía muy bien ese árbol. Había escondido algo que casi me mata. “Sí, lo recuerdo”
“Así que salté al árbol, me deslicé hacia abajo, e hice que la tierra se abriera un poco para hacer una pequeña cueva que me cubriera.”
“¿Ahí fue donde te encontró Lenobia?”
“Sí, Lenobia y Erik. Por cierto, él se portó muy amable. No es que debas volver a salir con él, pero pensé que te gustaría saberlo.”
“Okay, bueno, que bueno. Me alegro de que estés a salvo.” Hice una pausa, no estaba segura de cómo decir la siguiente parte. “Uh, Stevie Rae, Afrodita la ha pasado muy mal. Con lo de la imprenta rota y todo eso.”
“Lamento mucho si la lastimé.”
“¡Lastimarla! ¿Estás bromeando? Pensamos que se iba a morir. Se estaba quemando contigo, Stevie Rae.”
“¡Ay, mí Dios! No lo sabía.”
“Stevie Rae, espérame un segundo.” Me volteé y me alejé de todos los demás que intentaban escuchar mi conversación, y entré a un hermoso y grande vestíbulo. Candelabros de cristal con velas de verdad daban una cálida luz a la tapicería de tonalidades doradas y crema, haciéndome sentir como Alicia en el País de las Maravillas hablando por una cueva de un conejo hacia otro mundo. “Okay, así está mejor. Menos oídos aquí afuera,” continué. “Afrodita dice que estabas atrapada. Estaba muy segura de eso.”
“Z, me tropecé y me golpeé la cabeza. Estoy segura de que Afrodita captó mi miedo. O sea, cuando me desperté me estaba quemando. Además, me caí encima de mucho fierro y metales y estaba toda enredada en eso. Y te digo que realmente me asuste. Muy probablemente fue lo que ella sintió.”
“¿Así que nadie te atrapó? ¿No estabas encerrada o algo así?”
“No, Z,” ella se rió. “Esto es una locura. Aunque sería una mejor historia en lugar de que me hubiera tropezado con mis propios pies.”
Moví mi cabeza, aún incapaz de creer todo. "Me asustaste Stevie Rae. Por un momento pensé que iba a perderlas a ambas.”
"Todo está bien. No me vas a perder ni a mí ni a dolor-en-el-trasero Afrodita. Aunque no te voy a negar que estoy muy contenta que la imprenta se haya roto"
"Okay, esa es otra parte muy rara. ¿Cómo paso? Su imprenta no se rompió ni siquiera cuando Darius bebió de Afrodita, y tú sabes que tienen una cosa entre ellos."
"Lo único que se me ocurre es que estuve mucho más cerca de morir de lo que me imaginaba. Muy probablemente eso deshizo nuestra imprenta. Además no es como si nos encantara estar juntas. Tal vez lo de la cosa con Darius había debilitado la imprenta."
"Te aseguro que la imprenta entre ustedes dos no parecía débil" dije.

"Bueno pues desapareció, así que al final de todo parece que nuestra imprenta fue muy sencilla de deshacer."
"Desde mi punto de vista no parecía nada fácil." dije.
“Bueno, pues desde la perspectiva de la chica quemándose en el sol, te puedo decir que aquí tampoco me fue tan fácil,” ella dijo.
Instantáneamente me sentí mal por la manera en la que le había estado haciendo preguntas. Estuvo a punto de morirse (Por Dios), y aquí estaba yo, interrogándola por los detalles. “Hey lo siento. Es que estaba muy preocupada, eso es todo. Y fue horrible ver a Afrodita experimentar tu dolor.”
“¿Debería hablar con ella?” Stevie Rae preguntó.
“Uh, no. Por lo menos ahora no. La última vez que la vi, Darius la llevaba cargando por una escalera hacia lo que sonaba como una grande y cara suite para que pudiera descansar un rato con las drogas que los vampiros le dieron.”
“Oh, Dios. Le dieron medicamentos. Eso le va a gustar.”
Nos reímos, y se sintió como si todo fuera normal de nuevo.
“¿Zoey? El Alto Consejo está llamando a sesión. Necesitas ir,” La voz de Erce sonó por el pasillo.
“Necesito hacerme cargo de algunas cosas,” le dije a Stevie Rae.
“Sí, ya escuché. Hey, te quería decir algo que es muy importante que recuerdes. Sigue a tu corazón, Z. Incluso aunque parezca que todos los demás están en tu contra, y que tal vez estés echando a perder todo. Escucha lo que te dice tu interior. Lo que suceda, te puede sorprender,” Stevie Rae dijo.
Dudé un poco pero dije lo primero que se me vino a la mente. “¿Y eso podría salvar tu vida?”
“Sí,” respondió. “Podría.”
“Necesitamos hablar cuando regrese a casa.”
“Estaré aquí,” me dijo. “Patea unos cuantos traseros, Z”
“Lo intentaré,” dije. “Bye, Stevie Rae. Me alegra que no estés muerta. Otra vez.”
“Sí, yo también. Otra vez.”
Colgamos. Inhale fuertemente, cuadré mis hombros, y me alisté para enfrentarme al Alto Consejo.
El Alto Consejo se reunía en una catedral muy antigua que se encontraba justo al lado del palacio de San Clemente. Era obvio que tiempo atrás había sido una iglesia católica, y me pregunté qué pensaría la hermana María Ángela de cómo los vampiros la habían cambiado. Habían desmantelado todo el lugar, a excepción de las enormes luces fijadas que colgaban desde el techo en cadenas de bronce, haciéndolo ver como algo que estaba suspendido mágicamente en el aire encima de las mesas de Hogwarts. Habían construido asientos circulares en niveles en un estilo que recordaba haber estudiado cuando leímos Medea. En el piso de granito, siete sillas de mármol se encontraban una al lado de la otra. Pensé que se eran muy bonitas, pero parecía que harían que tu trasero se te durmiera o que te congelaras.
Las ventanas originales con vidrio de muchos colores habían sido cambiadas de un Jesús ensangrentado y un montón de santos católicos a una imagen representativa de Nyx, con las manos alzadas sosteniendo una luna creciente entre sus manos, un brillante pentagrama al lado de ella. En la otra ventana en vidrios de colores vi la versión de los cuatro emblemas que simbolizaban cada año de los novatos en la Casa de la Noche. Estaba mirando alrededor en la catedral, pensando en que bonitas eran las ventanas, cuando noté una escena pintada directamente al otro lado de la imagen de Nyx—y sentí como si todo mi cuerpo se hubiera congelado.
¡Era Kalona! Las alas completamente extendidas, su pecho desnudo, musculoso, bronceado y poderoso. Sentí que todo mi cuerpo empezó a temblar.

Stark tomó mi brazo y lo entrelazó con el suyo, como si fuera un caballero guiando a su dama bajando las escaleras del anfiteatro hacia nuestros lugares casi hasta abajo. Pero su toque era fuerte y seguro, y me susurró, "No es el. Es solo una antigua representación de Erebus, igual que el símbolo de Nyx que está por allá."
“Pero se parece lo suficiente como para que crean que Kalona es Erebus,” le susurré frenéticamente a Stark.
“Tal vez. Y es por eso que tú estás aquí,” murmuró.
“Zoey y Stark, estos lugares son para ustedes.” Erce señaló unos asientos hasta el frente y justo al lado de las siete sillas. “El resto de ustedes se pueden sentar en la fila de allá atrás.” Acomodó a Damien, Jack y a las gemelas unas cuantas filas atrás de nosotros diciendo, “Recuerden, solo pueden hablar si el consejo los reconoce,” Erce dijo.
“Sí, sí, lo recuerdo,” dije. Había algo acerca de Erce que me molestaba. Okay, ella era amiga de Lenobia, y deseaba que me cayera bien, pero desde que Afrodita sufrió su ataque de pánico ella se metió en nuestros asuntos y empezó a actuar como si fuera la jefa de todos nosotros. Yo le había insistido a Darius que se quedara con Afrodita, así que básicamente observe sin decir nada todo lo que Erce mencionaba acerca de las reglas del Alto Consejo, y lo que no debía de hacer. Okay, un ángel caído y una mentirosa ex-Alta Sacerdotisa trataban de manipular al Alto Consejo Vampírico. ¿No era mucho más importante desenmascararlos, que tener modales?
Claro que, Damien, Jack y las gemelas accedieron con inocentes, e intimidados “okays.”
“Voy a estar aquí atrás al lado de Damien y Jack. No siento el amor por los humanos en este lugar, así que prefiero pasar desapercibido,” Heath dijo.
Vi que Stark cruzó una mirada con él. “Cuida su espalda,” él dijo.
Heath asintió. “Siempre la estaré cuidando.”
“Bien, yo me enfocaré en todo lo demás,” Stark dijo.
“De acuerdo,” Heath dijo.
Y no estaban bromeando. No estaban siendo sarcásticos o hablando en un tono tipo-chico-posesivo. Ellos realmente estaban preocupados, tanto, que hasta estaban trabajando juntos.
Eso me hizo muy, muy paranoica.
Sabía que era ridículo e inmaduro, pero extrañaba mucho a mi abuela. Deseaba estar acurrucada en su pequeña casita en el rancho de lavanda en Oklahoma, comiendo palomitas con mucha mantequilla, viendo un maratón de musicales y que lo peor de lo que me pudiera preocupar fuera de cómo no entendía geometría.
“¡El Alto Consejo Vampírico!”
“¡Recuerden ponerse de pie!” Erce me susurró sobre mi hombro.
Suprimí rodar mis ojos. Hubo un absoluto silencio en el gran salón. Me paré junto con todos los demás, y después mire boquiabierta mientras siete de las criaturas más perfectas que había visto en mi vida entraban al salón.
Todo el Alto Consejo eran mujeres, pero eso ya lo sabía. Nuestra sociedad era matriarcal, así que las personas que formaran parte del consejo debían ser mujeres. Sabía que eran muy viejas, incluso para los vampiros. Claro que no podías adivinar su edad al mirarlas. Todo lo que se podía ver era cuan hermosas y poderosas eran. Por un lado me dio gusto ver la prueba de que aunque los vampiros seguían creciendo, y eventualmente morían, no se veían como un Shar-Pei lleno de arrugas. Por otro lado, el sentido de poder que emitían era totalmente intimidante. El solo pensar de hablar en frente de ellas, junto con todos los demás que estaban en la catedral, oscuros, y silencioso vampiros, hizo que mi estomago se quisiera salir de mi.
Stark agarró mi mano. Y yo me aferré de la suya fuertemente, deseando que yo fuera mayor, más inteligente y francamente una mejor oradora pública.
Escuché que alguien más entraba al salón y volteé para ver a Neferet y a Kalona bajar confiadamente las escaleras y tomar dos lugares vacíos en la misma hilera e la que estábamos, solo que los de ellos se encontraban justo enfrente del Alto Consejo. Como si hubieran esperado a que llegaran, el Consejo tomo su lugar indicándonos que podíamos sentarnos, también.
Era difícil no quedarse viendo a Neferet y Kalona. Ella siempre había sido hermosa, pero en un par de días que no la había visto, ella había cambiado. El aire alrededor de ella parecía vibrar con poder. Llevaba puesto un vestido que me recordaba a la antigua Roma, flotaba como una toga. La hacía ver como una reina. A su lado Kalona se veía espectacular. Era estúpido decir que estaba medio vestido: Sólo tenía puestos unos pantalones negros-sin camisa- sin zapatos, pero no se veía estúpido. Se veía como un Dios que había decidido caminar por la Tierra. Sus alas se extendían como una capa. Sabía que los ojos de todos estaban sobre él, pero cuando me vio y nuestras miradas se cruzaron, el mundo se desvaneció y solo estábamos Kalona y yo.
La memoria de nuestro último sueño cruzo entre nosotros. Vi en él al guerrero de Nyx, a la increíble criatura que había estado al lado de ella y que después cayó porque la amaba demasiado. Y en sus ojos vi vulnerabilidad y una pregunta muy clara. El quería saber si podía creer en él. En mi mente escuchaba sus palabras: ¿Qué pasa si sólo soy malo con Neferet? ¿Qué pasa si la verdad es que si estuviera contigo podría elegir el bien?
Mi mente escuchó esas palabras y las volvió a rechazar. Pero mi corazón, era otra cosa. Él había tocado mi corazón, y aunque tuviera que negarlo—pretender que no me había atrapado— en ese momento quería que viera la verdad en mis ojos. Así que le abrí mi corazón y dejé que mis ojos le dijeran que sabía que yo nunca podría.
La respuesta de Kalona fue una sonrisa tan gentil, que tuve que alejar mi mirada rápidamente.
“¿Zoey?” Stark susurró.
“Estoy bien,” le dije automáticamente.
“Sé fuerte. No dejes que te atrape.”
Asentí. Sentí que la gente volteaba a verme con mayor curiosidad de lo acostumbrado debido a mis tatuajes. Miré sobre mi hombro, y vi a Damien, Jack y a las gemelas mirando boquiabiertos a Kalona. Después me encontré con la mirada de Heath. Él no estaba viendo a Kalona. Me estaba viendo a mí, obviamente preocupado. Traté de sonreírle, pero sentí que más bien fue una mueca de culpabilidad.
Después un miembro del Consejo habló, y me sentí aliviada de enfocar mi atención en ella.
“El Alto Consejo es convocado a esta sesión especial. Yo, Duantia, los llamó a orden. Que Nyx nos dé su sabiduría y guía.”
“Que Nyx nos dé su sabiduría y guía,” dijeron el resto de las personas en el salón.
Cuando Erce nos menciono algunas de las reglas e instrucciones, nos dijo los nombres de los miembros del Consejo, y las describió a una por una, y gracias a ella sabía que Duantia era la más grande del consejo, así que era su trabajo llamar a orden y decidir cuando tenía que acabar la sesión. Fijé mi mirada en ella. Era increíble que tuviera unos cuantos cientos de años, y a excepción de la gran confidencia y poder que demostraba, la única señal de su edad era que su cabello café tenía una mezcla con tonalidades grises.
“Tenemos más preguntas para Neferet y para el ser que se llama a sí mismo Erebus.” Vi a Neferet entrecerrar muy ligeramente sus ojos verdes, sin embargo asintió con gracia a Duantia.
Kalona se paró y se inclinó ante el Consejo. “Los saludo de nuevo,” dijo a Duantia y asintió ante los otros seis miembros del Consejo. Algunas de ellas asintieron en respuesta.
“Tenemos preguntas sobre tus orígenes,” Duantia dijo.
“Es natural que las tengan,” Kalona dijo.
Su voz sonaba profunda y rica. Él sonaba humilde, razonable y muy, muy honesto. Pensé que yo, junto con la mayoría de los presentes, queríamos escucharlo, creyéramos o no creyéramos lo que estaba a punto de decir.
Y después hice algo que era tonto y totalmente inmaduro. Como si fuera una pequeña niñita, cerré los ojos e hice una oración a Nyx con una fuerza con la que nunca había orado en mi vida entera. Por favor permite que hable solo con la verdad. Si dice la verdad, tal vez haya esperanza para él.
“Dices que eres Erebus venido aquí a la Tierra,” Duantia dijo.
Abrí mis ojos para ver a Kalona sonreír y responder, “Soy, de hecho, una criatura inmortal”
“¿Eres Erebus, el consorte de Nyx?”
¡Di la verdad! Grité en mi cabeza. ¡Di la verdad!
“Estuve al lado de Nyx. Después caí a la Tierra. Y ahora estoy aquí al—”
“Al lado de la Diosa misma encarnada,” Neferet interrumpió mientras se paraba al lado de Kalona.
“Neferet, ya sabemos tu punto de vista con respecto a quién es este inmortal,” Duantia dijo. Ella no alzó la voz, pero sus palabras eran afiladas, con una advertencia muy clara. “Lo que queremos, es escuchar más cosas por palabras del inmortal mismo.”
“Como cualquier consorte, me inclino ante my dama,” Kalona dijo, inclinándose un poco ante Neferet quien le dio una sonrisa triunfante que me hizo apretar mis dientes.
“¿Esperas que creamos que la encarnación de Erebus en esta tierra no tiene voluntad propia?”
“Sea en la Tierra o en el reino mismo de Nyx, Erebus está dedicado a su dama, y su deseo se reflejan en ella. Les puedo decir que conozco la verdad de estas palabras por experiencia propia.,” Kalona dijo.
Y él estaba diciendo la verdad. Como guerrero de Nyx había visto la dedicación de Erebus hacia su diosa. Claro que, en la manera en la que lo decía, hacía parecer que el realmente era Erebus—sin realmente decir una mentira.
Pero ¿No era eso por lo que había rogado que hiciera? ¿Que solo hablara con la verdad?
“¿Por qué dejaste el reino de Nyx?” preguntó otro miembro del consejo, una que no le había asentido en señal de bienvenida.
“Caí.” Kalona miró del Consejo hacia mí, y dijo el resto de su respuesta como si solo él y yo estuviéramos en el salón. “Escogí irme porque creí que ya no servía correctamente a mi Diosa. Al principio parecía como si hubiera cometido un terrible error, pero después me levanté en la Tierra y encontré un nuevo reino y una nueva dama. Después empecé a creer que en realidad podía servir a mi Diosa otra vez, nada más que en esta ocasión sería mediante su representante en la Tierra.”
Las cejas de Duantia se arquearon con gracia mientras seguía la mirada de Kalona, la cual descansaba sobre mí. Sus ojos se entrecerraron un poco. “Zoey Redbird. El Consejo te reconoce.”

CAPITULO 37 - Tempted (TENTADA)

STEVIE RAE



La tierra se la trago, y por un momento parecía que todo iba a ir bien. La fría oscuridad fue un alivio para su piel quemada, y gemía suavemente.
"¿Roja? ¿Stevie Rae?"
No fue hasta que él hablo que se dio cuenta de que estaba encerrada en los brazos de Rephaim. Se desenvolvió de él y se alejo, para gritar de dolor mientras su espalda tocaba la pared de barro que su elemento había abierto para protegerla, y luego volvió a caerse.
"¿Estás bien? Yo-yo no puedo verte" dijo Rephaim.
"Estoy bien. Creo." Su voz la sorprendió. Sonaba tan débil, tan fuera de lo normal que fue el primer indicio de que a pesar de que había escapado del sol, no había escapado de sus efectos.
"No puedo ver nada." dijo.
"Eso es porque la tierra se sello sobre nosotros para protegerme del sol."
"¿Estamos atrapados aquí?" su voz no era de pánico, pero no era exactamente de calma tampoco.
"No, puedo hacer que salgamos cada vez que quiera." explico. Luego pensándolo bien añadió "Y bueno la tierra sobre nosotros no es muy profunda. Si me muero puedes cavar fácilmente. ¿Como estas? Esa ala realmente debe dolerte."
"¿Te sientes como si pudieras morir?" pregunto, ignorando la pregunta acerca de su ala.
"No lo creo. Bueno, en realidad, no lo sé. Siento algo divertido."
"¿Divertido? Explícate."
"Como si no estuviera muy unida a mi cuerpo."
"¿Tu cuerpo está herido?"
Stevie Rae pensó en ello y se sorprendió por lo que descubrió. "No, En realidad no me duele nada." Era extraño, sin embargo, que su voz se oía cada vez más débil.
De repente, su mano estaba tocando su rostro, deslizándose por el cuello y los brazos y-
"¡Ay! me haces daño."
"Estas gravemente quemada. Puedo sentirlo. Necesitas ayuda."
"No puedo salir de aquí o voy a terminar quemada." Dijo, preguntándose porque la tierra parecía estar dando vueltas bajo ella.
"¿Que puedo hacer para ayudarte?"
"Bueno, puedes conseguir una gran lona o algo, y ponerla encima de mí, mientras me llevas al banco de sangre. Eso suena muy bien ahora." Stevie Rae estaba allí, pensando que nunca había sentido tanta sed en su vida. Se pregunto, independientemente de la curiosidad, si de verdad iba a morir. Le pareció vergonzoso, después de todo lo que había pasado Rephaim para ayudarla.
"¿Sangre es lo que necesitas?"
"Sangre es todo lo que necesito. Es lo que me hace estar marcada, que es más que un poco grave, pero aun así. Es la verdad. Estaca mi corazón y ayúdame a morir." se rio un poco histéricamente, y luego se puso seria. "Espera, esto no es muy divertido."
"Si tu no consigues sangre, ¿Vas a morir?"
"Creo que podría." Dije, encontrando dificultades para decirlo.
"Entonces si la sangre te sanará, toma la mía. Te debo la vida. Por eso te salve ahí arriba, pero si te mueres aquí, morirás sin haber pagado mi deuda. Así que si tú necesitas sangre, toma la mía," repitió.
"Pero tú no hueles nada bien." dije abruptamente.
En la oscuridad parecía irritado y ofendido. "Eso es lo que los novatos rojos dicen, también. Mi sangre no huele bien para ti, porque no estoy destinado a ser una de tus presas. Yo soy el hijo de un inmortal. No tu víctima."
"Hey, yo no tengo victimas; nunca más." proteste débilmente.
"Eso no cambia nada. Huelo diferente para ti porque soy diferente. No fui creado para ser tu almuerzo."
"Yo nunca dije que lo fueras." Ella quería que sus palabras salieran a la defensiva y un poco irritables. En vez de eso, su voz era débil, y su cabeza se sentía extrañamente enorme, como si fuera a estallar encima de su cuello en cualquier momento y flotar por el suelo y en las nubes como un globo de cumpleaños gigante.
"Huela bien o no, es sangre. Te debo la vida. Así que tienes que beber, y vivirás."
Stevie Rae grito cuando la mano de Rephaim la encontró de nuevo y él la apretó contra su cuerpo. Sentía la piel de sus brazos y hombros quemados y mezclados con tierra. Entonces ella estaba descansando en la suavidad de sus plumas. Suspiro profundamente. No estaría mal morir aquí en la tierra, en un nido de plumas. Mientras no se moviera, ni siquiera dolería mucho.
Sintió que Rephaim se movía, sin embargo. Y se dio cuenta que con el pico había reabierto la herida que le había hecho Kurtis en el bíceps. Había dejado de sangrar, pero esta nueva laceración de inmediato se puso a desbordarse, llenándolo todo del aroma de la sangre escarlata de un inmortal.
Luego cambio de nuevo y de repente su brazo sangrante estaba presionando contra sus labios.
"Bebe," dijo con dureza. "Ayúdame a librarme de esta deuda."
Bebió, de forma automática al principio. Su sangre, después de todo, era apestosa. Había olido mal, mal, mal.
Luego la toco con la lengua. Su sabor no se parecía a nada que Stevie Rae podía haber imaginado. No era como su olor, no era nada remotamente como su olor. En su lugar, le sorprendió, llenando su boca y su alma con su rica complejidad, con una diferencia absoluta respecto a cualquier cosa que hubiera probado antes.
Le oyó resoplar, y la mano que había estado en la parte posterior de su cuello, la empujo más hacia él. Stevie Rae gimió. Beber de un cuervo Mocker no podía ser una experiencia sexual, pero no era exactamente una experiencia sexual, tampoco. Stevie Rae tuvo el pensamiento fugaz de que hubiera deseado tener alguna experiencia con los chicos - otros que no fueran con Dallas en la oscuridad - porque no sabía que pensar de todo lo que estaba pasando por su mente y el aumento en su cuerpo. Se sentía bien, todo caliente y con un hormigueo poderoso, pero nada parecido a como Dallas le había hecho sentir.
A ella le gusto, sin embargo. Y allí, por un momento fugaz, Stevie Rae olvido que Rephaim era una mezcla entre un inmortal y una bestia, creado a partir de la lujuria y la violencia. Pero en ese momento, ella solo conocía el placer de su tacto y la fuerza de su sangre. Fue entonces cuando su imprenta con Afrodita se destrozo y Stevie Rae, la primera Sacerdotisa vampiro rojo de Nyx, estuvo impresa con Rephaim, el hijo favorito de un inmortal caído.
También fue entonces cuando rompió el control sobre su cabeza y se alejo de él. Ninguno de los dos dijo nada. El silencio en la habitación pequeña estaba solo ocupado por los sonidos de ambos sin aliento.
"Tierra, te necesito de nuevo." Stevie Rae hablo en la oscuridad. Su voz sonaba normal. Su cuerpo herido. Podía sentir sus quemaduras y la crudeza de su piel, pero la sangre de Rephaim le había permitido empezar a curar, y entendió muy bien que había estado a punto de morir.
La tierra vino a ella, llenando su espacio con los olores de un prado en primavera. Stevie Rae apunto hacia arriba, a un lugar tan lejos de sí misma como pudo. "Abre una grieta allí - lo suficiente para dejar entrar la luz, pero no para quemarme."
Su elemento cumplió. La tierra se estremeció por encima de ellos, la suciedad cayendo por partes, se abrió dejando una pequeña grieta de luz.
Los ojos de Stevie Rae se adaptaron casi al instante, por lo que vio a Rephaim parpadear con sorpresa, mientras trataba de adaptarse a la luz repentina. Estaba sentado junto a ella. Tenía un aspecto terrible- sangriento y golpeado. Su ala rota estaba totalmente suelta de la venda de toalla que había hecho para él y estaba indefenso por la espalda. Ella supo al instante que su visión se había despejado. Sus ojos humanos, se tiñeron de rojo escarlata, y la miraron.
"Tu ala está mal de nuevo," dijo.
El gruño, y ella pensó que era su palabra de chico que estaba de acuerdo con ella.
"Sera mejor que la coloque de nuevo." empezó a levantarse y una mano la detuvo.
"No debes moverte. Solo quédate contra tu tierra y recupera tu fuerza."
"No, está bien. No estoy al cien por cien, pero lo estoy haciendo mucho mejor." vacilo y luego agrego. "¿No dijiste eso?"
"Como podría yo -" las palabras del cuervo Mocker, pararon abruptamente. Stevie Rae vio que sus ojos aumentaban comprendiendo. "¿Cómo es posible?" dijo él.
"No lo sé," dijo ella, empezando a deshacer la desordenada venda a su alrededor. "No creía que fuera posible. Pero, bueno, aquí estamos, y aquí esta."
"Una imprimación." dijo él.
"Entre nosotros." dijo ella.
Entonces ninguno de los dos dijo nada.
Cuando tuvo el vendaje enderezado, le dijo a él. "Okey, voy a volver a ponerte el ala como debería y volver a envolvértelo. Perdón. Aunque por supuesto esta vez me dolerá a mí, también."
"¿De veras?" dijo.
"Sí, bueno, se cómo funciona esto de la imprenta porque antes estaba impresa con una humana. Ella sabía todo tipo de cosas sobre mí. Ahora estoy impresa contigo, así que es lógico que sepa cosas sobre ti, lo que incluye cuando sufres un dolor insoportable."

"¿Todavía estas impresa con ella?"
Stevie Rae sacudió la cabeza. "Nop, se ha ido, estoy segura, porque estoy soñando en rosa."
"¿Soñando en rosa?"
"Es solo una expresión que decía mi mamá. Significa que está feliz de no estar impresa mas."
"¿Y tú? ¿Cómo estás?"
Stevie Rae lo miro a los ojos y respondió con honestidad. "Estoy totalmente confundida acerca de nosotros, pero no me molesta no estar impresa con Afrodita más. Ahora quieto y déjame terminar con esto." Rephaim se quedo totalmente inmóvil mientras Stevie Rae restablecía su ala. Fue ella quien jadeo con exclamaciones dolorosas. Ella era quien estaba blanca y frágil cuando todo había terminado. "Maldición, alas heridas. Grave."
Rephaim la miro sacudiendo la cabeza. "Tú lo sentías, ¿no?"
"Lamentablemente, sip, lo hice. Es casi peor que estar casi moribunda." Ella lo miro a los ojos. "¿Va a ponerse bien?"
"Se compondrá."
"¿Pero?" sintió la palabra al final de su oración.
"Pero yo no creo que pueda volar nunca más."
Stevie Rae mantuvo su mirada en el."¿Eso es malo no?"
"Así es."
"Quizás se cure mejor de lo que crees. Si tu volvieras a la Casa de la Noche conmigo, podría -"
"No puedo ir allí." no había levantado la voz, pero las palabras tenían la misma finalidad.
Stevie Rae lo intento de nuevo. "Eso es lo que yo creía, pero he vuelto y me han aceptado. Bueno, algunos lo hacen."
"No sería así para mí y tú lo sabes."
Stevie Rae miro hacia abajo. Con sus hombros caídos. "Tu mataste a la profesora Anastasia. Ella era realmente agradable. Su compañero, Dragón, está perdido sin ella."
"Hice lo que tenía que hacer por mi padre."
"Y el te abandono." dijo.
"Yo lo decepcione."
"¡Casi mueres!"
"El sigue siendo mi padre." dijo en voz baja.
"Rephaim, esta imprenta. ¿Significa algo para ti? ¿O soy solo yo quien noto el cambio?"
"¿Un cambio?"
"Bueno, sí. No podía sentir tu dolor antes, y ahora puedo. No puedo decirte lo que estas pensando, pero puedo percibir ciertas cosas de ti, como saber donde estas o lo que te está pasando incluso si estuviera muy lejos de ti. Es raro. Es diferente a lo que tenía con Afrodita, pero es definitivamente esta. ¿Notas algo diferente en tu caso?"
ÉL vacilo largo rato antes de responderle y cuando hablo sonaba confuso. "Me siento protector contigo."
"Bueno," Stevie Rae sonrió. "Tú me protegiste de morir allí."
"Ese fue el pago de una deuda. Esto es mas."
"¿Como qué?"
"Como lo enfermo que me pone pensar en lo cerca que estuviste de la muerte." admitió, su voz a la defensiva y molesto.
"¿Eso es todo?"
"No. Si. ¡No lo sé! No estoy acostumbrado a esto." El golpeo el pecho con el puño.
"¿El qué?"
"Este sentimiento que tengo hacia ti. Yo no sé cómo llamarlo."
"Tal vez podríamos llamarlo amistad."
"Imposible."
Stevie Rae sonrió. "Bueno. Zoey siempre dice que no hay nada imposible que no todo es negro o blanco."
"No se trata de negro- o -blanco, si no bien y mal. Tu y yo estamos en dos bandos opuestos de la balanza del bien contra el mal."
"Yo no creo que eso sea inmovible." dijo.
"Sigo siendo el hijo de mi padre" contesto.
"Bueno, me pregunto dónde nos deja eso."
Antes de que pudiera responder, el sonido de gritos frenéticos se escucharon por la pequeña grieta.
"¡Stevie Rae! ¿Estás ahí?"
"Es Lenobia." Dijo Stevie Rae.
"Stevie Rae!" Otra voz se unió a la profesora de equitación.
"¡Oh, mierda! Es Erik. El sabe de los caminos de los túneles. Si el baja allí, todo el infierno se abrirá."
"¿Te protegen ellos de la luz del sol?"
"Bueno, si, supongo. Ellos no querrán que me queme."
"Entonces llámalos. Deberías ir con ellos." dijo.
Stevie Rae se concentro, señalo con la mano, y la pequeña grieta en el extremo del techo de su escondite tembló y luego se hizo más grande. Stevie Rae presiono su espalda contra el suelo duro. Entonces puso su mano alrededor de la boca y dijo:
"¡Lenobia! ¡Erik! ¡Estoy aquí abajo!"
Rápidamente se inclino poniendo una mano a cada lado de Rephaim.
"Protégele por mí, tierra. No dejes que le descubran." Entonces empujo, y como el remolino de agua en el desagüe, la suciedad detrás de él se movió hacia atrás, dejando todo al cuervo Mocker cubierto a regañadientes.
"¿Stevie Rae?" la voz de Lenobia se acerco a ellos por encima de la grieta.
"Sí, estoy aquí, pero no puedo salir a menos que puedas cubrirme con una tienda de campaña o algo así."
"Nos encargaremos de eso. Quédate donde estas."
"¿Estás bien? ¿Te hace falta algo?" pregunto Erik.
Stevie rae pensó que ese algo que decía Erik era una bolsa o diez de sangre de la nevera de los túneles y de ninguna manera quería que fuera allí.
"¡No!, Estoy bien. Solo consigue algo para cubrirme del sol."
"No hay problema. Volvemos en un segundo." dijo Erik.
"No voy a ir a ninguna parte." dijo ella. Luego se volvió hacia Rephaim. "¿Qué hay de ti?"
"Me quedo aquí, escondido en este rincón. Si tú no les dices que estoy aquí. Ellos no lo sabrán."
Negó con la cabeza. "No me refiero a ahora. Por supuesto que no les diré que estas aquí. Pero, ¿A donde vas a ir?"
"No de vuelta a los túneles." dijo.
"Sí, definitivamente eso no es una buena idea. Bueno déjame pensar. Una vez Lenobia y Erik estén fuera de aquí, puedes salir bien, verdad. Los novatos rojos no pueden salir durante el día así que todos dormirán." Considerando sus opciones. Ella quería tenerlo cerca y no solo porque tenía que ayudarle a conseguir comida y cambiarle las vendas sucias, por lo que sus heridas definitivamente necesitarían un medico. Stevie Rae también era consciente de que debía mantenerlo controlado. El se curaría y se pondría fuerte, como solía ser. ¿Entonces, que haría?
Y allí estaba el pequeño detalle de que se había impreso con él, lo que significaba que era incomodo pensar en el muy lejos de ella. Era extraño pues no sintió eso mismo con afrodita...
"Stevie Rae, oigo que regresan" dijo Rephaim. "¿Donde debo ir?"
"Ah... mierda… um.... bien, necesitas un lugar cercano pero habitable. Y no vendría mal que tuviera la reputación de espeluznante para que la gente se quedara lejos, o al menos que no fuera muy visitada durante la noche." Entonces sus ojos se abrieron y ella le sonrió. "¡Lo tengo! Después de Halloween, Z y la banda y yo fuimos a un tour fantasma por Tulsa. Fue uno de esos paseos de antaño."
"¡Stevie Rae! ¿Estás aun bien allí abajo?" la voz de Erik sonó desde arriba.
"Sí, bien." grito de nuevo.
"Estamos poniendo algo así como una tienda de campaña sobre este agujero y alrededor del árbol. ¿Crees que será suficiente para sacarte?"
"Tú solo consigue un lugar cubierto para mi, puedo encargarme de la parte de salir yo solita."
“Okay, te hare saber cuando estemos listos,” él dijo.
Stevie Rae se volvió hacia Rephaim. "Así que este es mi punto. La última parada del tranvía en el museo Gilcrease. Es en el norte de Tulsa. Hay una casa en el centro que está totalmente desocupada. Siguen hablando de renovarla, pero no tienen el dinero. Puedes ocultarte allí."
"¿La gente no puede verme?"
"¡Infiernos, no! No si te quedas durante el día en la casa. Es un desastre-esta todo cerrado y bloqueado para que los turistas no entren en ella. Y aquí está la mejor parte- ¡esta súper encantada! Es por eso que estuvo en el tour de fantasmas. Al parecer el fantasma del Sr Gilcrease, su segunda esposa y hasta los niños se pasean por allí regularmente, así que si alguien ve u oye algo extraño – ósea tú – ellos se asustaran y creerán que es solo más cosas de fantasmas.
"Espíritus de los muertos."
Stevie Rae alzo las cejas. "No tienes miedo de ellos ¿verdad?"
"No. Los entiendo muy bien. Existí como un espíritu durante siglos."
"Maldición, lo siento. Casi lo olvido."
"Bueno, ¡Stevie Rae! Estamos listos aquí arriba" Lenobia llamo.
"Okay, ahora subiré. Echaros atrás sin embargo, para que no caigáis aquí cuando haga la grieta más grande." Se levanto y se acerco a la grieta en el suelo por encima de ellos, que ya casi no dejaba entrar luz. "Voy a sacarlos de aquí de inmediato. Entonces te metes en la vía del ferrocarril. Veras la autopista 244 al este - Síguelo. Gira en Ok 51. Ve hacia el norte hasta que veas la señal de salida del Museo Gilcrease - a tu derecha. Luego solo tienes que seguir ese camino y te encontraras con el museo. La parte mas difícil será entonces, porque hay un montón de arboles y cosas que ocultan ese camino. Ese es el camino con el que tendrás problemas. Solo tienes que moverte tan rápido como puedas y permanecer a un lado de la zanja. Si logras agazaparte darás la idea de que no eres más que un pájaro gigante."
Rephaim hizo un sonido de disgusto que Stevie Rae ignoro. "La casa está en medio de los jardines del museo. Ocúltate allí y te traeré comida y cosas mañana por la noche."
Él vacilo y luego dijo. "No es prudente para ti que me veas de nuevo."
"Nada de esto ha sido muy inteligente, si lo piensas bien." dijo ella.
"Entonces, probablemente te vea mañana, ya que ninguno de nosotros parece ser capaz de ser inteligente, en lo que al otro se refiere."
"Bueno, entonces, adiós hasta mañana."
"Mantente a salvo " dijo. "Si no, Yo-yo creo, que quizás, sentiría tu perdida." dudo sobre las palabras, como si no supiera cómo decirlas.
"Lo mismo para ti." dijo. Antes de levantar los brazos para abrir la tierra, añadió. "Gracias por salvarme la vida. Tu deuda está totalmente pagada."
"Es curioso que me sienta como si no estuviera libre de ella." dijo en voz baja.
"Si," dijo Stevie Rae. "Sé lo que quieres decir."
Y entonces mientras Rephaim se agazapaba dentro de la tierra, Stevie Rae pidió a su elemento, que abriera el techo de la habitación, y que dejara a Lenobia y a Erik tiraran de ella fácilmente.
Ninguno de ellos pensó en mirar detrás de ella. Nadie sospecho. Y nadie vio a una criatura, mitad cuervo, mitad hombre, cojear hacia el Museo Gilcrease a esconderse entre los espíritus del pasado.

CAPITULO 36 - Tempted (TENTADA)

ZOEY

Cuando Afrodita comenzó a gritar, Zoey sabía que sólo había una cosa por hacer.
-“¡Espíritu, ven a mí!”- Ordenó.
El espíritu llenó todo al instante con su presencia serena.
-“Ayuda a Afrodita a calmarse.”-
Sintió al elemento alejarse, y casi de inmediato los gritos de Afrodita se tranquilizaron en suspiros y sollozos.
-“Darius, necesito el número del celular de Lenobia. ¡Ahora!”-
Darius sostenía a Afrodita en sus brazos, pero obedeció a Zoey, sacando su teléfono del bolsillo de sus pantalones vaqueros y arrojándolo hacia ella.
-“Esta en los contactos.”-
Calmando sus manos para no agitarlas, Zoey busco en la lista de contactos el nombre de Lenobia. Ella respondió al instante.
-“¿Darius?”-
-“Soy Zoey. Tenemos una emergencia. ¿Dónde está Stevie Rae?”-
-“Se fue a la estación para tratar de razonar con los novatos rojos. Yo la estaba esperando, aunque, ya es casi el amanecer.”-
-“Ella esta en problemas.”-
-“¡Quemándose!”- Afrodita sollozó. -“¡Se esta quemando!”-
-“Ella esta afuera en algún lugar. Afrodita dice que está en llamas.”-
-“¡Oh, dios! ¿Puede decirte algo más?”-
Ya podía oír por el cambio en la voz de Lenobia que estaba en movimiento.
-“¿Afrodita, puedes saber donde esta Stevie Rae?”-
-“N-no. Justo en las afueras.”-
-“Ella no sabe dónde está, sólo sabe que está afuera.”-
-“Voy a buscarla,”- dijo Lenobia.
-“Llámame si Afrodita nos puede decir algo más.”-
-“Llámame tan pronto como Stevie Rae este segura,”- dije, no pudiendo considerar cualquier otro resultado.
Lenobia cortó la comunicación.
-“Llevemos a Afrodita adentro donde podamos lidiar mejor con esto,”- dijo Erce.
Nos guió desde la salida del barco a un local cerrado, sólo que estaba construcción y no pertenecía al aeropuerto. Era vieja y de piedra. Sólo tuve tiempo para aliviarme de que Stark estuviera protegido del sol cuando Darius llevaba a Afrodita desde el barco corriendo con Erce a través de un pasadizo abovedado. Stark se quedó a mi lado trotando para mantenerse a la par de Erce.
-“Afrodita imprimo con Stevie Rae que es la otra vampira roja,”- le expliqué.
Erce asintió con la cabeza, manteniendo abierta una puerta grande de madera mientras le hacia una seña a Darius para que llevara a Afrodita al interior.
-“Lenobia me habló de su imprimación.”-
-“¿Qué puedes hacer para ayudarla?”-
Entramos en un pasillo enorme. Daba la impresión de una increíble opulencia, los techos eran increíblemente altos, había arañas de cristal, candelabros, y lámparas, luego Erce se apresuró hacia nosotros a través de la sala.
-“Pónganla en el sillón de allí.”-
Rodeamos el sillón, mirando en silencio a Afrodita.
Erce se volvió hacia mí y en voz baja dijo: -“No hay nada que se puede hacer por un ser humano si su vampiro impreso esta sufriendo. Ella sentirá el dolor de Stevie Rae, hasta que la crisis haya terminado, o hasta que ella este muerta.”-
-“¿Ella?”- Chillé. -“¿Stevie Rae o Afrodita?”-
-“O ambas. Los vampiros pueden sobrevivir a los acontecimientos que matan a sus consortes.”-
-“Bueno, mierda,”- Heath murmuró.
-“¡Mis manos!”- Afrodita sollozó. -“¡Se queman!”-
No pude aguantar más y me dirigí hacia ella. Estaba en su mayor parte en brazos de Darius. El guerrero estaba sentado en el sillón, sosteniéndola con fuerza y hablando en voz baja. Su rostro estaba pálido y sombrío. Sus ojos me suplicaban que la ayudara.
Tomé una de las manos de Afrodita. Se sentía anormalmente caliente.
-“No estás en llamas. Mírame, Afrodita. No te está pasando a ti. Está sucediéndole a Stevie Rae.”-
-“Sí, ya sé cómo te sientes.”- Heath estaba a mi lado, de cuclillas sobre una rodilla y tomando la otra mano de Afrodita. -“Es un asco estar impreso y luego sentir que algo malo le sucede a tu vampira. Pero no eres tú. Se siente como si lo fuera, pero no lo es.”-
-“No se trata de Stevie Rae haciendo algo desagradable con alguien más,”- dijo Afrodita, su voz era débil y temblaba extrañamente.
Heath no se inmutó.
-“Lo que pasa no importa. Lo que importa es que te duele, y lo hace. Debes recordar que tu no eres realmente ella, aunque se sienta como si estuvieras tan apegada que eres una parte de ella.”-
Afrodita parecía pensar, y lo miró fijamente.
-“Pero yo no quería esto.”- Ella hizo un sollozo. -“Yo no quería estar conectada a Stevie Rae, y tu quieres la cosa con Zoey.”-
Heath le apretó la mano, y vi que se aferraba a él con mucha fuerza. Todo el mundo estaba observando, pero creo que fui la única que se sentía como una extraña.
-“Lo Quieras o no, a veces es demasiado. Tienes que aprender a guardar algunas cosas dentro de ti para ti misma. Tienes que saber que en realidad no compartes el alma con ella, no importa lo que digan sobre la imprenta.”-
-“¡Eso es!”- Afrodita retiró su mano de la mía y cubrió la de Heath con ella.
-“Siento como si estuviera compartiendo mi alma. Y no puedo soportarlo.”-
-“Sí, puedes. Sólo recuerda que es un sentimiento. No es real.”- Retrocedió unos pasos.

-“Afrodita, estás a salvo. Todos estamos aquí contigo.”- Damien tocó su hombro.
-“Sí, estás bien. Y tu pelo aún se ve muy bien,”- dijo Jack.
Oí reír a Afrodita, una burbuja de normalidad escapó de en medio de la increíble crisis. Y ella dijo: -“Esperen, estoy mejor de repente.”-
-“Bueno, porque no puedes morir delante de nosotros,”- dijo Shaunee.
-“Sí, necesitamos de tu experiencia en compras,”- dijo Erin.
Las Gemelas trataban de sonar indiferentes, pero era evidente que estaban preocupadas por Afrodita.
-“Afrodita estará bien. Ella logrará pasar a través de esto,”- dijo Stark.
Se había colocado a mi lado, como siempre. Era una presencia constante allí, una voz de calma en la tormenta.
-“¿Pero que está pasando con Stevie Rae?”- le susurre.
Puso su brazo alrededor de mí y me apretó.
Un hermoso vampiro con el pelo de color rojo brillante entró en la habitación, con una bandeja que llevaba una jarra helada, un vaso, y varias toallas húmedas. Fue directamente a Erce, que estaba de pie cerca del sillón. Erce le indicó que pusiera la bandeja sobre la mesa más cercana de café.
Me di cuenta de que el nuevo vampiro metió la mano en su bolsillo, sacó una botella de píldoras, y se la entregó a Erce antes de abandonar la sala tan silenciosamente como había entrado.
Erce saco una píldora de la botella y se acercó a Afrodita.
Me había movido antes de darme cuenta de lo que estaba haciendo, y me encontré agarrando su muñeca.
-“¿Que le estás dando?”-
Erce me miro.
-“Algo para calmarla, para disminuir su ansiedad.”-
-“Pero ¿y si pierde el contacto con Stevie Rae a causa de ello?”-
-“¿Prefieres dos amigas muertas o una? Elije, Alta Sacerdotisa.”-
Tuve que tragarme un grito de rabia. ¡Yo no quería perder a ninguna de mis amigas! Pero mi mente entendió que mi mejor amiga estaba a un océano y la mitad de un continente de distancia, y hacer que Afrodita muriera con ella era absolutamente innecesario.
Solté la muñeca de Erce.
-Aquí, hija. Toma esto.”-
Erce le ofreció a Afrodita la píldora y ayudó a Darius a sostener el vaso de agua helada en sus labios. Afrodita tomó la pastilla y bebió el agua como si hubiese estado corriendo una maratón.
-“Por dios, espero que sea Xanax ,”- dijo con voz trémula.
Pensé que las cosas estaban mejorando. Afrodita había dejado de llorar y mi grupo de amigos se había dispersado por las sillas y tapizados de la habitación.
Con excepción de Heath y Stark. Stark estaba a mi lado. Heath estaba de la mano con Afrodita. Él y Darius estaban hablando tranquilamente con ella. Entonces Afrodita gritó y se alejó de Heath y de los brazos de Darius, poniéndose a sí misma en posición fetal.
-“¡Me quemo!”-
Heath me miró.
-“¿No puedes ayudarla?”-
-“Puedo canalizar el espíritu. Eso es todo lo que puedo hacer. Stevie Rae esta en Oklahoma, ¡No puedo ayudarla!”- Prácticamente grite a Heath, derramando mi frustración por el enojo.
Stark, puso su brazo alrededor de mí.
-“Esta bien. Va a estar bien.”-
-“No sé cómo,”- dije. -“¿Cómo pueden ambas soportar pasar a través de esto?”-
-“¿Cómo puede un tipo malo convertirse en el Guerrero de una Alta Sacerdotisa?”- Contestó, y sonrió. –“Nyx, ella tiene su mano sobre ambas. Confía en tu Diosa.”-
Así que me quede allí, canalizando el espíritu, viendo la agonía de Afrodita y confiando en mi Diosa.
Afrodita de repente gritó, se tumbo de espaldas y gritó: -“¡Abran y tápenme!”-
Y luego se desplomó, sollozando de alivio en los brazos de Darius.
Me acerqué a ella tímidamente y se inclinó para que pudiera ver su rostro.
-“Oye, ¿estás bien? ¿Stevie Rae esta viva?”-
El rostro bañado en lágrimas de Afrodita se levantó para que pudiera encontrarse con mis ojos.
-“Se termino. Ella está en contacto con la tierra de nuevo. Está viva.”-
-“¡Oh, gracias a la Diosa!”- Dije.
Le toque el hombro ligeramente.
-“¡Estás bien, tu también?”-
-“Creo que sí. No. Espera, no lo sé. Me siento extraña. Como si mi piel no estuviera bien.”-
-Tu Vampira ha sido dañada,”- dijo Erce, en una voz apenas audible. -“Stevie Rae puede estar segura ahora, pero algo está terriblemente mal con ella.”-
-“Bebe esto, amor,”- Darius dijo, tomando un vaso fresco que le dio Erce y llevándolo a los labios de Afrodita. -“Esto te ayudará.”-
Afrodita tragó el agua. Era bueno que Darius estuviera ayudándola a sostener el vaso, porque ella temblaba tanto que no habría manera de que pudiera haberlo sostenido sin que se derrame el agua. Luego se echó hacia atrás, apoyada en sus brazos, con respiraciones poco profundas y pausadas, como si no pudiera tomar una respiración profunda, sin causar demasiado dolor a sí misma.
-“Me duele todo el cuerpo,”- oí que le susurraba a Darius.
Me acerqué a Erce, le tome la muñeca, y la aleje a un lugar donde no nos pudiera oír Afrodita.
-“¿No podría enviar a buscar a un curandero vampiro?”- le pregunté.
-“Ella no es un vampiro, sacerdotisa,”- dijo Erce, suavemente. -“Nuestro curandero no podría ayudarla.”-
-“Pero ella esta así por un vampiro.”-
-“Ese es el camino que cada cónyuge toma. Su destino está ligado a su vampiro. La mayoría de las veces el consorte muere mucho antes que el vampiro, y es bastante difícil. Esta situación se produce con menos frecuencia.”-
-“Stevie Rae no está muerta,”- susurré severamente.
-“Aún no lo esta, pero viendo a su consorte yo diría que está en grave peligro.”-
-“Ella es su consorte por error,”- murmuré. –“Afrodita no quería que esto sucediera. Tampoco Stevie Rae.”-
-“Intencional o no, todavía están vinculadas,”- dijo Erce.
-“¡Oh mi dios!”- Afrodita se enderezó, alejándose de Darius.
Su rostro era una máscara de shock que se transformó poco a poco para reflejar dolor primero, luego negación, y luego se estremeció una vez, tan violentamente que pude escuchar sus diente golpeándose, antes de cubrir su rostro con las manos y disolverse en lágrimas desgarradoras.
Darius me miró suplicante.
Rogando que Stevie Rae no estuviera muerta, fui hacia Afrodita y me senté a su lado en el sillón.
-“¿Afrodita?”- intente, sin éxito, evitar que las lágrimas se colaran por mi voz.
¿Cómo podría estar Stevie Rae realmente muerta? ¿Qué iba a hacer ahora, en un mundo lejos de ella y totalmente por mi cuenta?
-“¿Stevie Rae esta muerta?”-
Podía oír a las gemelas llorar, y vi a Damien tomar a Jack en sus brazos. Afrodita quito sus manos de su cara, y me sorprendí al ver su antigua y brillante sonrisa sarcástica a través de sus lágrimas.
-“¿Muerta? Claro que no, no está muerta. ¡Ella simplemente esta impresa con otra persona!”

CAPITULO 35 - Tempted (TENTADA)

STEVIE RAE

Stevie Rae sabía que iba a morir, y esta vez sería para siempre. Ella estaba asustada, mucho mas asustada que aquella vez en la que había muerto desangrada en los brazos de Zoey y rodeada por sus amigos. Esta vez era diferente. Esto era una traición y no un acto biológico.

El dolor en su cabeza era terrible. Estiro uno de sus brazos para palpar cautelosamente en la parte trasera de su cabeza. Su mano se separó bruscamente, empapada en su propia sangre. Sus pensamientos eran vertiginosos. ¿Qué había sucedido?

Stevie Rae intentó incorporarse, pero un terrible mareo la inundo, y con un gemido, vomitó todas sus entrañas, y lloro por el dolor que el movimiento le causó. Entonces se desplomo hacia un costado, tratando de apartarse del vómito. Fue allí cuando su mirada llorosa y nublada por las lágrimas se fijo en los barrotes que estaban por encima de ella, y sus ojos vagaron por el cielo a lo lejos—un cielo que progresivamente estaba menos gris y más azul.

Su memoria retrocedió rapidamente, y el pánico hizo que su respiración saliera en pequeños jadeos. ¡Ellos la habían atrapados en ese lugar y el sol estaba ascendiendo! Incluso ahora, aun con la jaula por encima de ella y los frescos recuerdos de la traicion en su mente, Stevie Rae no queria creerlo.

Otra ola de náusea la inundó, y ella cerró sus ojos, intentando recobrar su estabilidad. Y mientras sus ojos estuvieran cerrados, ella podía controlar el horrible mareo y sus pensamientos comenzaron a despejarse.

Los novatos rojos habían hecho esto. Nicole había llegado tarde a su reunión. No es que eso fuera ofensivo, pero Stevie Rae había se había sentido enferma de tanto esperar, y estuvo a punto de abandonar los tuneles para regresar a la Casa de la Noche, cuando Nicole y Starr finalmente entraron en el sótano. Estaban riendose y gastándose bromas el uno con el otro, y obviamente estaban recién alimentados_ sus mejillas aun estaban ruborizadas y sus ojos estaban rojos debido a la nueva sangre. Stevie Rae había intentado hablar con ellos. En realidad, lo que ella intentaba, era razonar con ellos y obligarlos a regresar a la Casa de la Noche con ella.
Los dos novatos rojos habían pasado mucho tiempo siendo mordaces y comportándose como imbéciles, dándole le excusas para no ir con ella: “¡Nah, los vampiros no nos deja comer comida chatarra y nosotros somos verdaderos adictos! Y la Escuela Secundaria ‘Will Rogers’ está directamente calle abajo en la Quinta avenida. Si quiero ir a la escuela iré hacia allá ‘después del anochecer’ para el almuerzo”.
Aun asi, ella había intentado ser seria y darles una buena razon para regresar a la escuela, que ya no era su casa, pero había un lugar donde podrían vivir, que los vampiros le habían dicho a Stevie Rae. Necesitaban ir a la Casa de la Noche.
Ellos se habían reido de ella, y la llamaron vieja, y dijeron que se quedaban en el depósito porque era más cool, especialmente ahora que iban a quedarse solos.
Y fue allí cuando Kurtis se movio pesadamente por el sótano luciendo falto de aire y excitado. Stevie Rae recordó haber tenido un mal presentimiento desde el segundo que le vio. La verdad era que a ella nunca le había gustado ese chico. Él era un gran, y estúpido cerdo campesino del noreste de Oklahoma que básicamente pensaba que las mujeres estaban un peldaño mas bajo que los cerdos de cuello rojo . ¡Y vaya tipo de de escala, era esa!
“¡Yep, le encontré y le mordí!” Él prácticamente alardeo.
“¿A esa cosa? Debes de estar bromeando. Él olia repugnantemente” Nicole había dicho.
“Sí, ¿y cómo le obligaste a estar quieto mientras te alimentabas de el?” preguntó Starr.
Kurtis enjuago su boca con su manga. Una mancha de rojo embarró su camisa y el olor que desprendió golpeo a Stevie Rae, conmocionándola completamente. ¡Rephaim! Esa era sangre de Rephaim.
“Le noqueé primero. No me costó trabajo, con su ala quebrada y demás.”
“¿De qué hablas?” Stevie Rae cortó las palabras de Kurtis.
Luciendo como un gran bobo, él la soslayó. Ella se alisto para agarrarle, sujetarle y zarandearle, y tal vez, incluso hacer que la tierra le entierre y se tragara su gran, y estúpido trasero, cuando él finalmente contestó. ”Yo estoy hablando del chico pajaro. A quien tu sueles llamar, ¿Cuervos Mockers? Uno apareció aquí. Nosotros le perseguimos por todo el depósito. Nikki y Starr se hartaron de perseguirle y salieron a alimentarse de algunos comenzales de Taco Bell, la noche pasada. Pero yo quería sentir un sabor especial, de pollo. Así que le vigile. Tuve que sitiarle en el techo en esas cosas que le llaman torres, ya sabes, allí arriba, lejos del árbol”. Kurtis señaló hacia arriba, hacia su izquierda. “Pero le alcanse”.
“¿Sabias que el olia muy mal?” El shock y la repulsión de Nicole eran tan obvias, asi como su curiosidad.
Kurtis encogió sus hombros musculosos. “Hey, yo_comeré cualquier cosa. O a quien sea.”
Todos se disolvieron en una risa general. Todos excepto Stevie Rae.
“¿Tienes un Cuervo Mocker en el techo?”
“Sí. En primer lugar, no se porque demonios él estaba aquí abajo. Especialmente todo magullado y herido”. Nicole levanto una ceja hacia ella. “Pensé que dijiste que ibas a regresar a la Casa de la Noche porque Neferet y Kalona se habían ido. Al parecer volverán, ya que han dejado algo de mierda por aqui, ¿huh? Tal vez no se han ido realmente”.
“Se han ido” había dicho Stevie Rae, moviéndose hacia la puerta del sótano. “¿Así es que ninguno de ustedes quiere regresar a la escuela conmigo?”
Tres cabezas temblaron silenciosamente de un lado hacia el otro mientras sus ojos-rojos siguieron cada movimiento que ella hacia. “¿Qué tal los demás? ¿Dónde están?”
Nicole se encogió de hombros. “Donde sea que quieran estar. La próxima vez que los vea les diré que has dicho que ellos deberían volver a la escuela.”

Kurtis estallo, y hablo en voz alta. “Hey, eso es genial. ¡Solo deje a los demás regresar a la escuela! ¿Crees que eso es en realidad lo que queremos hacer?”

“Mira, ya me voy. Es casi salida del sol. Pero no he terminado de hablar de esto contigo. Y deberías de saber que a lo mejor los otros novatos rojos pueden regresar y vivir aqui, aunque oficialmente perteneceremos a la Casa de la Noche. Y si eso ocurre todos ustedes o pueden estar con nosotros e ir por el camino correcto, o van a tener que irse de aqui.”

“Qué tal esto: Qué tal si te quedas con tus dulces-novatos en la escuela, y nosotros nos quedamos aquí porque aqui es donde vivimos desde ahora”, dijo Kurtis.

Stevie Rae dejó de moverse hacia la salida. Y como si la naturaleza fuera su segunda piel, imaginó que ella era un árbol con grandes raices, que crecían bajo el asombroso e increíble suelo. Tierra, por favor ven a mí. En el sótano, bajo la tierra y rodeada por su elemento, era muy simple incrementar el poder que sentía inundar su cuerpo. Mientras ella hablaba, el suelo retumbó y tembló debido a la fuerza de su irritación. “Solo repetiré esto una vez más. Si traigo a los otros novatos rojos de regreso, aqui, ésta será nuestra casa. Si ustedes eligen el bien, podran quedarse. Si no lo hacen, tendrán que irse”. Ella golpeo su pie contra el suelo y el depósito entero se agito, haciendo que la tierra cayera en cascadas desde el techo. Fue cuando Stevie Rae tomo un respiro profundamente, obligándose a calmarse, e imaginando que toda la energía que ella había llamado, fluyera desde su cuerpo hacia la tierra. Cuando ella habló otra vez su voz sono normal y la tierra no se agito. “Entonces, todos deben de decidir. Estaré de regreso mañana por la noche. Nos vemos”.

Sin mirarles de regreso, Stevie Rae salió apresuradamente del sótano, a través del laberinto de escombros y rejas alrededor de los edificios abandonados del depósito hacia las escaleras de piedra que la conducian del estacionamiento hacia la calle, que una vez solia ser una próspera estación de ferrocarril. Ella tuvo que ser precavida mientras subia apresuradamente las escaleras. Había dejado de caer aguanieve, y el sol había sido muy brillante el dia anterior, pero la noche había hecho que el vapor descendente y casi todo lo que se había deshelado dejaran de descongelarse.

Ella logró alcanzar el redondel y la gran entrada cubierta que usualmente se usaba para dar el tiempo de Oklahoma a los pasajeros del tren. Ella miró hacia arriba y más arriba y más arriba. El edificio simplemente lucia espeluznante. Eso era todo lo que había ahi. A Z le hubiera gustado describirlo como ‘Gotham City’ – Ciudad Gotica. Stevie Rae pensó que lucia mas como Blade Runner conociendo a ‘Amityville Horror’ – Villa Horror. Ella ya no se encontraba en el corazón de los tuneles, ahora estaba en el exterior, pero habia algo acerca de esa mezcla extraña de diseños y arte deco que la hacían temblar.

Por supuesto, algunos de sus extraños sentimientos pudieron haber sido porque el cielo ya comenzaba a cambiar de negro a gris mientras comenzaba a amanecer. En su interior ella sabia, que eso debería de haberle detenido. Ella debió de haber dado la vuelta, regresado por las escaleras, subirse al coche que le habían prestado en la escuela, y conducido hacia la Casa de la Noche. En lugar de eso, ella camino directo hacia su destino y, como Z habría dicho, entonces la mierda se desato.

Ella sabia que habia escaleras circulares dentro de la parte principal del depósito que la conducían hacia las habitaciones de la torre—ya que ella había explorado por alli durante las semanas mientras vivia allí. Pero no había una maldita forma de regresar hacia el edificio y que algún novato rojo que no estaba en su cama la viera—y le preguntara—y descubriera la verdad.

Plan B ella tendría que trepar por el árbol, que alguna vez había sido decorativo, y que desde hace mucho había crecido por doquier y sus raíces habían atravesado el suelo por debajo del parque de estacionamiento, exponiendo mucha tierra congelada y dejándolos crecer que deberían de temerle. Sin sus hojas, Stevie Rae no tenia pista alguna de que clase de árbol era, solo sabia que era lo suficientemente alto como para que sus ramas cepillen el techo del depósito, estas eran tan altas, que llegaban hasta una parte de las dos torres, y eso era suficiente para ella.

Caminando rapidamente, Stevie Rae fue hacia el árbol y sujeto una de las ramas que estaban mas cerca a su cabeza. Trepo sobre la rama resbaladiza, desnuda, balanceandose hasta llegar al tronco del árbol. Desde allí se abrió paso hacia arriba, agradeciendo en silencio a Nyx por ser una vampiresa roja, debido a su fuerza, ya que de haber sido una novata normal, o talvez un vampiro, nunca hubiera podido trepar tan alto.

Mientras trepaba cada vez más arriba, y arriba, Stevie Rae pudo ponerse de pie y entonces saltó sobre el techo del edificio.

No perdió el tiempo mirando hacia la base de las torres. El enorme chico-campesino había dicho que Rephaim estaba en la torre más lejana al árbol. Ella corrió por el techo hacia el otro lado, y entonces trepo hacia la torre, para que asi pudiera mirar hacia abajo, en el espacio circular.

Él estaba allí. Encogido en una esquina de la torre, Rephaim yacia allí, sin moverse y sangrando demasiado.

Sin titubear, Stevie Rae estiró sus piernas sobre el borde de piedra y entonces salto, dejándose caer en el interior del pequeño cuarto.

Él se había rizado en un ovillo, como si fuera una gran pelota, su brazo bueno, acunando al que estaba mal, como un gran cabestrillo sucio. Desde donde estaba, ella podía ver que alguien le había hecho un corte en su piel, de la cual, obviamente Kurtis se había alimentado, aunque no se había molestado en cerrar el corte, y el extraño olor, de su sangre inhumana llenó la pequeña habitacion. El vendaje que había inmovilizado su ala se había soltado y había muchas toallas ensangrentadas cubriendo su cuerpo humano. Sus ojos estaban cerrados.

“Rephaim, hey, ¿puedes oírme?”

En el sonido de su voz hizo que sus ojos instantáneamente se abrieran. “¡No!” Él dijo, poniendo el máximo empeño en ponerse derecho. “Largo de aquí. Van a ponerte una trampa—”

Entonces ella sintió un terrible dolor en la parte trasera de su cabeza, y recordó sumergirse en una completa negrura.



“Stevie Rae, tienes que despertar. Tienes que moverte”. Ella finalmente sintió la mano que agitaba su hombro y reconoció la voz de Rephaim. Cuidadosamente ella abrió sus ojos, y el mundo giro y se tambaleo al igual que ella, ella podía sentir como su cabeza latia fuertemente.

“Rephaim” ella habló con voz áspera. “¿Qué pasó?”

“Me utilizaron para atraparte” él dijo.

“¿Tu querías atraparme?” Su mareo mejoro solo un poco, pero Stevie Rae tenia la impresión de que su mente estaba trabajando en cámara lenta.

“No. Yo solo quería estar solo y curarme para regresar con mi padre. No me dieron elección”. Él se puso de pie, moviéndose rígidamente, doblado por la cintura ya que la reja de metal, que estaba en el techo, estaba muy baja. “Muévete. Tienes muy poco tiempo. El sol ya esta ascendiendo”.

Stevie Rae contempló el cielo y vio que los colores pasteles-suaves del preamanecer, los que ella solia creer que eran hermosos, estaban en su esplendor. Ahora el cielo representaba para ella, un terror absoluto. “¡Oh, Diosa! Ayúdame a levántarme”.

Rephaim sujeto su mano y le jaló para que ella pudiera ponerse de pie, ella se detuvo, aun un poco inestable al lado de él, e igualmente se doblo. Respiro profundamente, y levanto sus manos, agarró el frio metal de la reja, y empujó. Lo sacudio un poco, y ruidosamente, pero este realmente no se movió.

“¿Cómo es que esto esta pegado allá arriba?” Ella preguntó.

“Atado con cadenas. Engancharon cadenas a través de los bordes del metal y le cerraron con candado para que el techo no pudiera ser levantado”.


Stevie Rae empujó en contra de la reja otra vez. Y esta solo solto un sonido ensordecedor, pero se mantuvo firme. ¡Ella estaba atrapada ahí arriba, en el techo mientras el sol ascendía! Reuniendo toda su fuerza, ella empujó y tiró, sujetando fuertemente el metal e intentando que este se deslize hacia un lado, y asi, talvez poder gatear a través de el. Con cada segundo el cielo se ponia más brillante. La piel de Stevie Rae tembló, como un caballo intentando avanzar a brincos y alejándose de una molesta mosca.

“Rompe el metal” Rephaim dijo con urgencia. “Tu fuerza lo puede hacer”.

“Podria lograrlo, si estuviera bajo tierra, o aun estando sobre ella”, ella dijo entre jadeos y cortas respiraciones mientras continuaba luchando impotentemente en contra del metal de las rejas. “Pero aquí arriba, sobre un enorme edificio lejos de mi elemento, no soy justamente lo suficientemente fuerte”. Ella levanto su mirada hacia sus ojos de color escarlata. “Probablemente, es mejor que retrocedas alejándote de mí. Voy a quemarme, y no sé qué tan grandes serán las llamas, pero podría ponerse bastante caliente aquí dentro”.

Ella observó a Rephaim alejarse y, con un sentido creciente de desesperación, regresó a su lucha con el metal inamovible. Sus dedos comenzaban a crepitar y Stevie Rae mordía sus labios para abstenerse de gritar y gritar y gritar. . .

“Por acá. El metal esta oxidado y más delgado, es más débil”.

Stevie Rae bajo sus manos, automáticamente las puso firmemente debajo de sus axilas y, se encorvo, apresurándose hacia él. Ella examino el metal oxidado y le sujeto con ambas manos, y entonces tiró con toda su fuerza. Este cedio un poco, pero sus manos habían comenzado a echar humo, asi como tambien sus muñecas.

“¡Oh, Diosa!” Ella se quedó sin aliento. “No voy a lograrlo. Atrás, Rephaim, yo ya estoy empezando a—“

En lugar de alejarse de ella, él se movió, acercándose mas de lo que debia, esparcio su ala buena, a fin de proveerle algo de sombra. Entonces él alzó su brazo sano y sujetó la reja oxidada. “Piensa en la tierra. Concéntrate. No pienses en el sol y el cielo. Tira conmigo. ¡Ahora!”

Bajo la sombra de su ala, Stevie Rae agarró la reja con ambas manos. Cerró sus ojos e ignoró la quemadura en sus dedos y lo sensible que estaba su piel, que le daban ganas de pegar alaridos y correr ¡Corra donde sea, simplemente alejate del sol! En lugar de eso ella pensó en la calma de la tierra, y la oscuridad, que esperaban por ella allí abajo como si fuera una madre cariñosa. Stevie Rae tiró.

Con un chasquido metálico la reja se rompio, formando una abertura lo suficientemente grande como para que una persona se pueda deslizar.

Rephaim retrocedio. “¡Vé!” Él dijo. “Apresurate”.

Y en el mismo momento que Stevie Rae ya no estaba bajo la sombra de ala, su cuerpo empezó a quemarse y, literalmente, comenzó a echar humo. Instintivamente, ella se dejo caer en el piso haciéndose una bola, intentando escudar su cara con sus brazos. “¡No puedo!” Ella gritó, congelada por el dolor y el pánico. “Me consumiré en llamas”.

“Te quemaras si te queda aquí” él dijo.

Entonces el se elevo, y paso su cuerpo a traves de la abertura y se fue. Él la había dejado. Stevie Rae sabia que él tenía razon. Ella tenia que salir de allí, pero no podía abrirse camino entre el miedo inmovilizante. El dolor era demasiado. Era como si su sangre estuviese hirviendo en su cuerpo. Justamente cuando ella pensó que ya no podía soportar mas, una pequeña sombra, se poso por encima de ella. “¡Toma mi mano!”

Entrecerrando los ojos por el inclemente sol, Stevie Rae miró hacia arriba. Rephaim estaba allí, agachado sobre la reja, su ala sana estaba esparcida por encima de ella, bloqueando el sol tanto como le era posible, su brazo indemne trataba de alcanzarle.

“Ahora, Stevie Rae. ¡Házlo!”

Ella siguió su voz y bajo el frescor de su oscura ala, sujetó su mano. Él no iba a poder levantarla por si mismo. Ella era muy pesada y él sólo tenía un brazo. Así que ella levanto su mano, sujetó el metal, y se elevo a si misma.

“Ven a mí. Te protegeré.” Rephaim abrió su ala.

Sin vacilación alguna Stevie Rae entro entre sus brazos, enterrándo su cabeza en las plumas de su pecho, y envolviendo sus brazos alrededor de él. Él la envolvió con su ala y la levanto.

“¡Llévame al árbol!”

Entonces él empezó a correr, tambaleandose de un lado hacia el otro, y cojeando, tropezándose con el techo. Las partes traseras de los brazos de Stevie Rae quedaron al descubierto, asi como tambien algunas partes de su cuello y hombros, y mientras él corria ella se quemaba. Desprendiendose de si misma, mantuvo su mente alejada de su cuerpo, mientras se preguntaba que era ese terrible ruido que rodeaban sus orejas, y es allí cuando se dio cuenta de que era su voz. Ella estaba gritando debido a su dolor, su miedo y su cólera.

Al borde del techo él gritó, “Sujetate fuertemente. Me lanzare del arbol”. El Cuervo Mocker brincó. Su cuerpo cayo, moviéndose en espiral debido a su falta de balance, y chocaron violentamente contra el árbol.

La adrenalina ayudó a que Stevie Rae mantuviera su agarre en él y, se sintió agradecida por lo ligero que era su cuerpo, ella se presiono mas contra él, poniendose entre Rephaim y el árbol. Elevando un poco su voz, ella le dijo a él, “Intenta sujetarte del árbol mientras nos deslizo abajo”.

Entonces ellos volvíeron a caer mientras la dura corteza desgarraba a Stevie Rae, logrando que sus ampollas, fueran heridas sangrantes al caer. Ella cerró sus ojos y trató de tocar la tierra, encontrándola serena y esperando debajo de ella.

“¡Tierra, ven a mí! ¡Abrete y escúdame!”

Hubo un gran y admirable sonido, entonces el suelo en la base del árbol se abrió justo a tiempo para que Stevie Rae y Rephaim se deslizaran dentro de una bolsa fría, y oscura bajo la tierra.

lunes, 7 de diciembre de 2009

¡¡Kristen linda como siempre!!!














Una joven se enfrenta a pena de cárcel por grabar del cine 3 minutos de 'Luna nueva'


Grabar en un cine con su videocámara tres minutos de la película Luna Nueva (la secuela del Crepúsculo) puede suponer para Samantha Tumpach, una joven de 22 años de Illinois, a una pena de tres años de prisión. La grabación iba destinada, como regalo de cumpleaños, a la hermana de la detenida.
Tumpach, cogida in fraganti mientras grababa en las imágenes del film en un cine de Rosemont, fue detenida por la Policía y pasó dos días en la cárcel. La joven se enfrenta a una pena de hasta tres años de prisión por estos hechos.
Desde que se conoce su detención, las opiniones sobre la posible condena a la que se enfrenta la joven coinciden en que ésta resulta excesiva. Una experta en tema jurídicos relacionados con la piratería digital ha asegurado, en declaraciones a la cadena CNN, que es "una distorsión ridícula de la ley el perseguir de esta forma a la chica".
El lobby de la Asociación Americana de Cinematografía estima que la piratería ilegal le supone al sector pérdidas de miles de millones cada año sólo en Estados Unidos.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Feliz navidad y año nuevo!!!




Feliz navidad a todoss!!! les deseamos un muy feliz año nuevo y una fantastica navidad, y decirles gracias por ser parte de nuestro blog, espero que puedan cumplir todo lo que se propongan para este 2010 y que este 2009 haya sido fantastico!!

Feliz navidad!!
como no puede faltar en este blog una parte de edward cullen jaja, dejo aca los posibles regalos que se pueden hacer!!
( Amigas apunten lo que quiero jajaja)










El ultimo se que es imposible jajaja.

FELIZ NAVIDAD:)